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Reino Unido y la Unión Europea se aproximan a una ruptura sin acuerdo

David Frost. Foto: Reuters.
FRANCOIS WALSCHAERTS

NEGOCIACIÓN

“Las negociaciones siguen siendo difíciles y subsisten importantes diferencias. Seguimos explorando todas las pistas para llegar a un acuerdo”, comentó una fuente británica anoche.

Las negociaciones sobre un acuerdo comercial posbrexit entre el Reino Unido y la Unión Europea proseguirán hoy, tras el complicado pulso mantenido el fin de semana sobre los derechos de pesca, que bloquean cualquier perspectiva de un acuerdo a tan solo once días del “divorcio” definitivo.

“Las negociaciones siguen siendo difíciles y subsisten importantes diferencias. Seguimos explorando todas las pistas para llegar a un acuerdo”, comentó una fuente británica anoche.

Por ahora, nadie se dispone a arrojar la toalla para no cargar con la pesada responsabilidad de un fracaso.

La fecha límite del Parlamento europeo, que esperaba un texto antes del “domingo a medianoche”, será rebasada, sin sorpresa, como tantas otras antes en la saga del Brexit.

Un pacto alcanzado in extremis podría entrar en vigor de forma provisional, una opción con la que parece que están de acuerdo los países miembros, con una ratificación posterior del Parlamento Europeo. Pero según varias fuentes europeas, tal escenario solo es técnicamente posible si se alcanza un compromiso antes de Navidad, sin el cual una ruptura sin acuerdo parece, al menos por unos días, inevitable.

Brexit en segundo plano

El negociador británico, David Frost, y su homólogo europeo, Michel Barnier, mantuvieron ayer un nuevo encuentro, “en un momento crucial”.

Estas interminables negociaciones prosiguen en momentos en que la pandemia del COVID-19 acapara la atención de los británicos: el gobierno acaba de anunciar el reconfinamiento de Londres y el sureste de Inglaterra para atajar un repunte de los contagios debido a una nueva cepa.

Se tiene que llegar a un compromiso rápidamente, antes de que el Reino Unido salga del mercado único europeo el 31 de diciembre.

Sin un tratado de libre comercio, las relaciones entre ambas partes se regirán por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), un escenario de consecuencias económicas imprevisibles que conlleva aranceles y cuotas.

"Quiebra estructural"

Los europeos supeditan el acceso sin derechos de aduana ni cuotas a su inmenso mercado a un acuerdo sobre la cuestión pesquera. Se trata de un tema clave para los británicos, puesto que la UE es su principal socio comercial.

Para varios países europeos, como Francia y Holanda, la pesca tiene una gran importancia política y social, pese a que representa un peso económico pequeño.

Del lado británico, el control de sus aguas simboliza la recuperación de la soberanía gracias al Brexit.

En el centro del debate están los 650 millones de euros (800 millones de dólares) en pesca capturados cada año por las flotas europeas en aguas británicas, y la duración del período que permitiría a los pescadores europeos adaptarse a las nuevas condiciones.

Bruselas propondría renunciar a cerca del 20% de los 650 millones de euros en un periodo de siete años. Los británicos reivindican 60% en un plazo de adaptación de tres años, según fuentes europeas.

“La UE ha indicado claramente este fin de semana que está dispuesta a hacer concesiones”, declaró el domingo un diplomático europeo. “Pero no aceptará llevar a sus pescadores a una situación de quiebra estructural”, añadió.

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