Cambio en Brasil

La reducción del gasto público y reformas para rescatar economía

Nuevo Presidente enfoca privatizaciones, apertura y revisión del Mercosur.

La Bolsa de Valores de San Pablo ha tenido oscilaciones desde que ganó Bolsonaro. Foto: AFP
La Bolsa de Valores de San Pablo ha tenido oscilaciones desde que ganó Bolsonaro. Foto: AFP

El militar y político que asumirá el martes la Presidencia de Brasil, se ha rendido a la fórmula liberal para “rescatar” la economía del país sudamericano, un gigante que sigue avanzando a marchas lentas después de superar la mayor recesión de su historia.

Tras admitir públicamente que no entiende sobre el asunto, Jair Bolsonaro le ha ofrecido el timón de la mayor economía de Latinoamérica a Paulo Guedes, un “Chicago Boy” de línea dura y mentor del programa que el gobierno pretende implantar para enderezar las maltrechas cuentas públicas.

El plan del futuro ministro de Hacienda para reflotar la economía se sostiene sobre algunos de los pilares centrales del liberalismo, como el aumento de las privatizaciones, las reformas fiscales y el recorte de gastos, y contrasta con la visión “estatizante” de Bolsonaro en el pasado.

Convertido en liberal, Bolsonaro se ha comprometido a llevar adelante los preceptos de su gurú económico para recuperar Brasil después de dos años de dura recesión en los que la economía se desplomó un acumulado de casi 7 puntos porcentuales y otros dos años de débil crecimiento.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil avanzó un tímido 1% en 2017 y lo hará otro 1,30% en 2018, menos de la mitad de lo que los analistas del mercado financiero preveían a comienzos de año.

Los brasileños, sin embargo, están optimistas y un 65% de los entrevistados este mes por el instituto Datafolha cree que la situación económica mejorará en los próximos meses, frente al 23% que opinaba en ese sentido en el sondeo realizado en agosto pasado.

El futuro gobierno quiere cumplir con las expectativas de los ciudadanos, pero la tarea del equipo económico será hercúlea. Entre los principales desafíos está la reducción el abultado agujero fiscal en las cuentas públicas de Brasil, que en 2018 cerrarán en rojo por quinto año consecutivo, y el control de la deuda bruta del país, equivalente al 77,3% del PIB, cuando en 2014 rondaba apenas el 50%.

Con el objetivo de recomponer la situación de las arcas públicas, ha anunciado la intención de avanzar en un vasto plan de privatizaciones, que podría alcanzar una parte de la petrolera estatal Petrobas, pero no el grueso de la principal joya de la corona.

Apertura

Bolsonaro, siguiendo los consejos de Guedes, ha prometido mayor apertura económica y una reducción de la burocracia y la carga fiscal, todo ello siguiendo una de las principales recetas del liberalismo ortodoxo: el Estado, cuando menor, mejor.

A la hora de aplicar la tijera, Bolsonaro llega con una parte del terreno asfaltado gracias al actual presidente, Michel Temer, quien en 2016 inició un severo plan de austeridad que incluyó como principales banderas una polémica reforma laboral y la aprobación de un techo para los gastos públicos.

Temer, sin embargo, dejó en el tintero la reforma del sistema de pensiones y jubilaciones, un proyecto que los analistas del mercado financiero consideran fundamental para arreglar las cuentas y cuya aprobación dependerá del apoyo del Congreso.

Para ello, Bolsonaro, quien se presenta como el abanderado de la nueva política a pesar de sus casi 30 años como diputado, deberá mostrar juego de cintura y seguir la pauta del Legislativo, que durante décadas ha condicionado la aprobación de medidas a las concesiones otorgadas por el gobierno.

Además del corte de gastos y la apertura comercial, la hoja de ruta del equipo económico de Bolsonaro contempla una reorganización de las relaciones comerciales, las cuales podrían implicar una “revisión” del Mercosur y un posible cambio en las preferencias entre China y Estados Unidos.

China es el mayor socio comercial de Brasil desde 2009, pero el deseo de Bolsonaro de acercarse al gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, ha abierto una serie de interrogantes sobre la fortaleza de los lazos económicos entre ambos países.

Posesión de armas de fuego será asegurada por decreto

Entre las prioridades del nuevo gobierno aparece el combate a la delincuencia. Foto: Reuters
Entre las prioridades del nuevo gobierno aparece el combate a la delincuencia. Foto: Reuters

(Fuente: AFP)

“Por decreto pretendemos garantizar la POSESIÓN de arma de fuego para el ciudadano sin antecedentes criminales, así como hacer su registro definitivo”, anunció Jair Bolsonaro, ayer sábado, en Twitter.

La posesión de armas de fuego en casa es permitida en Brasil siguiendo los requisitos establecidos por la ley, entre los que se encuentran ser mayor de 25 años, no tener antecedentes criminales, no tener procesos criminales abiertos ni haber sido condenado, comprobar la capacidad técnica y psicológica para su uso, tener ocupación lícita y justificar la necesidad del arma.

La aprobación recae sobre la Policía Federal. Este procedimiento es válido apenas para la posesión del arma y no para el porte, que implica cargar el arma fuera del domicilio y que está reservado principalmente, por ejercicio profesional, a militares, policías y el ramo de seguridad, entre otros.

Bolsonaro se mostró a favor de políticas armamentistas durante la campaña electoral, defendiendo que “ciudadanos de bien” tienen derecho a tener armas para defensa propia.

Brasil marcó un triste récord en 2016 con 62.500 homicidios (30,3/100.000 habitantes), según cifras del Atlas de la Violencia.

El tuit del presidente electo obtuvo 22.000 “me gusta” en una hora y media, y más de 2.000 comentarios, la mayoría celebrando el anuncio. 

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