TENSIÓN

Recrudecen las protestas en contra del golpe de estado en Sudán

Ayer al menos dos manifestantes murieron a manos de las fuerzas de seguridad en la ciudad de Omdurmán, situada frente a la capital, Jartum.

Manifestación en las calles de Sudán. Foto: AFP
Manifestación en las calles de Sudán. Foto: AFP

Miles de sudaneses protestaron ayer en las calles para pedir el retorno a la vía democrática tras el golpe de Estado llevado a cabo el lunes por el general golpista Abdel Fattah al Burhan, que se vio seguido de una cruenta represión que ya ha dejado al menos 11 muertos y decenas de heridos.

Ayer al menos dos manifestantes murieron a manos de las fuerzas de seguridad en la ciudad de Omdurmán, situada frente a la capital, Jartum, anunció en twitter un sindicato de médicos prodemocracia.

La protesta, celebrada en Jartum y otros puntos del país, estuvo marcada por las consignas contra el ejército, que patrullaba la capital, cortaba puentes y registraba vehículos y transeúntes.

“Queremos un régimen civil y no aceptaremos la repartición de poder con los militares, tiene que ser 100% civil”, dijo Hashem al-Tayeb, un manifestante en el sur de Jartum.

La respuesta del ejército será vigilada por el mundo entero, advirtió un alto responsable estadounidense. El riesgo de un nuevo baño de sangre en este país diezmado por los conflictos no menoscaba la determinación de los manifestantes. Esta protesta, llamada “manifestación del millón” de personas, no es más que “un primer paso”, afirman.

No a la lista.

“No volveremos a la lista (estadounidense) de personas que apoyan el terrorismo”, clamaban los manifestantes, preocupados ante la posibilidad de ver de nuevo a Sudán en la lista ‘negra’ de Estados Unidos, en la que figuraban hasta 2020 y que les ocasionó severas sanciones financieras por años.

Tras el golpe, Estados Unidos y el Banco Mundial frenaron su ayuda, vital para un país sumido en una inflación galopante y una pobreza endémica. La Unión Africana suspendió a Sudán y el Consejo de Seguridad de la ONU exige el regreso de los civiles al poder.

Para los manifestantes, “no hay vuelta atrás posible” tras la revuelta que tumbó en 2019 al dictador Omar al Bashir, un general que llegó al poder gracias a otro golpe, hace 30 años. Derrocarlo tuvo un alto precio: seis meses de movilización y más de 250 muertos.

Desde el lunes, muchos sudaneses declararon “desobediencia civil” y se protegen tras las barricadas de las balas reales o de goma y los gases lacrimógenos de las fuerzas de seguridad.

Crímenes.

El Comité de Médicos indicó que “las milicias del Consejo militar golpista están disparando balas a los manifestantes en Um Durman y otras áreas de la capital”.

“Afirmamos que nosotros y los revolucionarios estamos vigilando todo y el mundo entero está mirando los crímenes de los golpistas”, dijo la organización, que añadió que “ningún criminal permanecerá impune”.

Varios países, como Estados Unidos, así como la ONU y la Unión Europea (UE), han llamado a los militares y las fuerzas de seguridad a que eviten la violencia contra los manifestantes. La misión especial de la ONU en Sudán también ha hecho un llamamiento a los manifestantes para que protesten de manera pacífica.

Al Burhan disolvió el pasado 25 de octubre los órganos de transición y declaró el estado de emergencia en el país después de un mes de tensiones entre el estamento militar y los componentes civiles del Gobierno por una presunta intentona golpista el mes pasado.

La fragilidad política del país está colapsando

En décadas pasadas, la ruptura de los partidos políticos en Sudán y su capacidad para construir un consenso ha allanado el camino para que los militares intervengan y organicen golpes de Estado con el pretexto de restaurar el orden previo.

En el país existen, por lo menos, 80 partidos políticos. Ese fraccionamiento plagó al Concilio Soberano, donde las divisiones internas entre militares y civiles alejaron el consenso político todavía más. Hoy en día el país está sumido en tensiones políticas, represión, alta inflación y escasez de comida, combustible y medicamentos.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, apuntó que Sudán está dentro de una “epidemia de golpes de Estados” y abogó por la inmediata liberación de todos los líderes políticos arrestados.

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