Rechaza pretensión de convertir el voto de hoy en plebiscito

Presidente afirma: "nadie va a romper España"

"Nadie va a romper España de ninguna de las maneras. Nadie va a convertir a los ciudadanos de Cataluña en extranjeros en su propio país", afirmó el presidente del gobierno de España y líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, quien ha señalado la ilegalidad de pretender convertir las elecciones regionales de las que surgirá el nuevo Parlamento de Cataluña, en un plebiscito hacia la secesión.

Rajoy enfatizó que no hay normas legales que amparen esa pretensión y enfatizó que las elecciones que se realizan hoy son solo para elegir a la Cámara catalana.

Asimismo, señaló que su gobierno y la justicia de España otra vez dejarán sin efecto cualquier decisión catalana que viole la Constitución de España, aunque primero apuesta al voto ciudadano por las fuerzas políticas que se oponen a la secesión. Puso énfasis en que la Constitución es todos los ciudadanos de España, asegura la unidad del país y lo sitúa en la vanguardia entre las democracias ejemplares en el mundo.

"Nadie va a robar a los catalanes su triple estatus de catalanes, españoles y europeos", manifestó Rajoy. "Nadie va a separar a España". Pidió "un voto masivo por el sentido común y la responsabilidad".

El miércoles pasado, en un debate televisivo con el dirigente independentista Oriol Junqueras, el ministro de Relaciones Exteriores de España, José Manuel García Margallo estimó que en una Cataluña independiente "aumentaría la desocupación, bajarían las jubilaciones y habría un corralito en el sistema bancario".

García Margallo describió una perspectiva con "retorno de los aranceles, la tasa de desocupación de Cataluña pasaría del 19% al 37%, las pensiones caerían 40%, cada pensionista catalán perdería entre 350 y 400 euros al mes, habría un corralito bancario y una fuga de depósitos". Consideró que "estando en España, a Cataluña le ha ido muy bien. Es el primer PIB con 19%, gana un 20% más que el resto de España, es la primera región en exportaciones, importaciones, turismo e infraestructuras y queda lo mejor por hacer".

Tras los argumentos económicos, García MArgallo apeló a los sentimientos al señalar que "en España se les quiere".

Las discrepancias entre el gobierno de España y los separatistas catalanes se agudizaron en los últimos tres años. Lo que comenzó como una disputa financiera sobre los aportes impositivos que debe hacer Cataluña al resto de España, se convirtió en una batalla abierta sobre la secesión.

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