La crisis política de Brasil

Presionado por el PT, dimite ministro de Dilma

Al frente de la cartera de Justicia, que investiga corrupción.

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José Eduardo Cardozo. Foto: Reuters.

El ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, renunció ayer tras recibir duras críticas de la base oficialista por su actuación contra la corrupción y a un alegado "descontrol" de la Policía Federal, a cargo de las investigaciones de la trama Petrobras.

La dimisión de Cardozo, considerado un fiel escudero de la presidenta Dilma Rousseff, fue anunciada en medio de los escándalos de corrupción en la estatal Petrobras y en otras áreas del sector público, que han salpicado a varios partidos de la base oficialista.

La formación más implicada en las corruptelas es el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenecen Rousseff y su antecesor y padrino político Luiz Inácio Lula da Silva, quien también está en problemas con la justicia, investigado por los supuestos delitos de ocultación de patrimonio y blanqueo de dinero.

Nota escueta.

La salida de Cardozo fue comunicada en una escueta nota oficial, en la que se indicó que su cargo será ocupado por Wellington Cesar Lima, un abogado con carrera en el sector público y vinculado al actual ministro de la Presidencia, Jaques Wagner.

El comunicado agrega que Cardozo pasará a encabezar la Abogacía General de la Unión, cuyo titular, Luis Inácio Adams, ya había anticipado su decisión de dejar el cargo.

La renuncia confirmó los fuertes rumores que, en ese sentido, corrieron en la prensa local desde el pasado viernes, cuando en una convención del PT se escucharon críticas a la actuación de Cardozo en el Ministerio de Justicia, del cual depende la Policía Federal.

Según fuentes del partido, en la convención hubo una reunión a puerta cerrada en la que la dirección nacional reclamó de la falta de "control" sobre la Policía Federal y de una alegada "persecución" a dirigentes de ese partido, incluido Lula, quien en público también se dijo "acosado" por las autoridades judiciales.

Aunque no fueron públicas, las supuestas críticas a Cardozo y, por extensión, a Rousseff, no fueron desmentidas por el PT.

Sin embargo, el partido gobernante divulgó un documento en el que se dijo "criminalizado" por una "alianza de grupos de derechas, los medios de comunicación y los círculos del aparato represivo-policial del Estado". Las investigaciones en Petrobras ya llevaron a la cárcel al extesorero del PT Joao Vaccari y a otros dirigentes históricos del partido, como el exministro José Dirceu. La semana pasada, también fue detenido por la Policía Federal el publicista Joao Santana, quien dirigió las campañas electorales de Lula en 2006 y las de Rousseff en 2010 y 2014, así como muchas otras de candidatos del PT a gobiernos regionales y municipales.

Así como el PT, otras importantes formaciones de la coalición de Gobierno, como el influyente Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), también se quejaron en varias ocasiones de las "libertades" que la Policía Federal tiene en sus investigaciones.

El PMDB, al que pertenece el vicepresidente Michel Temer, también ha sido salpicado por las averiguaciones en Petrobras, que afectan a medio centenar de dirigentes políticos entre los que se incluyen los presidentes de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renán Calheiros, ambos de esa formación.

De los rumores que anticipaban la renuncia de Cardozo se hizo eco hoy la Asociación de los Comisarios de la Policía Federal, que en un comunicado criticó la posibilidad de que dejase el cargo.

"Los comisarios de la Policía Federal recibieron con una extrema preocupación las noticias sobre una inminente salida del Ministro de Justicia en razón de presiones políticas", dice la nota. El comunicado agrega que "la Policía Federal defenderá la independencia funcional y la libre conducción de las investigaciones criminales y adoptará todas las medidas para preservar la poca, pero importante, autonomía que la institución conquistó".

Economistas prevén crisis hasta el 2019.

La dura recesión de Brasil probablemente termine este año, pero la economía no volverá a su nivel previo a la crisis hasta 2019, mostró ayer un sondeo de Reuters entre economistas. Sin una recuperación rápida en el horizonte, el alto desempleo perseguirá a Brasil por años y su creciente deuda requerirá más medidas de austeridad del Gobierno para estabilizar las finanzas del país.

La economía brasileña, en caída libre desde comienzos de 2015, probablemente retomará el crecimiento en el cuarto trimestre, según el promedio previsto por los economistas en el sondeo. El crecimiento será modesto a partir de entonces y el Producto Interno Bruto (PIB) volverá a su tamaño previo a la crisis en el 2019, según el sondeo.

La deuda de Brasil se volverá cada vez más costosa a medida que la inflación obligue al banco central a mantener las tasas de interés entre las más altas del mundo, en un 14,25 por ciento.

La deuda brasileña probablemente superará el 80 por ciento del PIB en los próximos años, que se compara con el 67 por ciento actual, ya una de las más altas entre las economías emergentes, dijeron economistas a Reuters.

Podría estabilizarse entre 2018 y 2022, pero para que eso suceda Brasil deberá superar las expectativas del mercado y aprobar medidas impopulares en el Congreso para reducir el gasto del Gobierno y elevar los ingresos impositivos. REUTERS

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