CAMBIO DE MANDO

La “refundación” Honduras: “no más narcos ni crimen”, dijo la presidenta Xiomara Castro

La primera presidenta en la historia del país aseguró que buscará "la seguridad de los ciudadanos, no más escuadrones de la muerte, no más silencio ante los feminicidios y nos más sicariato".

Xiomara Castro. Foto: AFP.
Xiomara Castro. Foto: AFP.

Honduras tiene desde ayer jueves nuevo gobierno, por primera vez presidido por una mujer: la izquierdista Xiomara Castro, esposa del expresidente Manuel Zelaya, derrocado en 2009 por un golpe de Estado.

Xiomara Castro, de 62 años, asumió con un discurso prometedor. Habló de “no más narcotráfico, ni crimen organizado”, dos de los grandes males que golpean a ese país centroamericano.

“La refundación de Honduras comienza por el restablecimiento al respeto del ser humano, la inviolabilidad de la vida, la seguridad de los ciudadanos, no más escuadrones de la muerte, no más silencio ante los feminicidios, nos más sicariato, no más narcotráfico ni crimen organizado”, subrayó en su primer discurso como mandataria.

Agregó que refundar Honduras es “una misión de patria”, que “no solo llamará a cuentas a aquellos que han sido responsables de que la imagen de nuestro país ande por los suelos, si no que estamos comprometidos con nuestra propuesta del socialismo democrático, a sentar las bases de combate frontal a la corrupción, para que estos hechos que nos han avergonzado jamás vuelvan a repetirse”.

Xiomara Castro, del Partido Libertad y Refundación (Libre), es la primera mujer presidenta en Honduras, un “hecho histórico” que “rompe cadenas y tradiciones”, dijo en su discurso de toma de posesión, en el Estadio Nacional, de Tegucigalpa.

La mandataria se refirió a la alta tasa de pobreza del país centroamericano -alrededor del 70%-, la corrupción y la falta de transparencia de los gobiernos anteriores. “(Honduras) ha sido hundida en los últimos 12 años y lo recibo en banca rota”, afirmó.

Tensión. 

Castro ganó con una abrumadora mayoría -más del 50% de los votos (1,7 millones)-, las elecciones del pasado 28 de noviembre. La nueva presidenta de Honduras cuenta con el apoyo de Estados Unidos y la comunidad internacional, y de varios líderes de izquierda de América Latina, algunos de los cuales asistieron ayer.

En el acto de asunción, su esposo Zelaya la estuvo acompañando en todo momento, y fue la nieta de ambos, Irene Melara, quien sostuvo la Constitución sobre la que Xiomara Castro juró.

Vistiendo un traje sastre guinda, Castro participó antes de una ceremonia religiosa en la basílica de Nuestra Señora de Suyapa. Luego, junto a su esposo, ambos de sombrero, abordaron un vehículo descapotado y emprendieron camino al estadio.

Para desarrollar su plan de gobierno, Castro necesita del apoyo del Parlamento, donde no tiene mayoría absoluta. Incluso, su partido Libre se dividió al elegir diferentes presidentes del Congreso, generando una crisis política. Sin embargo, el panorama parecía aclararse ayer jueves.

El diputado Redondo, apoyado por el partido de Castro y sus aliados, abrió sin contratiempos la sesión como presidente del Congreso.

En tanto, el rebelde Jorge Cálix, quien también se había proclamado titular del Legislativo respaldado por opositores de derecha y una veintena de disidentes de Libre, aún no respondía a la oferta de asumir un cargo dentro del gobierno. No obstante, publicó una foto suya con Xiomara Castro y dijo estar seguro de que “transformará a Honduras”.

Castro acusó a los disidentes de aliarse con el Partido Nacional del presidente saliente, Juan Orlando Hernández, para impedir las reformas que prometió. Hernández ha sido señalado por fiscales de Nueva York de mantener nexos con el narcotráfico. Su hermano, el exdiputado “Tony” Hernández, cumple cadena perpetua en Estados Unidos por ese delito. Ambos niegan los cargos.

“Es clave que Castro tenga un gabinete con trayectoria de honestidad, porque hay toda una historia de vínculos con el crimen organizado del partido saliente”, comentó el analista y profesor de la Universidad Nacional, Eugenio Sosa.

Castro anunció a algunos de sus ministros, entre ellos el canciller, Eduardo Enrique Reina, y la ministra de Finanzas, Rixi Moncada. Tendrá como secretario privado a su hijo, Héctor Zelaya y propuso como ministro de Defensa a José Manuel Zelaya, sobrino de su esposo. En Honduras no hay ley de nepotismo.

Presencias y ausencias. 

Las delegaciones que asistieron ayer a la asunción de Xiomara Castro reflejaron el variopinto apoyo que tiene la nueva presidenta de Honduras a nivel internacional.

Estuvieron presentes el rey de España, Felipe VI; el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, y el primer ministro de Belice, Juan Antonio Briceño, además de varios vicepresidentes, ministros de Relaciones Exteriores y expresidentes de América Latina y el Caribe.

Destacaron la presencia de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris; la de Argentina, Cristina Kirchner; el de Cuba, Salvador Valdés Mesa; la de República Dominicana, Raquel Peña, y el de Taiwán, William Lai.

Los expresidentes de Brasil Dilma Rousseff, y el de Paraguay Fernando Lugo, también estuvieron presentes en la toma de posesión.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el de Nicaragua, Daniel Ortega, no asistieron a la ceremonia, así como ningún representantes del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Aunque en la campaña Castro fue calificada de comunista, “Estados Unidos ha entendido que ella no representa una izquierda radical y sí una esperanza para el pueblo hondureño”, considera el sociólogo Sosa. (Con información de AFP y EFE)

¿Qué será de Juan Orlando Hernández?

Gobernó dos períodos, el segundo de ellos cuestionado por un posible fraude en las urnas. Juan Orlando Hernández dejó la presidencia de Honduras en medio de acusaciones de narcotráfico en Estados Unidos.

En enero de 2021 dijo a AFP que al terminar su mandato se “apartará de la vida pública” a escribir sus memorias. Pero algunos temas pendientes pueden complicar su descanso.

Su hermano Antonio “Tony” Hernández cumple cadena perpetua en Estados Unidos por narcotráfico, y fiscales de Nueva York se refieren al ahora ex presidente como CC-4 o “co-conspirador” del delito. Aunque el gobierno de Estados Unidos no ha tomado posición pública sobre los posibles nexos del exgobernante con el narco, un alto cargo de la administración estadounidense dijo que “toman seriamente las acusaciones”.

Si las acusaciones contra Hernández se formalizan, “un camino es huir de la justicia, convertirse en fugitivo en países que le puedan dar protección, que no tengan extradición con Estados Unidos y puedan darle protección, como Nicaragua”, consideró Elvin Hernández, analista del jesuita Equipo de Reflexión e Investigación y Comunicación. Para el sociólogo y exprofesor universitario Pablo Carías, al expresidente Hernández le espera “pagar” por sus delitos, o convertirse en colaborador de la DEA.

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