POR EL CUARTO MANDATO

Putin, el zar postsoviético, ambiciona la gran Rusia

Se postulará por un cuarto mandato en las elecciones de marzo próximo; es favorito y gobernaría hasta 2024.

El presidente Putin llega al acto de apertura de una planta de gas natural. Foto: Reuters
El presidente Putin llega al acto de apertura de una planta de gas natural. Foto: Reuters

Vladimir Putin, que lleva 17 años en el gobierno y anunció su candidatura para un cuarto mandato en marzo de 2018, encarna la ambición de una gran Rusia con un poder renovado. "Rusia seguirá avanzando, y en ese movimiento hacia adelante, nadie la detendrá jamás", declaró el miércoles al anunciar su candidatura para las presidenciales.

Este exoficial del KGB, que en el año 2000 tomó las riendas de un país de poder inestable y economía vacilante, goza de gran apoyo por haber sido el que aportó seguridad y una nueva prosperidad a Rusia, gracias a unos cuantiosos ingresos petroleros. Sus detractores recuerdan, por su parte, que logró sus objetivos a cambio de un claro retroceso de los derechos humanos y de las libertades.

En el escenario internacional, Putin, que calificó la desaparición de la Unión Soviética de la "mayor catástrofe geopolítica del siglo XX", intentó restaurar la influencia de Rusia en el mundo, debilitada tras la caída de la URSS y los años caóticos de la presidencia de Boris Yeltsin.

En 2013, el mandatario definía su método de gobierno como una lucha paciente y obstinada, al acecho de las debilidades de sus adversarios. Una estrategia aplicada con éxito en Siria, donde Rusia inició en 2015 una intervención militar que cambió el curso de la guerra y permitió a Bashar al Asad mantenerse en el poder, para disgusto de los occidentales.

Putin nació el 7 de octubre de 1952 en una familia obrera que ocupaba una habitación en un piso comunitario en Leningrado (San Petersburgo). Su juventud en las calles de Leningrado le enseñó una cosa: "si el combate es inevitable, hay que ser el primero en golpear", recordaba en 2015.

Tras cursar Derecho, entró en el KGB y se convirtió en uno de sus agentes en el extranjero. Entre 1985 y 1990, se le destinó a Dresde, en Alemania del Este, en un puesto de escasa relevancia.

Tras la disolución de la URSS, se convirtió en el consejero de relaciones exteriores del nuevo alcalde liberal de San Petersburgo, un puesto desde el que emprendió un ascenso fulgurante.

En 1996, entró a trabajar en el Kremlin y, dos años después, se le nombró al frente del FSB, sucesor del KGB.

En 1999, el presidente Yeltsin, que buscaba a un sucesor capaz de garantizar su seguridad tras su retiro, lo nombró primer ministro.

Algunos colaboradores de Yeltsin pensaban entonces que podrían manipular fácilmente a Putin, pero este decidió refundar la autoridad del Estado en torno a su figura. Tras una ola de atentados, Putin inició el 1° de octubre de 1999 la segunda guerra de Chechenia, un conflicto sangriento marcado por la violencia del ejército ruso y el bombardeo indiscriminado de Grozni.

Cuando Yeltsin dimitió a finales de 1999, Putin ya se había impuesto como el nuevo hombre fuerte del país. Tras ganar fácilmente las elecciones de 2000, Putin aceleró su conquista del poder apoyándose en las estructuras del Estado (servicios secretos, policía, ejército) y en sus colaboradores de San Petersburgo.

En 2008, como la Constitución impide ejercer dos mandatos consecutivos, Putin entregó el Kremlin a su primer ministro, Dmitri Medvedev, durante cuatro años y se colocó al frente del gobierno. A finales de 2011, el anuncio de candidatura a la presidencia para un nuevo mandato —ampliado a seis años— suscita una inédita ola de manifestaciones.

La movilización se apagará tras su cómoda reelección en 2012.

Putin, muy discreto respecto a su vida privada, es padre de dos hijas y se divorció en 2013. Le gusta proyectar una imagen de hombre con gustos sencillos, que lleva "una vida común" y disfruta de "las novelas históricas y la música clásica". A pesar de ello, su actitud linda a menudo con el culto a la personalidad y son frecuentes las fotografías en las que se le ve practicando yudo, montando a caballo con el torso desnudo o apagando un incendio al mando de un avión.

Una planta de gas en condiciones extremas

El presidente Vladimir Putin inauguró el viernes una planta de gas natural fuera de lo normal en el extremo norte del mundo: en Yamal, en el ártico siberiano, construida en condiciones climáticas y geológicas extremas.

"Les felicito a todos por la primera expedición de un (buque) metanero", declaró Putin en el puerto de Sabetta, de donde zarpó el barco, bautizado "Christophe de Margerie" en honor del presidente ejecutivo de la petrolera francesa Total, fallecido en 2014.

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