IGLESIA CATÓLICA

Primeros relevos de obispos chilenos por abusos sexuales

Son tres; entre ellos Juan Barros, el encubridor de Karadima, sacerdote condenado por violar a menores.

Juan Barros. El obispo chileno acompañó al papa Francisco durante su visita al país transandino. Foto: Reuters
VEA EL VIDEO. Foto: Reuters

El papa Francisco cesó a tres obispos chilenos, entre ellas al cuestionado Juan Barros, por el escándalo de pedofilia que sacudió al clero chileno. Se trata del inicio de una cirugía mayor.

Los 34 obispos chilenos habían presentado su dimisión el 18 de mayo tras una serie de encuentros con el papa Francisco en el Vaticano, un paso inédito en la historia reciente de la Iglesia católica.

Además de Barros, el papa aceptó la renuncia de dos obispos de 75 años, en teoría en edad de jubilación. Se trata Cristián Caro Cordero, obispo de Puerto Montt, y Gonzalo Duarte García de Cortázar, obispo de Valparaíso. Este último fue acusado en 2012 por un exseminarista de haber cometido abusos sexuales, pero la demanda no prosperó en la justicia civil.

"Este es quizás el primer hito dentro de las resoluciones que van a ayudar a encaminar esto", dijo el secretario del Episcopado de Chile, Jaime Coiro. "La decisión de aceptar renuncias, de nombrar obispos es prerrogativa del Papa. Sin embargo, él mismo ha dicho que aquí corresponde aplicar medidas de corto, mediano y largo plazo. Por lo tanto, no es descartable pensar que podrían venir nuevas medidas", aseguró el secretario del Episcopado.

El Papa se reunirá hoy con las víctimas. Foto: AFP
Foto: AFP

La caída de Barros constituye una marcha atrás radical por parte del papa Francisco, que nombró a este obispo en la diócesis de Osorno en enero de 2015. Barros está acusado de encubrir los abusos sexuales reiterados del influyente sacerdote Fernando Karadima (87), condenado en 2011 por el Vaticano a una "vida de oración y penitencia" luego de que la justicia chilena declarara prescritos los cargos por abuso sexual.

"Les pido con humildad que me disculpen por mis limitaciones y lo que no pude lograr", indicó ayer Barros.

Varios miembros de la jerarquía de la Iglesia católica chilena están acusados de haber ignorado o encubierto los abusos de Karadima en las décadas de 1980 y 1990.

"Empieza un nuevo día en la Iglesia católica de Chile! Se van tres obispos corruptos y seguirán más. Emocionante por tantos que han luchado para ver este día. La banda de obispos delincuentes @episcopadoícl se empieza a desintegrar hoy!", reaccionó en Twitter Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de Karadima.

De izquierda a derecha: James Hamilton, su esposa, y Juan Carlos Cruz, ayer domingo en uno de los balcones del Vaticano. Foto: AFP
De izquierda a derecha: James Hamilton, su esposa, y Juan Carlos Cruz. Foto: AFP

Cruz, que fue recibido en mayo por el papa Francisco en el Vaticano, acusó precisamente a Barros de haber sido testigo de sus agresiones sexuales. La víctima también rindió homenaje a la población de Osorno por luchar para lograr apartar de la Iglesia a este obispo.

Francisco, que en un primer momento defendió durante su viaje a Chile en enero al obispo Barros, presente en todas las misas que celebró el papa en ese país, indignó a las víctimas y fue ampliamente criticado por la opinión pública.

A su regreso a Roma el papa ordenó una investigación, que estuvo a cargo del obispo maltés Charles Scicluna.

Tras leer en abril 2.300 páginas, que incluían 64 testimonios recogidos en Chile y Estados Unidos, el Sumo Pontífice reconoció que había cometido "errores graves" en su evaluación y habló de una "falta de información veraz y equilibrada" que lo llevó a defender la inocencia de Barros.

En una carta dirigida a los chilenos en mayo, tras una avalancha de denuncias, Francisco admitió: "Con vergüenza debo decir que no supimos escuchar y reaccionar a tiempo" frente a los abusos sexuales dentro de la Iglesia.

Los obispos chilenos fueron acusados por el mismo pontífice, en un documento confidencial de 10 páginas filtrado a la prensa chilena a mediados de mayo, de ser colectivamente responsables de "graves defectos" en el manejo de los casos de abusos y de la consiguiente pérdida de credibilidad de la Iglesia católica. El documento detallaba presiones ejercidas sobre aquellos que debían investigar los abusos, así como la destrucción de documentos comprometedores.

Obispo Juan Barros, símbolo de la crisis de la iglesia chilena
Fernando Karadima, influyente sacerdote chileno condenado por abusos a niños.

El obispo Juan Barros se convirtió en el principal detonante de una de las mayores crisis de la iglesia chilena. Barros, de 61 años, es acusado de haber callado los repetidos abusos de Fernando Karadima (foto), un influyente sacerdote que fue su guía espiritual por cuatro décadas, y que en 2011 fue condenado por el Vaticano a "retirarse a una vida de oración y penitencia" por abuso sexual contra menores en las décadas de 1980 y 1990.

Pese a las denuncias en su contra, el papa lo nombró en 2015 como obispo de Osorno (sur), donde asumió en medio de una dura polémica entre feligreses. Grupos laicos realizaron entonces masivas protestas e irrumpieron en varias ceremonias religiosas que Barros oficiaba, demandando su renuncia.

Barros es "un hombre al que hemos acusado de haber sabido y presenciado abusos, fomentando las dinámicas perversas del poder", dijeron en una carta pública Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, los principales denunciantes de Karadima. Por años el papa se negó a creer las acusaciones. En un video grabado por feligreses en el Vaticano semanas después de su designación, dijo que no había pruebas que evidenciaran las acusaciones. Llamó "tontos" a los detractores de Barros y aseguró que la polémica fue instalada por "zurdos", refiriéndose a la izquierda.

Consultado respecto a Barros durante su visita a Chile, volvió a defenderle. "El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar. No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia, ¿está claro?", aseguró el pontífice.

El papa Francisco cambió su postura y admitió "graves errores" tras leer un informe de 2.300 páginas sobre abusos en Chile realizado por el obispo de Malta Charles Scicluna, enviado por el pontífice a Chile en febrero pasado para investigar el encubrimiento. Francisco también recibió a víctimas de Karadima en Roma y les pidió perdón en abril pasado.

Barros ha admitido reiteradamente su gratitud con Karadima por haber sido su guía espiritual por varias décadas, pero solo eso. "Yo nunca he sido testigo de eso (abusos de Karadima) y les pido por favor que me dejen tranquilo", reclamó.

El obispo Barros, siendo aún adolescente, conoció a Karadima cuando este era sacerdote de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en el exclusivo barrio de El Golf, en Las Condes. Se ordenó en 1983, manteniendo una estrecha relación con Karadima y participando de su "círculo de hierro".

A esa parroquia pertenecían también otros sacerdotes formados por Karadima que hoy ocupan altos cargos en la iglesia chilena.

Ayer Barros pidió perdón por sus "limitaciones". "Les pido con humildad que me disculpen por mis limitaciones y lo que no pude lograr", indicó Barros. AFP

VÍCTIMAS

"Empieza un nuevo día en la Iglesia"

Con aplausos de las víctimas y el reconocimiento de la Conferencia Episcopal de que el dolor causado por los abusos "va más allá" de una renuncia, se recibió en Chile la decisión del papa Francisco de aceptar la salida de tres obispos chilenos. "Empieza un nuevo día en la Iglesia católica de Chile. Se van tres obispos corruptos y seguirán más" publicó en Twitter Juan Carlos Cruz, una de las víctimas del párroco Fernando Karadima.

La decisión del papa de cesar a los tres obispos se conoció en la víspera de la llegada a Chile de sus enviados especiales Charles Scicluna y Jordi Bertomeu.

En conversación con radio Cooperativa desde Estados Unidos, donde reside, Cruz dijo que, a su juicio, ahora "empieza un nuevo día para la Iglesia chilena.

"No puedo estar más emocionado, más feliz, agradecido del papa, que está cumpliendo y va a seguir cumpliendo lo que nos dijo", apuntó. "Estoy tremendamente contento por las diócesis que se liberan de estos hombres y especialmente por la gente de Osorno, que ha demostrado tanta perseverancia, tanto amor a la Iglesia, a pesar de que les han dicho de todo se han mantenido firmes y hoy toda su lucha ha tenido resultado", añadió Cruz.

En tanto, el portavoz de la Conferencia Episcopal chilena, Jaime Coiro, no descartó que otros obispos sean separados de sus cargos, pues "el dolor y consecuencias de los abusos sexuales van más allá de la salida de un obispo o aceptaciones de perdón". Añadió, en declaraciones a radio Cooperativa, que la Conferencia Episcopal tiene claro que en la reunión con 34 obispos en Roma, el pasado mes de mayo, el papa anunció que habría medidas de corto, mediano y largo plazo, cuando todos los prelados pusieron sus cargos a disposición del pontífice.

"Lo principal son las señales que podamos dar los que hacemos iglesia en Chile, dar garantías de que esto nunca más va a ocurrir", remarcó.

Lo importante, subrayó, es crear "una cultura de la prevención que reemplace la cultura del encubrimiento" y aseguró que los obispos chilenos "han expresado plena disponibilidad al itinerario de medidas que pueda tomar el papa".

Juan Carlos Claret, portavoz de los laicos de Osorno, en pugna permanente con Barros, comentó que "llevamos tres años luchando para que finalmente ocurra este escenario, pero lo cierto también es que hemos perdido demasiado para estar eufóricos en este momento".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º