DONALD TRUMP - KIM JONG-UN

Presidente se pone a prueba en la cumbre de Singapur

Un acuerdo con Kim Jong-un le significaría un espaldarazo a nivel global.

Kim Jong-un y Donald Trump por Arotxa
Kim Jong-un y Donald Trump por Arotxa

¿Donald Trump es un negociador excepcional, como no se cansa de repetir desde hace meses? Unos 500 días después de su llegada a la Casa Blanca, pocos elementos concretos respaldan sus dichos.

La cumbre con el líder norcoreano Kim Jong Un, prevista para el martes en Singapur, le brinda una posibilidad única de corregir el tiro, pero la apuesta es arriesgada: un fracaso confirmaría la impresión de que carece de la disciplina y la profundidad necesarias para involucrarse en debates internacionales de alto vuelo.

En política extranjera, el presidente estadounidense reivindica su escaso gusto por los detalles ("lo importante es el estado de ánimo", dice), enarbola su falta de experiencia diplomática como una ventaja mayor, lanza reiterados ultimátum y envía, a través de una multitud de tuits —a cual más airado—, señales a menudo contradictorias.

A pesar de que la Casa Blanca insiste en que Trump "ha restaurado la credibilidad de Estados Unidos en la escena internacional", prevalece una sensación de ambigüedad, mientras se multiplican las tensiones de Washington con sus aliados, como lo ilustró muy claramente la cumbre del G7 que se cerró ayer sábado en Canadá.

De hecho, desde su llegada al poder en enero de 2017, Trump, de 71 años, se ha dedicado sobre todo a desmantelar la herencia de sus predecesores, más que a construir nuevas alianzas.

Bajo la consigna de "Estados Unidos primero", Trump ha abandonado numerosos pactos internacionales, como el acuerdo de París sobre cambio climático, el acuerdo de Viena sobre el programa nuclear iraní o el tratado de libre comercio Transpacífico (TPP).

Poco después de su instalación en la Casa Blanca en Washington, Trump aseguraba que concluir un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos "tal vez no sea tan difícil como se piensa desde hace años". Hoy, la perspectiva de una solución a ese conflicto parece más alejada que nunca. Más con el traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén.

El pulso comercial con China no le ha dado hasta ahora a Estados Unidos los resultados prometidos, y numerosos legisladores republicanos se interrogan acerca de las consecuencias económicas —y electorales— de esta cruzada.

"Estados Unidos primero se ha convertido, como se preveía, en Estados Unidos solo" en el mundo, dice Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores.

¿La negociación con Corea del Norte puede ser la oportunidad para Trump de ganar prestigio en la escena internacional o incluso permitirle obtener el premio Nobel de la Paz, como dicen algunos de sus allegados?

El martes, en un hotel de lujo de Singapur, Trump intentará lo que ninguno de sus predecesores pudo lograr: negociar en directo con un heredero de la dinastía Kim una posible desnuclearización de Corea del Norte.

El presidente estadounidense no ha cesado de sorprender en este tema. Una de esas sorpresas se produjo en la noche del jueves 8 de marzo, cuando al término de una reunión con Trump en el Salón Oval de la Casa Blanca, Chung Eui-yong, asesor en seguridad de Corea del Sur, anunció que el presidente había aceptado sin chistar una propuesta de Kim Jong-un para realizar una cumbre bilateral, la que sería el primer cara a cara de los líderes en ejercicio de Estados Unidos Corea de Norte.

La propuesta del líder norcoreano ya había trascendido, pero la aceptación inmediata de Trump resultó sorprendente.

Tres meses más tarde, cuando periodistas del mundo entero ya habían reservado pasajes para Singapur, Trump envió una carta a Kim anunciándole que la cumbre no tendría lugar en virtud de la "abierta hostilidad" mostrada por el régimen norcoreano.

En la madrugada siguiente, y mientras se multiplicaban en todo el planeta los análisis sobre las razones de este "fiasco" gigantesco, Trump resucitó, con un simple tuit, la posibilidad de una cumbre.

"Nuevo pragmatismo".

Sus críticos destacan que el actual presidente fue mucho menos exigente con Kim Jong-un que lo que fueron sus antecesores con los líderes norcoreanos del momento, y observan con razón que Trump no puede atribuirse todos los méritos de la espectacular mejoría de las relaciones diplomáticas con la península.

No obstante, el mundo entero está pendiente de una cumbre que hace sólo un año parecía inimaginable y los propios "anti Trump" se muestran divididos sobre la actitud a adoptar ante la manera iconoclasta que el mandatario eligió para abordar un asunto de primer orden tan espinoso.

En una crónica publicada en The New York Times, Nicholas Kristof, de quien nadie puede decir que se trate de un allegado al inquilino de la Casa Blanca, lamentaba que los legisladores demócratas dediquen más tiempo a predecir el fracaso de Trump que a respaldar un proceso tan embrionario como promisorio.

"Es verdad, existen muchas razones para preocuparse (...) y todo puede aún desmoronarse", pero "el nuevo pragmatismo" del presidente estadounidense es "infinitamente preferible" a la amenaza de una guerra nuclear, escribió.

"Todos deberíamos congratularnos de que Trump se implique finalmente en un tipo de enfoque diplomático que en otros tiempos denunciaba", señaló Kristof.

Presidente de orea del Sur va a Rusia en visita oficial

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, realizará una visita de Estado a Rusia del 21 al 23 de junio para aunar esfuerzos de cara a la desnuclearización de la península y fortalecer lazos económicos, informó la oficina presidencial de Seúl. La gira tiene además un interés deportivo.

Aunque la visita de tres días de Moon incluye una cumbre con el presidente ruso, Vladimir Putin, la oficina presidencial surcoreana no informó de la fecha exacta en la que se producirá ese encuentro.

"El objetivo del viaje (que supondrá la primera visita de Estado de un presidente surcoreano a Rusia en 19 años) es tratar el incremento de la cooperación práctica con Rusia", un vecino que Moon considera estratégicamente clave, según explicó en rueda de prensa el portavoz presidencial, Kim Eui-kyeom.

La visita se centrará además en el actual acercamiento con Corea del Norte y en la histórica cumbre que el martes celebran en Singapur el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para tratar la posible desnuclearización del régimen de Corea del Norte, que ha recibido apoyo de Rusia.

"El presidente Moon planea debatir (con Putin) fórmulas para establecer la paz y la desnuclearización en la península coreana", añadió Kim.

En Moscú, Moon pronunciará un discurso ante la Duma, y después se desplazará el día 23 a Rostov para presenciar el partido del Mundial de Rusia que ese día disputan las selecciones de Corea del Sur y México antes de volar de regreso a Seúl. (EFE)

"Podemos seguir así o vivir juntos como coreanos"
Límite, la Zona Desmilitarizada.

Ya no prestan atención ni a los disparos de entrenamiento ni a los altavoces norcoreanos que difunden propaganda. Los surcoreanos que viven junto a la zona desmilitarizada confían sin embargo en que la cumbre entre Kim y Trump conduzca a la paz.

Para llegar a su arrozal, Choi Ki-joong debe cruzar un retén del ejército surcoreano a apenas cuatro kilómetros del vecino rival. A sus 75 años, este agricultor solo puede acceder a sus tierras con la luz del día. Y en periodo de tensión, ni eso. La Zona Desmilitarizada, o DMZ, es la muestra más visible de la Guerra de Corea que terminó en 1953 con un armisticio. Lograr un tratado de paz podría formar parte de las discusiones del martes en Singapur. Pero en 65 años de paz armada, Choi y los otros habitantes de Yeoncheon, unos 60 km al norte de Seúl, se han acostumbrado a este interminable estado de guerra. "Vivimos con ello y seguimos con nuestras vidas", afirma. "Podemos seguir viviendo así (...) o si ambas partes lo quieren podemos darnos la mano y vivir juntos como coreanos y pasar de un lado al otro", agrega. Las huellas de la guerra, particularmente sangrienta en este sector entre soldados chinos y estadounidenses, están omnipresentes. Una patrulla militar cruza el pueblo donde un viejo cartel de madera proclama: "Si quieres la paz, prepara la guerra".

En los últimos años, los habitantes fueron evacuados en dos ocasiones debido a los disparos procedentes de Corea del Norte en represalia por acciones de propaganda del Sur. Los impactos que en 2014 dejó la artillería de Kim Jong-un se pueden ver cerca del ayuntamiento con un cartel que dice: "La guerra no ha terminado, es una tregua".

"Estamos acostumbrados a los disparos de cañón y los tiros de artillería", asegura a la AFP un hombre que carga sacos de pepinos en su camión.

Siete décadas de tensiones

División de Corea.

En 1945, la ocupación japonesa de la península coreana culmina con la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Corea se dividió por el paralelo 38 entre el Norte, bajo el liderazgo de Kim Il Sung apoyado por la URSS, y el Sur, con el respaldo de Estados Unidos. En 1950, el Norte invade —con el apoyo de China y de la URSS— el Sur. Estados Unidos conforma una coalición para defender a Seúl. En julio de 1953, se firma un armisticio, que nunca devino en acuerdo de paz.

Buque Espía.

En enero de 1968, el "buque espía" USS Pueblo fue capturado por Corea del Norte. Sus 83 tripulantes fueron liberados tras 11 meses de detención. En 1969, Corea del Norte derribó un avión de reconocimiento estadounidense.

Contactos.

En junio 1994, el expresidente Jimmy Carter viaja a Corea del Norte. En octubre de ese año, tres meses después de la muerte de Kim Il Sung y de la llegada de su hijo Kim Jong Il al poder, ambos países firman un acuerdo, en el que Corea del Norte se compromete a desmantelar su programa nuclear. En 1999, un año después del primer ensayo de misil de largo alcance, Kim Jong Il decreta una moratoria de las pruebas. Estados Unidos alivia las sanciones. En octubre de 2000, la entonces secretaria de Estado, Madelein Albright, se reúne con Kim Jong Il en Pyongyang.

Eje del mal.

En enero de 2002, el presidente George W. Bush incluye a Corea del Norte en el "eje del mal" junto con Irak e Irán. En 2006, Corea del Norte realiza su primara prueba nuclear.

Lista negra.

En octubre de 2008, Estados Unidos retira a Corea del Norte de la lista de países que apoyan el terrorismo, a cambio de dar acceso a inspectores internacionales a "todas las instalaciones nucleares" del régimen comunista, algo que luego Corea del Norte deniega.

Espiral de tensión.

El 2 de enero de 2017, Trump afirmó que Corea del Norte jamás podrá desarrollar un "arma nuclear capaz de alcanzar territorio estadounidense". En julio, el régimen realiza dos pruebas de misiles intercontinentales: "Todo el territorio estadounidense está a nuestro alcance", declaró Kim Jong-un, hijo menor de Kim Jong Il, que asumió el poder tras la muerte de su padre en diciembre de 2011. El 3 de septiembre, los norcoreanos realizan su sexto ensayo nuclear y afirman haber probado una bomba H.

Invitación.

En febrero de este año, los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur, marcan un acercamiento entre las dos Coreas. El 8 de marzo Seúl anuncia que Kim Jong-un invita a Trump a una reunión. Trump la acepta pero mantiene el régimen de sanciones.

Instinto.

Donald Trump aseguró ayer sábado en la conferencia de prensa que dio en la cumbre del G7, en Canadá, que le llevará cinco segundos saber si tendrá una buena relación con Kim Jong-un. "Es solo mi toque, mi sensación. Eso es lo que hago", comentó Trump. "Se dice que la manera de saber si uno va a gustar de otra persona es en los primeros cinco segundos. ¿Conocen ese dicho? Bueno, consideró que con mucha rapidez tendré conocimiento si algo bueno va a ocurrir o no". Espera que la reunión con Kim "resulte, al menos, en el comienzo de un diálogo".

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