LA REPRESIÓN DEL RÉGIMEN CHINO

Primera condena por ley de seguridad en Hong Kong

Leon Tong Ying-kit (24), recibió ayer viernes una condena de 9 años de cárcel por los cargos de “incitar a la subversión” y “actos de terrorismo”.

Un hombre con la bandera de Hong Kong durante una protesta. Foto: AFP
Un hombre con la bandera de Hong Kong durante una protesta. Foto: AFP

El primer sentenciado por la polémica Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong, Leon Tong Ying-kit (24), recibió ayer viernes una condena de 9 años de cárcel por los cargos de “incitar a la subversión” y “actos de terrorismo”, informó la radiotelevisión hongkonesa RTHK.

Una jueza dijo que “el tribunal consideró que el castigo a Tong debería reflejar su culpabilidad y el aborrecimiento de la sociedad a sus acciones, mientras que al mismo tiempo debería lograr el efecto disuasorio necesario”, según RTHK.

El 1 de julio de 2020, horas después de que la Ley de Seguridad Nacional hubiera entrado en vigor, Tong fue arrestado por embestir con su moto a un grupo de policías mientras ondeaba una bandera con el eslogan de las protestas antigubernamentales de 2019: “Liberad Hong Kong. La Revolución de nuestros días”.

La Ley de Seguridad Nacional -impuesta por el régimen chino- contempla penas de hasta cadena perpetua por “secesión”, “terrorismo” o “confabulación con fuerzas extranjeras”. El juicio a Tong no contó con un jurado. Para Amnistía Internacional (AI), la sentencia supone “un martillazo a la libertad de expresión”.

Abucheo al himno chino.

En Hong Kong, la policía anunció ayer viernes la detención de un hombre luego de que espectadores abuchearan el himno chino mientras veían los Juegos Olímpicos de Tokio en una pantalla gigante en un centro comercial.

“Cuando se tocó el himno nacional en el centro comercial, hubo gente que enarboló abierta y deliberadamente la bandera colonial de Hong Kong e incluso animó a otras personas a abuchear, gritar consignas e insultar el himno”, dijo una vocera de la policía a la prensa. Estas acciones fueron una “incitación al odio y una politización del deporte”, añadió la portavoz.

Una ley de 2020 penaliza cualquier insulto al himno o bandera china en Hong Kong.

La antigua colonia británica está firmando sus mejores Juegos Olímpicos con la medalla de oro en esgrima de Edgar Cheung y las dos platas en natación que se llevó Siobhan Bernadette Haughey.

Pero este éxito deportivo coincide con un contexto complicado en Hong Kong, objeto de una férrea represión por el poder central chino, dos años después de las importantes protestas populares de 2019.

Cientos de fans se reunieron en un centro comercial el lunes por la noche para asistir a la victoria de Cheung. En la ceremonia de entrega de medallas, algunos fans abuchearon el himno nacional de China antes de gritar “Somos Hong Kong”, una escena que fue retransmitida en directo por las televisiones locales.

“Somos Hong Kong” es una expresión que suele gritarse en los partidos de la selección hongkonesa de fútbol por los hinchas, muy orgullosos de la identidad de la ciudad y de su cultura cantonesa en contraposición al resto de China que habla sobre todo mandarín.

Hong Kong fue restituida por el Reino Unido a China en 1997 en el marco de un acuerdo que pretendía garantizar en el territorio, durante 50 años, unas libertades desconocidas en el resto de China.

Ante las crecientes injerencias de China, las manifestaciones por la democracia se han multiplicado en los últimos años, destacando la “Revolución de los Paraguas” en 2014 y los meses de movilización en las calles en 2019. Desde entonces, China ha emprendido una implacable represión, con cientos de detenciones, e imponiendo el año pasado una ley sobre la seguridad nacional que, en la práctica, criminaliza cualquier tipo de oposición dentro de Hong Kong.

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