LA GUERRA CIVIL EN SIRIA

Rebeldes dejan Guta, ahora bajo control del régimen sirio

Rusia supervisa la evacuación a una zona que es bastión de una exfilial de Al Qaeda.

Arbin: de esta ciudad siria salen los ómnibus con los combatientes y sus familiares rumbo a Idleb, Foto AFP
Arbin: de esta ciudad siria salen los ómnibus con los combatientes y sus familiares rumbo a Idleb, Foto AFP

Rebeldes sirios, en llantos, evacuaron ayer domingo su enclave de Guta Oriental, destrozado por las bombas, cinco semanas después del comienzo de la ofensiva del régimen de Bashar al Asad.

Más de 107.000 habitantes de las zonas rebeldes de Guta, amplia llanura agrícola al este de Damasco, tuvieron que huir desde que comenzó el 18 de febrero la ofensiva de las fuerzas leales al presidente Al Asad.

Las fuerzas rebeldes de la zona, sitiada desde 2013, aceptaron abandonar sus posiciones y retirarse a la provincia de Idlib (noroeste) que aún está fuera del control del régimen.

El éxodo de Guta se realiza en función de un acuerdo apadrinado por Rusia, aliado del régimen sirio. El acuerdo establece que los combatientes entreguen sus armas pesadas y medianas y abandonen esta zona hacia Idleb, importante bastión rebelde controlado casi totalmente por el Organismo de Liberación del Levante (ex filial siria de Al Qaeda).

De esta forma, el Ejército sirio se ha hecho con el control del 90% del territorio de la región, en la ofensiva gubernamental en el área que comenzó el pasado febrero.

"Abandonamos nuestros hogares, no tenemos dinero, casa ni ropa para llevar por culpa de los bombardeos", dijo Hamza Abas, un civil.

"Decidí partir, ya que ¿cómo puedo aceptar vivir con los que masacraron a mi familia y amigos?", dice este hombre.

El sábado, casi unos 1.000 combatientes del grupo rebelde Faylaq al Rahman y sus familias dejaron Arbin. Tras ser registrados —los combatientes debían dejar la mayor parte de sus armas— los evacuados se instalaron en autobuses a bordo de los cuales había un soldado ruso. Moscú supervisa directamente la operación.

Partir o morir.

En total, unas 7.000 personas deben dejar Arbin y otras localidades de lo que es el penúltimo enclave rebelde cerca de Damasco. Este acuerdo incluye también el barrio de Jobar en Damasco, que estaba controlado por el grupo islamista Faylaq al Rahman.

Cuando termine esta evacuación, que podría llevar varios días, los rebeldes ya sólo estarán presentes en un solo enclave, alrededor de la ciudad de Duma, controlado por el grupo islamista Jaish al Islam.

El primer acuerdo de evacuación de rebeldes y civiles se concluyó la semana pasada sobre el enclave de Harasta. Unas 4.000 personas, de ellas 1.400 combatientes del grupo salafista Ahrar al Sham, fueron trasladadas a Idlib. Sus reivindicaciones no fueron tomadas en cuenta. "Lo único que obtuvieron es poder salir vivos", subrayó Nawar Oliver, experto del centro de reflexión Omran, con sede en Turquía.

Anoche una segunda tanda de evacuados de combatientes y civiles salió de Guta Oriental hacia la provincia de Idleb, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. El grupo incluye a 2.500 combatientes junto a sus familiares y otros civiles que han dejado las zonas controladas por la facción islamista Legión de la Misericordia.

Los evacuados fueron trasladados a bordo de 47 autobuses desde la localidad de Arbín.

Más de 1.600 civiles murieron en los bombardeos desde el 18 de febrero, según el Observatorio, que registró además la muerte de 485 soldados del régimen y 310 rebeldes.

Pero las muertes de civiles en los siete años que lleva la guerra en Siria se cuentan por cientos de miles. Las organizaciones humanitarias han denunciado que entre las víctimas a miles de niños.

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