MESES DE AGITACIÓN

Portland y Seattle, centros de las protestas contra la represión policial en Estados Unidos

Ambas ciudades protagonizaron el sábado una noche de disturbios y enfrentamientos con la policía.

Manifestantes se enfrentan a la policía en la antigua ubicación de la Protesta Organizada del Capitolio (CHOP), en Seattle, el 25 de julio de 2020. Foto: AFP
Manifestantes se enfrentan a la policía en la antigua ubicación de la Protesta Organizada del Capitolio (CHOP), en Seattle, el 25 de julio de 2020. Foto: AFP

Estados Unidos vivió el sábado una nueva noche de disturbios y protestas contra la represión policial, especialmente en Seattle y Portland, avivadas por la decisión del presidente Donald Trump de enviar agentes federales para frenar la violencia.

Las protestas se recrudecieron después de que el gobernador del estado de Washington, el demócrata Jay Inslee, anunciara que ya habían llegado a la ciudad de Seattle agentes federales. Inslee dijo que Trump “busca confrontación” e instó a mantener las protestas de manera “pacífica”.

Seattle y Portland son escenarios desde hace dos meses de manifestaciones continuas, que en algunos casos han desembocado en choques con la policía, tras la muerte de George Floyd asfixiado bajo custodia policial a finales de mayo en Mineápolis, Minesota.

El fallecimiento de Floyd provocó la mayor ola de protestas en todo el país contra la violencia racial en medio siglo.

Envío de federales

Trump anunció la semana pasada que enviará cientos de agentes federales a varias ciudades para contener la violencia, la mayoría gobernadas por la oposición demócrata, algo que ha sido criticado como un “truco político” y una maniobra de distracción de su fallida gestión de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus.

“Este baño de sangre debe terminar”, afirmó Trump el miércoles en un acto en la Casa Blanca, en el que estuvo acompañado por el fiscal general William Barr.

Las autoridades locales, sin embargo, han cargado contra la decisión de Trump al asegurar que la llegada de agentes federales solo contribuye a tensar aún más la situación. “Tenemos un presidente que ha estado muy orientado hacia el conflicto. Y para ser justos, no confío en este presidente”, replicó el sábado Jenny Durkan, alcaldesa de Seattle, al comentar la llegada de agentes federales.

Enfrentamientos de la policía local y agentes federales con manifestantes de Black Lives Matter en el centro de Portland, Oregón, el 25 de julio de 2020. Foto: EFE
Enfrentamientos de la policía local y agentes federales con manifestantes de Black Lives Matter en el centro de Portland, Oregón, el 25 de julio de 2020. Foto: EFE

Este fin de semana también hubo protestas en Austin, Louisville, Nueva York y Los Ángeles, entre otras.

En Austin, Texas, un hombre resultó muerto en un tiroteo ocurrido en la noche del sábado durante la protesta que tuvo lugar en el centro de la ciudad.

Un testigo dijo al diario Austin Statesman que el incidente tuvo lugar cuando un hombre buscó embestir con su auto a la multitud. El coche fue rodeado por manifestantes, y uno de ellos se aproximó cargando un rifle. El conductor sacó un arma por la ventanilla y realizó varios disparos, impactando en el hombre con el rifle, antes de salir del lugar a toda velocidad.

"Pequeña Beirut"

Para Portland, los conflictos sociales y los disturbios callejeros no son novedad. Esta ciudad del estado de Oregon tiene una larga historia de activismo obrero y desafío a la autoridad pero también un oscuro pasado segregacionista.

Portland, de 650.000 habitantes, comenzó a forjar su reputación de militancia ultraizquierdista durante los agitados años de la década de 1960, tal como ocurrió con Seattle y San Francisco.

La manifestante Dana Parks reacciona cuando es detenida por un oficial de policía durante una protesta en Portland, Oregón, EE. UU., el 26 de julio de 2020. Foto: Reuters
La manifestante Dana Parks reacciona cuando es detenida por un oficial de policía durante una protesta en Portland, Oregón, EE. UU., el 26 de julio de 2020. Foto: Reuters

Desde la elección presidencial de 2016, Portland simboliza la oposición más virulenta contra Trump y su Partido Republicano. “Políticos izquierdistas ... han estado presentes en la verdadera cultura de protesta de Portland en los últimos 30 años o más”, dijo Joe Lowndes, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Oregon.

La ciudad se ganó el apodo de “Pequeña Beirut”, luego que el entonces presidente George H.W. Bush se encontró con barricadas, neumáticos ardiendo y cánticos hostiles.

“Más recientemente hubo mucho de una especie de trabajo antifascista en las calles de Portland”, peleando contra ultraderechistas y grupos supremacistas blancos, dijo Lowndes. Protestas y “ataques violentos” de esos grupos ultraderechistas contra residentes de Portland emergieron en 2016, añadió, e indujeron a “una activa red de activistas antifascistas que fue creciendo en los últimos años”, dijo.

En noviembre de 2016 una manifestación contra la elección de Trump derivó en tres días de disturbios.

La pandemia en principio atemperó los ánimos y restauró la calma en las calles. Pero después, escenas de supremacistas blancos y neonazis peleando contra encapuchados anarquistas “antifa” (antifacistas) se tornaron cosa común.

“Es una especie de campo de batalla para los extremistas”, explicó Lowndes. 

Trump dice que la "mayoría silenciosa" le dará la victoria
Donald Trump. Foto: AFP

El presidente estadounidense, Donald Trump, hizo alarde ayer domingo del apoyo a su campaña de reelección, y espera que una “mayoría silenciosa” le dé la victoria el próximo 3 de noviembre.

Trump, de 74 años, se encuentra rezagado en las encuestas ante su oponente demócrata, Joe Biden. Los sondeos publicados ayer domingo mostraron un debilitamiento de su apoyo en tres estados clave para ganar la elección.

“La Campaña Trump tiene más ENTUSIASMO que cualquier campaña en la historia de nuestro gran país, incluso más que 2016”, escribió el propio mandatario en Twitter. “¡Biden no tiene NADA! ¡La mayoría silenciosa hablará el 3 de NOVIEMBRE! Las Encuestas Falsas y las Noticias Falsas no salvarán a la Izquierda Radical”, añadió.

Mientras, Biden, de 77 años, también se expresó ayer en la red social Twitter.

“Ahora, más que nunca, tenemos que hacer todo lo posible para que Donald Trump sea un presidente de un solo mandato”, afirmó.

En momentos en que el coronavirus mata a más de 1.000 estadounidenses por día, Trump, que disfruta de rodearse de partidarios en eventos públicos, se ha visto obligado a cancelar sus mítines así como la convención republicana en Florida el próximo mes.

Con la aprobación estancada debajo del 40%, Trump es el primer mandatario en buscar la reelección después de un juicio político. Pero su discurso, que también sostiene que Biden hará que los estadounidenses “se acobarden ante las multitudes radicales de izquierda”, no ha logrado expandir su base de seguidores.

Las nuevas encuestas de votantes registrados de tres estados bisagra publicadas ayer domingo revelan que el apoyo a Trump está en retroceso: en Florida, el presidente obtuvo un 46% de apoyo contra un 51% para Biden, mientras que en Arizona, el aspirante demócrata le lleva cuatro puntos de ventaja, con un 49%. En Michigan, la ventaja de Biden es de 52% sobre 40%, por encima del promedio de RealClearPolitics de encuestas nacionales, que coloca al exvicepresidente de Barack Obama 8,7 puntos por delante de Trump.

En 2016, el presidente ganó en estos tres estados, aunque en Michigan tuvo una ajustada diferencia de menos de 11.000 votos.

Mientras tanto, Biden realiza una campaña sin precedentes desde su casa en Delaware, sin mítines públicos y con pocas conferencias de prensa, limitándose a ver a Trump lidiar cada vez con más problemas a 100 días de las elecciones.

Hanna, el primer huracán de 2020

Hanna, el primer huracán de 2020 sobre la costa del Atlántico, se degradó ayer domingo a tormenta tropical a su paso por Texas, provocando fuertes lluvias y amenaza de inundaciones en ese estado del sur de Estados Unidos, ya duramente golpeado por la pandemia.

Hanna aún llevaba vientos de unos 65 kilómetros por hora mientras marchaba hacia el noreste de México.

“Se espera un debilitamiento adicional a medida que el centro de Hanna se mueva más hacia el interior y que el ciclón se debilite a una depresión tropical y se disipe”, informó el Centro Nacional de Huracanes.

No hubo informes inmediatos de víctimas o daños graves, y tanto México como Texas habían levantado todas las advertencias de tormentas costeras por la tarde.

Los meteorólogos advirtieron sin embargo que las fuertes lluvias podrían producir “inundaciones repentinas que amenazan la vida” en el sur de Texas y deslizamientos de tierra en los estados del norte de México.

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