EL LÍDER SE ENCAMINA AL CUARTO MANDATO

Putin, enfrentado a Occidente y con 69% de apoyo, sigue de largo

El Presidente, que impone a Rusia en la escena mundial, va por otro mandato hasta 2024.

Vladimir Putin por Arotxa
Vladimir Putin por Arotxa

Vladimir Putin obtendrá un cuarto mandato en las elecciones presidenciales que se realizan hoy domingo en Rusia, —indican las encuestas de intención de voto— que lo dejará en el poder hasta 2024, al cabo de una campaña sin suspenso en la que se buscó ante todo garantizar una participación lo más alta posible, en medio de un clima de extrema tensión con Occidente.

Las sanciones británicas en reacción al envenenamiento del ex doble agente Serguéi Skripal en el Reino Unido reforzaron la impresión de una nueva Guerra Fría desde el regreso al poder de Putin en 2012, con el conflicto en Siria, la crisis en Ucrania y la acusación de injerencia en la elección presidencial estadounidense.

Mientras que en Londres la primera ministra Theresa May estimaba "trágica" la "vía" tomada por el presidente ruso, y expulsó a 23 diplomáticos de esa nacionalidad, Putin terminaba su campaña el miércoles con una visita a Crimea, península ucraniana que hoy participará en la elección presidencial rusa por primera vez desde su anexión hace cuatro años.

"Con esa decisión restablecieron la justicia histórica, interrumpida en la época soviética", declaró el miércoles Putin ante partidarios en Sebastopol. "Mostraron al mundo entero lo que es una verdadera y no una falsa democracia".

Putin, con 65 años de los cuales 18 como presidente o primer ministro, suma el periodo más largo en el poder de un dirigente ruso desde Stalin. El presidente se prepara para un cuarto mandato.

Desde la península de Kamtchatka al este hasta el enclave de Kaliningrado al oeste, 107 millones de ciudadanos del inmenso país con once husos horarios votan en una elección que no tiene suspenso.

Gran ventaja.

La última encuesta del instituto público VTsIOM otorga a Putin un 69% de intención de voto. El segundo candidato, el del Partido Comunista Pavel Grudinin, obtendría entre 7% y 8%, el ultranacionalista Vladimir Zhirinovski, entre 5% y 6% y la periodista liberal Ksenia Sobchak entre 1% y 2%, mientras que los demás cosechan en torno al 1%.

El gran ausente en la elección presidencial es el opositor número uno al Kremlin, Alexei Navalni, el único que logra movilizar a decenas de miles de personas pero a quien se le prohibió presentarse por una condena judicial, que denuncia como orquestada por el poder.

Putin, con una popularidad de más del 80%, tras dos décadas en el poder, ya no compite con nadie, sino consigo mismo y con la historia, convencido de que esta le absolverá por haber hecho frente al imperio estadounidense. Poco importa que, una vez superada la bonanza petrolera, Rusia siga siendo un país atrasado con más de 20 millones de pobres, que sepa hacer tanques pero no celulares y que la economía esté estancada desde hace una década.

Lo importante para Putin es la imagen de Rusia en el mundo. Temido y admirado a partes iguales en el exterior, Occidente no tenía un rival de tal calibre desde la Guerra Fría. A ojos de los rusos, la sangrienta guerra de Chechenia le coronó.

De cara a los comicios, el Kremlin hace todo para que la participación, el verdadero barómetro de la elección, sea la más alta posible. La prensa resume la meta del Kremlin con la fórmula "70-70" por 70% de participación y 70% para Putin.

Apoyo sociale.

En casi dos décadas, Putin ha conseguido un nivel de apoyo popular que ni soñaron sus coetáneos, no digamos sus antecesores en el Kremlin. Recibió un país de rodillas, que se desangraba y le devolvió el orgullo nacional.

Un siglo después de la Revolución Bolchevique, los descendientes de rojos y blancos apoyan la política exterior del presidente, desde la recuperación de territorios a la guerra antiterrorista en Siria.

Putin no quiere, pero tampoco puede ser un líder demócrata. No es lo que le exige su pueblo, que nunca ha podido saborear la auténtica libertad, más que durante breves momentos antes y después de la disolución de la URSS.

Desde su llegada al poder maniató a la oposición hasta el punto de que no hay ningún partido opositor con representación parlamentaria y cuando regresó al Kremlin en 2012 aprobó unas draconianas leyes contra la libertad de manifestación que estrangularon las protestas contra el gobierno.

Los rusos que voten hoy por primera vez no conocen otro líder que no sea el antiguo coronel del KGB —la policía secreta del régimen comunista— que llegó al poder por la puerta de atrás de la mano de Boris Yeltsin. Lo avisó al llegar al Kremlin. Su misión era devolver a Rusia el lugar que le corresponde como superpotencia y a fe que parece haberlo logrado sobre el papel. Es una potencia nuclear, pero su economía no tiene la fuerza de la de Estados Unidos.

En su discurso sobre el estado de la nación mostró sus dos caras. La de líder benefactor preocupado por las dificultades que atraviesan las familias rusas y la de comandante implacable que no aguantará ni una amenaza más de la OTAN.

Algunos analistas estiman que los 18 años de Putin en el poder es una historia de oportunidades perdidas. Rusia pudo sumarse al club de las naciones civilizadas, pero prefirió optar por la vía china: estabilidad y rearme en vez de reformas y democracia.

Solo Putin parece saber cómo mantener el contrato social con los rusos, lo que significa invertir miles de millones en programas sociales con el precio del petróleo a la mitad que hace tres años, y gastar ingentes cantidades en armamento.

El líder ruso es muy aficionado a las teorías de conspiración estalinistas y parece convencido de que la mejor forma de garantizar la independencia de su país es con una nueva carrera armamentista como la que sepultó a la URSS.

Ese parece ser el último capítulo de su legado: una Rusia enfrentada a Occidente, aislada por las sanciones internacionales, sin apenas aliados y con una población con mentalidad de fortaleza asediada.

Acusan al presidente de homicidio; Rusia indignada

Rusia reaccionó con ira ante las acusaciones de que el presidente Vladimir Putin probablemente está detrás del envenenamiento del exespía ruso en el Reino Unido, Serguéi Skripal, y ayer sábado ordenó la expulsión de 23 diplomáticos británicos en respuesta a idéntica decisión de Theresa May. Los declaran personas no gratas y les dan una semana para irse.

La Unión Europea advirtió que en su cumbre del jueves analizará el incidente, y que dará un "mensaje claro" al respecto.

El caso de Skripal y de su hija Yulia, hospitalizados en estado grave tras ser envenenados el 4 de marzo por una sustancia tóxica en Salisbury, sur del Reino Unido, causa una confrontación Este-Oeste sin precedentes desde la Guerra Fría.

El canciller británico, Boris Johnson, aumentó la presión al afirmar que es sumamente probable que se trate de una decisión de Putin ordenar algo tan grave como es "el uso de un agente neurotóxico en las calles del Reino Unido, y de Europa, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial".

"Cualquier mención o referencia a nuestro presidente es escandalosa e imperdonable en términos de la diplomácia", reaccionó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Según Peskov, la última palabra sobre la dureza de la respuesta a Londres está en manos del propio Putin, en plena campaña electoral. "Tarde o temprano el Reino Unido tendrá que dar pruebas concluyentes. (...) De momento no las hemos visto", sostuvo.

El Comité de Investigaciones ruso explicó que también indagará otra muerte sospechosa, la de Nikolai Glushkov, exvicedirector general de la aerolínea rusa Aeroflot, que apareció muerto en su casa en Londres.

Poco después, la policía británica anunciaba la misma medida, una investigación por "asesinato".

Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos publicaron un comunicado asegurando que la responsabilidad rusa es la única explicación plausible del caso. FUENTES: AFP Y EFE

Temen que haya alta abstencIón

En un video difundido el jueves por la noche, el presidente Vladimir Putin apeló al "amor a la patria de los rusos para llamarlos a votar en las elecciones en las que el Kremlin teme una fuerte abstención. "Por quién votar, cómo ejercitar su derecho a una elección libre, es una decisión personal de cada uno. Pero si uno elude esta decisión, entonces esa elección esencial y determinante se hará sin que su opinión se haya tenido en cuenta", declaró Putin en este mensaje de exhortación al pueblio difundido por el canal RT.

Millonario es el líder comunista

¿Se puede ser millonario y comunista? Pável Grudinin, de 57 años, candidato del Partido Comunista, cree que sí. Recibió una cooperativa agrícola y la convirtió en una de las empresas más rentables del país."No hemos inventado nada. Lenin nunca dijo que la propiedad estatal de los medios de producción fuera un dogma. Miren a China, allí está en manos privadas", sostvo en una reunión con la prensa extranjera. El exdiputado considera a Putin un patriota, aunque le responsabiliza de la mala gestión del gobierno.

Una sola mujer para presidente

Ksenia Sobchak, la única mujer que aspira a la presidencia, tiene una fama ansiada por muchas celebridades, pero esa popularidad no le dará ventaja en las elecciones. "Tengo una popularidad del 95%. Sé que esto no es muy modesto, pero con ese nivel hay solo dos personas, Putin y yo", dijo. Sin embargo, en las sondeos de intención de voto, la periodista televisiva ocupa el cuarto lugar el sumar entre 1% y 2%. de los apoyos. Publicó varios libros de consejos como "Casarse con un millonario" o "Matrimonio de alta calidad".

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