CAMBIOS FRECUENTES

La puerta giratoria de Donald Trump no se frena

Miembros del gobierno son sustituidos por el presidente como nunca en la historia.

John Bolton es el tercer asesor de Seguridad Nacional que se aleja del gobierno. Foto: Reuters
John Bolton es el tercer asesor de Seguridad Nacional que se aleja del gobierno. Foto: Reuters

Donald Trump, ha convertido los despidos y renuncias en el gobierno de Estados Unidos en un auténtico “reality show”, en el que sus protagonistas no saben si siguen o no en la Administración hasta que el mandatario se decide a enviar un mensaje en Twitter.

La expectación que rodea a los despidos es un fiel reflejo del popular programa The Apprentice (”El aprendiz”), que lanzó a Trump al estrellato televisivo al grito de “¡Estás despedido!”.

Hubo numerosos despidos y renuncias. Estos son los casos que suscitaron más polémica:

1. John Bolton. Más beligerante que Trump. Al Presidente le bastaron dos tuits para deshacerse el martes pasado de su asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, un “halcón” con fama de intervencionista.“Informé anoche a John Bolton de que ya no se requieren sus servicios en la Casa Blanca”, anunció Trump en Twitter. En sus 17 meses en la Casa Blanca, Bolton disparó la tensión con Irán y aumentó la presión contra lo que bautizó como la “troika de la tiranía” en Venezuela, Cuba y Nicaragua.

La relación entre Trump y Bolton llevaba meses deteriorándose debido a la frustración del presidente con respecto a la falta de resultados en la estrategia hacia Venezuela. Sin embargo, la gota que colmó el vaso fue la oposición del asesor presidencial a las negociaciones de Trump con los talibanes.

2. Alex Acosta. Salida forzada por escándalo sexual. Secretario de Trabajo durante más de dos años y el único hispano del gobierno de Trump, Alex Acosta se vio forzado a dimitir debido a su papel en el escándalo del magnate Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual de menores y que se suicidó el pasado 10 de agosto mientras estaba en prisión. Cuando era fiscal federal en Miami, en 2008, Acosta negoció con Epstein un acuerdo extrajudicial que le permitió esquivar un juicio por supuestamente abusar sexualmente de varias adolescentes en una de sus mansiones, en Palm Beach (Florida).

En este caso, Trump elogió a Acosta, pero dijo que entendía que no quisiera convertirse en una “distracción” dentro de su Gobierno.

3. James Mattis. El general que cayó con honor. Si una renuncia ha impactado en el ajedrez mundial esa ha sido la del general James Mattis, secretario de Defensa entre enero de 2017 y el mismo mes de 2019. Presentó su dimisión en diciembre de 2018 después de no haber podido persuadir a Trump para que mantuviera las tropas estadounidenses en Siria.

La carta en la que Mattis anunció su salida tuvo una gran impacto mediático. En ella, el general hizo una férrea defensa del sistema de alianzas de Estados Unidos en el mundo y opinó que Washington debe “tratar a sus aliados con respecto”, así como ser “resuelto e inequívoco” con sus competidores, como China y Rusia.

Esa carta no le hizo ninguna gracia a Trump, quien forzó a Mattis a abandonar el Pentágono antes de tiempo, el 1 de enero, en vez de a finales de febrero, como tenía previsto.

4. Jeff Sessions, del amor al odio. Como ocurrió con el general Mattis, Trump también pasó del amor al odio con Jeff Sessions, precursor del movimiento populista que colocó alcandidato del Partido Republicano en la Casa Blanca y que ejerció como fiscal general entre enero de 2017 y noviembre de 2018.

El presidente guardaba un gran rencor a Sessions por su decisión de apartarse de la investigación sobre los supuestos vínculos ente Rusia y su campaña para las elecciones de 2016. Trump llegó a decir, que de haber sabido que iba a apartarse, no le habría elegido para liderar el Departamento de Justicia. En un sinfín de ocasiones, Trump recurrió a Twitter para insultar a Sessions: le llamó “muy débil” y se burló de su “vergonzoso” comportamiento.

5. James Comey y un despido por la TV. James Comey, El defenestrado director del FBI, James Comey se enteró de que Trump le había despedido cuando se encontraba en un acto privado con agentes del FBI en Los Ángeles (California). De repente, las televisiones de la sala se iluminaron con los rótulos de CNN: “Comey sale de la Administración”.

En ese momento, Comey consideró que era una broma y soltó una risa antes de confirmar que la Casa Blanca había informado a los medios antes que a él. Sin embargo, luego, Comey se cobró su venganza y aireó ante los medios de comunicación y el Congreso algunos de los trapos sucios de Trump. Por ejemplo, aseguró que el mandatario le había presionado para que cerrara la investigación sobre su entonces asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, una de las figuras claves de la trama rusa.

escenario

Los echa en Inteligencia y la política exterior

Dan Coats dejó el cargo de director Nacional de Inteligencia el 15 de agosto. Tenía diferencias con Trump en varios temas. Respaldó la conclusión a la que llegó la comunidad de inteligencia acerca de la interferencia rusa en la campaña electoral de 2016, algo que Trump es reacio a reconocer, y tampoco estaba de acuerdo con la decisión del mandatario de mantener un encuentro a puertas cerradas con el presidente Vladimir Putin. Tampoco confió en las conversaciones con Corea del Norte.

Rex Tillerson, el primer secretario de Estado de Trump, fue destituido en marzo de 2018. El exejecutivo de Exxon estaba a menudo en desacuerdo con Trump y en las antípodas respecto a la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán. Durante su corto período en el gobierno, Tillerson quedaba a menudo al margen de decisiones de política anunciadas por Trump en Twitter.

Nikki Haley dejó la representación de Estados Unidos ante la ONU a fines de 2018. La exgobernadora de Carolina del Sur fue una astuta defensora de la política exterior de Trump, aplicando un duro lenguaje contra Corea del Norte, Siria e Irán. Tampoco temía decir lo que pensaba y se ganó la reputación de enfrentar a Trump.

(Fuente: EFE)

Intentó poner orden y se fue

El general John Kelly, un militar de brillante trayectoria, que goza de gran respeto del público, llegó al ámbito de la Casa Blanca en julio de 2017 con la complicada misión de poner orden. Logró imprimir algo de disciplina al entorno de Donald Trump, pero no al propio mandatario.

La relación entre ambos llegó a un pico de tensión después de que Kelly criticara a Trump ante un grupo de legisladores, lo que provocó la reacción indignada del mandatario. El resultado fue un anuncio del presidente a la prensa: “John Kelly se irá hacia finales de año”.

Y así fue.

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