Política migratoria

Rebelión de alcaldes en Italia por los migrantes

Se resisten a aplicar una ley que prohibe recibir a ilegales.

Cada semana rescatan decenas de personas en el Mediterráneo. Foto: AFP
Cada semana rescatan decenas de personas en el Mediterráneo. Foto: AFP

Alcaldes de algunas de las ciudades más importantes de Italia, entre ellas Palermo, Nápoles y Florencia, se rebelaron contra el ministro del Interior, Matteo Salvini, y anunciaron que no aplicarán una nueva ley sobre seguridad e inmigración. Los alcaldes se niegan a aplicar la norma por considerarla "inhumana", ya que induce a cometer "crimen", según explicó el alcalde de centroizquierda de Palermo, Leoluca Orlando.

"Es un texto inhumano porque viola los derechos humanos e induce al crimen al calificar como ilegales a personas que se encuentran legítimamente en nuestro territorio", agregó.

La polémica ley prohíbe a los ayuntamientos emitir un documento de identidad o de registro al Servicio Nacional de Salud, obligatorio para acceder a los beneficios del médico de familia.

La reacción de Salvini fue inmediata. "¿Desobedecen las leyes? No les envío el ejército pero tendrán que responder legalmente por ello", dijo en un video publicado en Facebook. "Algunos alcaldes lamentan los tiempos de las olas de inmigrantes, a ellos también se les acabó la buena vida", agregó el ministro y líder de la ultraderechista Liga, quien ordenó el cierre de los puertos para impedir la llegada de inmigrantes por el Mediterráneo.

"No se trata de desobediencia civil, ni de objeción de conciencia, se trata de respetar los derechos constitucionales de todos los que viven en nuestro país", respondió Orlando.

Varios alcaldes van a seguir el ejemplo del colega siciliano, entre ellos los de Nápoles y Florencia, y también el de Parma, Federico Pizzarotti, disidente del Movimiento 5 Estrellas (M5E), la formación antisistema aliada de la Liga que gobierna actualmente Italia.

"No podemos quitarle los derechos a los ciudadanos con una ley que apesta a las leyes raciales (adoptadas durante el fascismo contra los judíos) con el pretexto de la seguridad", lamentó Orlando en un tuit.

Orlando recordó que Salvini invitaba hace tan sólo tres años a los alcaldes de la Liga a desobedecer la ley que reglamentaba la unión de parejas gais.

El Parlamento italiano aprobó en noviembre el decreto-ley que endureció su política migratoria. La medida principal suprime los permisos de residencia humanitarios otorgados hasta ahora a personas vulnerables, familias o mujeres solteras con hijos y víctimas de traumas en su viaje a Italia.

Reemplaza los permisos de residencia por razones humanitarias, que son cerca del 25% de las solicitudes y autoriza un procedimiento de emergencia para expulsar a cualquier solicitante que sea considerado "peligroso". Reorganiza asimismo el sistema para recibir solicitantes de asilo que a fines de octubre del 2018 sumaban 146.000, los cuales serán reagrupados en grandes centros.

Puertos cerrados.

En medio de esta rebelión de alcaldes, Salvini reiteró ayer jueves que los puertos italianos están cerrados para los inmigrantes ilegales. "Los puertos italianos están cerrados, hemos acogido ya a demasiados falsos prófugos, hemos enriquecido a demasiados contrabandistas. Los alcaldes de izquierda deben pensar en las dificultades de sus ciudadanos, no en los clandestinos", afirmó Salvini.

El también vicepresidente del Gobierno respondía así a la oferta lanzada por el alcalde de Nápoles, Luigi de Magistris, de abrir ese puerto italiano para la nave Sea Watch 3, que con 32 de inmigrantes rescatados en el Mediterráneo pudo entrar el miércoles en aguas de Malta pero no tiene autorización para desembarcar.

"Espero que este barco se acerque al puerto de Nápoles porque contrariamente a lo que dice el Gobierno nosotros pondremos en marcha un plan de salvamento y lo haremos atracar. Yo seré el primero en dirigir las maniobras de salvamento", aseguró el alcalde.

El buque de la ONG alemana del mismo nombre recibió el miércoles autorización de Malta para entrar en sus aguas territoriales por motivos humanitarios, pero no para desembarcar a los rescatados, que ya llevan 13 días a bordo.

"Primero tenemos que pensar en los millones de pobres y desempleados italianos, defenderles de los muchos crímenes cometidos por inmigrantes ilegales, y después salvaremos al resto del mundo", dijo Salvini.

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