El poder que da el Mundial

Putin maneja la escena mundial

La Copa del Mundo permite a Rusia mostrarse como una potencia que tiene credibilidad.

Vladimir Putin por Arotxa
Vladimir Putin por Arotxa

Cuando buscó el derecho de ser anfitrión del Mundial de 2018, Rusia encuadró su propuesta como parte de un esfuerzo concertado para transformarse, después de la era soviética, en una nación moderna, modelo y global.

Una campeona olímpica de salto con garrocha cortejó a la FIFA al exhortarla a "ayudar a moldear el futuro de Rusia", mientras un viceprimer ministro dijo que ser sede del campeonato aceleraría el pasaje de su país para convertirse "en una nación totalmente diferente", cuyo pueblo"será hermano y hermana de toda la familia del mundo".

Eso ocurrió en diciembre de 2010.

Entonces, Rusia demostró que abrigaba una idea un tanto diferente de la hermandad: anexó la península de Crimea —fue históricamente la base de operaciones de su flota del Mar Negro— mediante el respaldo a la insurgencia separatista en el este de Ucrania, proveyó una batería de misiles que abatió el Vuelo 17 de Malaysia Airlines y respaldó a un dictador sangriento, Bashar Assad, en Siria. Varios opositores al Kremlin murieron o se enfermaron en el exterior bajo circunstancias misteriosas, mientras numerosos militantes en Rusia fueron encarcelados o sus organizaciones cerradas. Rusia declaró ilegal "la propaganda gay" y utilizó las redes sociales como arma para interferir en las elecciones de países de Occidente.

En síntesis, cuando Vladimir Putin retornó a la presidencia en 2012, abandonó la búsqueda para ser admitido en la fraternidad global de países dominantes. En cambio, se las ideó para lograr un lugar a través de sus propios recursos.

"No aspiramos a ser una nación globalizada; eso ya pasó", dijo Vladimir Frolov, un analista independiente de política exterior. "La estrategia de política exterior de Rusia es caminar por sus propios medios".

Oportunidad.

Sin embargo, Rusia todavía siente la necesidad de demostrar, de manera reiterada, que tiene la credibilidad de una gran potencia. No puede hacerlo militarmente a menos que use sus armas nucleares, ni tampoco por la vía financiera despues de cuatro años con grilletes en su economía, pese al reciente incremento de los precios del petróleo. Grandes eventos deportivos ofrecen un sustituto plausible, como es el caso del Mundial.

Eventos como los Juegos Olímpicos de Inverno en Sochi y el Mundial sitúan a Rusia en el papel de potencia global, lo que ayuda a alimentar el orgullo nacional y borrar la noción de que Occidente aísla a Rusia mediante sanciones internacionales, las expulsiones de diplomáticos y otras medidas suscitadas por hechos recientes.

"Hay muy pocos clubes de los que Rusia es miembro", señaló Gleb Pavlovsky, analista político y ex consultor del Kremlin. "Estamos en un periodo de aislamiento y es importante para Rusia mostrar que todavía somos miembros del club de las grandes potencias". O, al menos, que Rusia debe ser miembro.

Los grandes eventos deportivos también reflejan la imagen que Putin tiene de Rusia y, en cierta medida, también de sí mismo. "Esta demostración de fuerza, de poderío, de éxito colectivo, es importante para él", sostuvo Lev Gudkov, director del Centro Levada, una encuestadora independiente.

El Mundial le da una nueva oportunidad. La tensión entre Estados Unidos y la Unión Europea por el comercio, que hizo erupción en la cumbre del G7, en Canadá, la semana pasada, pocos días antes del comienzo del campeonato, son un bono extra. Ese fiasco, combinado con la propuesta del presidente Donald Trump de que Rusia debe ser readmitida en lo que fue el G8 antes de su expulsión a raíz de la acción en Crimea, puede haber significado la mejor apertura para el Kremlin en años, pese a las guerras no resueltas en Ucrania y Siria.

Populismo.

Los líderes populistas en el poder en Grecia, Hungría, Italia y Austria, han hecho aperturas a Putin. La canciller de Alemania, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, visitaron Rusia en mayo para discutir cómo salvar el acuerdo nuclear con Irán, entre otros asuntos. "Esta es la situación internacional más beneficiosa para Rusia desde 2013", dijo Frolov.

Al ser preguntado la semana pasada por la tensión entre los países europeos y Estados Unidos, Putin asumió una actitud de "yo se los dije", al señalar que hace tiempo advirtió a los líderes europeos que Estados Unidos extendía su jurisdicción al exterior a través de sanciones y otras medidas.

"Nuestros socios, al parecer, pensaron que nunca serían afectados por esta política contraproducente", manifestó Putin, con cierto placer malicioso. "Ninguno de los líderes europeos quiso escuchar y nadie hizo nada para frenar esa tendencia. Ahí tienen".

En los últimos tiempos, Putin ha buscado situar a Rusia como el amigo confiable de Europa.

"Putin no cree que necesita hacer cambios", dijo Frolov. "La decisión de Trump le quitó la presión del cambio".

Poder.

Algunos legisladores europeos exhortaron a un boicot del Mundial, al establecer el vínculo con el envenenamiento, en marzo, de un ex espía ruso en Gran Bretaña, acto al que calificaron como el ejemplo más reciente "de cómo Putin se mofa de nuestros valores europeos".

Las familias de 40 australianos que murieron en el Vuelo 17 de Malaysia Airlines escribieron una carta abierta en la que señalan que las recientes revelaciones sobre una unidad militar rusa que lanzó el misil mortal ponen en sombras al Mundial.

De cualquier manera, Putin es popular en varias partes del mundo por enfrentar a Estados Unidos, por lo que un Mundial exitoso puede darle dividendos de poder a Rusia.

Un eslógan del Mundial —"Rusia Nunca Duerme"— complace a los hinchas de fútbol que gustan de las fiestas, mientras en Moscú se invirtieron más de US$ 3.000 millones para ampliar las veredas, plantar árboles y proveer servicios como el alquiler de motos de baja cilindrada y nuevos carteles para su palaciego sistema de subterráneos.

Putin admite que Rusia no es una potencia global del fútbol y se muestra filosófico. Al preguntarle quién ganará, respondió: "los organizadores".

Emmanuel Macron
"Ya hablan de tener relación normal con Rusia"
Emmanuel Macron. Foto: EFE

Ni las tensiones con Occidente, que desde 2014 —a raíz de la crisis ucraniana y la anexión de Crimea— han ido en aumento, ni los llamamientos al boicot de la Copa del Mundo han hecho mella en el terreno deportivo, pues hasta la selección inglesa compite competir a pesar del envenenamiento del exespía ruso Serguéi Skripal en el Reino Unido, del que Londres culpa a Rusia.

Putin está convencido de que el aislamiento al que fue sometido tras la expulsión de Rusia del G7 a raíz del conflicto ucraniano empieza a diluirse y a ello cpntribuyen las visitas de lideres del mundo que ha recibido en las últimas semanas, como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, o la canciller alemana, Angela Merkel.

En su Línea Directa, el programa de TV en el que respondió a las preguntas de los ciudadanos, Putin manifestó: "Fíjense en lo que está pasando en muchos países. A nivel político ya hablan de la necesidad de tener unas relaciones normales con Rusia"

A su favor está la brecha abierta en Occidente por los desencuentros entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus socios de la UE y Canadá, a quienes Putin explicó que los aranceles impuestos por Washington a la importación de acero son "sanciones" en toda regla..

"De hecho, son sanciones. ¿Y por qué? ¿Acaso se "anexionaron Crimea" como dicen nuestros socios?. No. Eso está relacionado con los intereses nacionales de EEUU, con cómo entienden esos intereses los actuales dirigentes estadounidenses". FUENTE: EFE

Forja un espíritu de unidad y propósito

En el frente interno, Vladimir Putin, que comenzó hace poco su cuarto período como presidente, ha intentado forjar un sentimiento nacional de unidad y propósito, sobre la base de la nostalgia por los logros soviéticos. La victoria en la Segunda Guerra Mundial es la pieza central, pero la maquinaria deportiva soviética también juega su papel, debido a que el deporte es un ámbito que no suscita controversia y donde todos, en una población étnicamente mixta, pueden celebrar en conjunto.

El video utilizado para presentar el póster del Mundial desplegó algunos elementos soviéticos, por ejemplo, la inclusión de una pelota que se transforma en un modelo de Sputnik, el primer satélite que orbitó la Tierra.

En ciudades que tienen menos recursos financieros, el presidente aprovechó para pavimentar las rutas y caminos, y limpiar las fachadas de edificios.

Putin destacó que una potencia global puede organizar un Mundial.

Invierten US$ 14.000 millones en las obras

Los gobernantes occidentales no estuvieron presentes en la inauguración del Mundial en protesta por el envenenamiento del ex espía Serguéi Skripal y la política rusa de intervención en el este de Ucrania, pero miles de turistas y aficionados de todo el planeta están en Moscú y otras de ciudades disfrutando del torneo.

Rusia tiró la casa por la ventana e invirtió US$ 14.000 millones —cerca del 1% del PIB— en los últimos cinco años, una cifra superior en unos US$ 3.000 millones al último presupuesto oficial, según el ex viceprimer ministro Arkadi Dvorkovich.

De la inversión total, unos US$ 6.000 millones han ido a infraestructuras de transporte y US$ 3.400 millones a la construcción de los estadios. FUENTE: EFE

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