LAS TENSIONES ENTRE LAS DOS POTENCIAS

Primer cara a cara entre Estados Unidos y Rusia

El marco para este acercamiento fue la reunión del Consejo Ártico, en Reikiavik, la capital de Islandia. Buscan aflojar tensiones pese a mantener sus diferencias.

La capital de Islandia, se de la sesión del Consejo Ártico, sirvió para la reunión entre Antony Blinken y Serguei Lavrov. Foto: AFP
La capital de Islandia, se de la sesión del Consejo Ártico, sirvió para la reunión entre Antony Blinken y Serguei Lavrov. Foto: AFP

Estados Unidos y Rusia dieron formalmente los primeros pasos para aflojar las tensiones de los últimos meses. El marco para este acercamiento fue la reunión del Consejo Ártico, en Reikiavik, la capital de Islandia.

Los representantes de los países miembros -Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia, Suecia y Estados Unidos- ratificaron la vigencia del Consejo Ártico, creado en 1996 como un foro que funciona por consenso y que ha mantenido la zona al margen de conflictos militares desde su existencia.

Pero también afloraron las tensiones surgidas en los últimos meses entre las dos grandes potencias y entre Rusia y algunos de los aliados estadounidenses, varios de ellos miembros de la OTAN.

Tanto en su intervención como en una rueda de prensa posterior, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, abogó por que los temas militares formen parte del diálogo entre los países árticos y recordó que ya hay cooperación en cuestiones de seguridad marítima.

Representantes de varios países miembros del Consejo Ártico se mostraron recelosos y así el ministro de Exteriores islandés, Guðlaugur Þór Þórðarson, habló de la importancia de mantener este organismo “tal y como es”, aludiendo a que surgió para impulsar la cooperación, desarrollo sostenible y protección del medio ambiente, dejando aparte aspectos militares y de seguridad.

En esa línea habló también el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, que no mencionó las cuestiones militares entre las áreas de cooperación.

Estados Unidos ha denunciado lo que considera “reivindicaciones marítimas ilegales” de Rusia en la región ártica.

Lavrov había rechazado en los días previos estas acusaciones estadounidenses, a la vez que reiteraba que el Ártico es “nuestro territorio, nuestra tierra”, y en varias ocasiones ayer recordó que Rusia es el país ártico “más grande”.

Mientras Blinken criticó también en Reikiavik la “creciente actividad militar” rusa en el Ártico, Lavrov mostró su malestar por el despliegue de tropas de la OTAN en países vecinos, lo que considera viola el pacto firmado entre la Alianza y Rusia hace más de dos décadas.

“Nuestra prioridad y preferencia es el diálogo, pero tomaremos todas las medidas necesarias para garantizar nuestra seguridad”, dijo hoy Lavrov.

Señales positivas.

Pese a este cruce de declaraciones, ambos partes entienden que hay margen para un acercamiento.

Lavriv y Blinken habían expuesto el miércoles sus diferencias en la primera reunión cara a cara al margen de la cumbre del Consejo Ártico desde que asumió la presidencia Joe Biden, quien en marzo llamó “asesino” al presidente ruso, Vladimir Putin, en alusión al envenenamiento del líder opositor Alexéi Navalni, uno de los detonantes de la crisis diplomática vigente entre Estados Unidos y Rusia.

Vladimir Putin, presidente de Rusia. Foto: AFP
Vladimir Putin, presidente de Rusia. Foto: AFP

Blinken y Lavrov han reiterado no obstante su voluntad de limar diferencias y han abierto la posibilidad a discutir temas como el programa nuclear iraní, la situación en la península coreana y Afganistán, de donde este año se retirarán las tropas estadounidenses, aunque no han dado nuevos detalles sobre el escenario o la fecha de un hipotético encuentro entre Biden y Putin.

En caso de producirse, sería la primera reunión de alto nivel entre los líderes de ambos países desde que Putin y el expresidente Donald Trump se entrevistaran en Helsinki en julio de 2018.

Rusia se congratuló por las “señales positivas” -en palabras del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov- en las relaciones con Estados Unidos, sobre todo después de que el gobierno de Biden dejara sin efecto las sanciones contra el gasoducto Nord Stream 2.

Estados Unidos anunció el miércoles que renunciaba a las medidas contra el principal grupo que construye este gasoducto submarino, que bombeará gas ruso hacia Europa sin necesidad de pasar por territorio ucraniano.

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