VISITA A FILIPINAS

La pregunta que el Papa Francisco no pudo responder a una niña de 12 años

Francisco fue conmovido por la pregunta de una niña de 12 años en el marco de una misa en Filipinas que, por su concurrencia, se convirtió en histórica.

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Papa Francisco en Filipinas. Foto: Reuters

El Papa Francisco recibió hoy en medio de una histórica misa, por su concurrencia, una pregunta de una niña de 12 años la cual no pudo contestar.

"Muchos niños son abandonados por sus padres. Muchos de ellos acaban siendo víctimas y les han pasado cosas malas, como adicción a las drogas o prostitución ¿Por qué Dios permite esto, incluso si los niños no tienen culpa? ¿Por qué sólo unos pocos nos ayudan?" preguntó la niña, Glyzelle Iris Palomar.

La niña, que encontró refugio en una comunidad eclesiástica, rompió a llorar y no pudo terminar su discurso de bienvenida. El Papa la abrazó y comenzó su propia alocución, más preparada.

"Ella es la única que ha planteado una pregunta para la que no hay respuesta y ni siquiera es capaz de expresarlo con palabras, sino con lágrimas", dijo, visiblemente emocionado.

"¿Por qué sufren los niños?", dijo el argentino en español. Un intérprete traducía su discurso al inglés para las más de 30.000 personas congregadas en los campos de la universidad.

"Invito a cada uno a que se pregunte a sí mismo '¿He aprendido a llorar... cuando veo un niño hambriento, un niño en la calle que se droga, un niño sin casa, un niño abandonado, un niño del que abusan, un niño que la sociedad usa como esclavo?'", dijo.

Es habitual ver niños en las calles de las ciudades filipinas, como suele ocurrir en los países asiáticos, viviendo de la caridad y de lo que encuentran entre la basura.

En su homilía, durante la misa, en donde el Papa improvisó un sermón en español a partir de la anécdota con la niña dijo: "Necesitamos ver a cada niño como un regalo que hay que agradecer, cuidar y proteger. Y necesitamos ocuparnos de los jóvenes, no permitir que les roben la ilusión y les condenen a una vida en las calles".

Previamente, el Papa Francisco dijo el domingo que los hombres deberían escuchar más a las ideas de las mujeres y no ser machistas.

"Las mujeres tienen mucho que decirnos en la sociedad de hoy. A veces nosotros los hombres somos muy machistas", agregó.

"No damos espacio a las mujeres, pero las mujeres son capaces de ver las cosas con un ángulo diferente a nosotros, con un ojo diferente. Las mujeres son capaces de plantear preguntas que nosotros los hombres no somos capaces de entender", agregó ante más aplausos de la concurrencia.

La misa.

A la misa del Papa celebrada en Manila participaron alrededor de siete millones de personas, afirmaron fuentes de la presidencia de Filipinas citadas por el vocero Vaticano, Federico Lombardi, quien precisó que se trata del mayor encuentro en la historia de los Pontífices.

Más allá de los datos exactos sobre la multitud que participó de la misa conclusiva del viaje en Filipinas, en el Rizal Park de esta capital, se trató de una verdadera marea humana, precisó el arzobispo Luis Tagle.

En su saludo al Papa, el cardenal filipino destacó el concepto de 'periferias' subrayado por Jorge Bergoglio desde el inicio de su pontificado y citó "a los niños de la calle, los huérfanos, las viudas, los sin vivienda, los obreros, los campesinos, los pueblos de los pescadores, los enfermos, los ancianos abandonados".

También recordó "a las familias de las personas desaparecidas, las víctimas de las discriminaciones, las violencias y los abusos, la trata de seres humanos, los sobrevivientes a las calamidades naturales y conflictos armados".

El 'Rizal Park', añadió, es el lugar donde los presidentes del país toman posesión del cargo, el lugar -añadió- "de los nuevos comienzos".

La misa, que impresionó también por la belleza de los cantos y el talento de la orquesta, marcó para el papa Francisco el saludo de su visita a las Filipinas, el mayor de los países católicos del continente asiático.

La nación cuenta con una fuerte religiosidad que se manifiesta a través de gestos y ceremonias populares, como por ejemplo la devoción por el 'Santo Niño', una pequeña estatua donada por el conquistador español Fernando Magallanes, y grandes procesiones que acaparan la devoción de millones de fieles.

El entusiasmo con el que Filipinas recibió en estos días al Papa, que mañana emprenderá el regreso a Roma, fue incontenible así como fueron imponentes también las medidas de seguridad.

En las sitios visitados por Bergoglio, tanto en Manila como en la isla de Tacloban, hubo en total alrededor de 50 mil policías.

Las muchedumbres fueron de todos modos muy disciplinadas además de resistentes, sobre todo hoy frente a la lluvia en esta última jornada de Bergoglio en el país.

Los asistentes de la presidencia del país que ayudan al protocolo vaticano estimaron "en siete millones las personas que participaron" en la misa de hoy en Manila, destacó a la prensa el vocero de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi.

"Nosotros no somos capaces" de evaluar la cantidad de gente presente en la misa, precisó el padre Lombardi, citando los datos de las fuentes locales.

"Digamos que había una muchedumbre increíble. Se trata de todos modos del mayor encuentro en la historia de los pueblos, porque en 1995 había aquí cinco millones de personas", añadió el vocero, refiriéndose a la visita realizada ese año en Manila por Juan Pablo II.

"Por lo tanto -bromeó Lombardi- la próxima vez para superar el récord debemos regresar a Manila".

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