LA BITÁCORA

Un regalo para Cristina

La noche del domingo 13, en el que los argentinos votaron en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), durante su justificado festejo, los máximos exponentes del macrismo podrían haber anunciado que el escrutinio bonaerense apuntaba a un empate técnico con probabilidad de ventaja para Cristina Kirchner.

De haber hecho eso, habrían vacunado contra un festejo de la expresidenta, la victoria que indudablemente Cambiemos había logrado a nivel nacional. Efectivamente, con el kirchnerismo volviéndose irrelevante a nivel nacional, un triunfo con igual o menor cantidad de votos que los obtenidos por su peor candidato a gobernador de Buenos Aires, Aníbal Fernández, no justificaba ninguna celebración.

El kirchnerismo retrocedía notablemente a nivel nacional. Cristina era abrumadoramente derrotada en su feudo santacruceño. Los hermanos Rodríguez Saá perdían su invicto en San Luis por haberse aliado con ella. Los K perdían bastiones como Formosa y quedaban relegados a un famélico tercer puesto nada menos que en Córdoba. En ese panorama dantesco para el kirchnerismo y triunfal para Cambiemos, que irrumpía como primera fuerza a nivel nacional, Cristina sólo habría podido festejar algo si le ganaba por diez puntos (como habían anunciado sus encuestas y sus voceros) a Esteban Bullrich, el frágil candidato con que la había enfrentado el macrismo en la Provincia de Buenos Aires.

Si la dirigencia macrista anunciaba en su festejo lo que ya se perfilaba en el escrutinio y le adelantaban los boca de urna y las mesas testigos, Cristina se habría quedado sin la celebración que hará este lunes o, a más tardar, el martes.

Sucede que la dirigencia macrista no dijo lo que tarde o temprano revelaría el escrutinio y los argentinos se fueron a dormir ese domingo con la imagen del festejo de Cambiemos y del zócalo que en la parte inferior de los televisores señalaba una diferencia de casi siete puntos a favor de Bullrich sobre la expresidenta.

Las negligencias se pagan caro y el macrismo la pagará viendo a Cristina en lo que mejor sabe: escenificar una victoria, denunciando que, además de haber vencido a Macri y a María Eugenia Vidal, venció también la jugada "fraudulenta" con la que intentaron "robarle la victoria".

La obtusa decisión de festejar sin aclarar, le regaló a la jefa del kirchnerismo lo que las urnas no justifican, la celebración de un resultado magro.

Será un festejo a lo grande, a lo Cristina, virtuosa regisseur y actriz estelar de sus propias escenificaciones.

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