LA MUERTE DEL SICARIO

El fin de Popeye, “el general de la mafia” que mató por Pablo Escobar

El nombre de Popeye está vinculado con los numerosos asesinatos de jueces, periodistas, magistrados, políticos, policías y ciudadanos comunes que estremecieron a Colombia en los años 80 y 90.

Jhon jairo Velászquez reconoció que había matado con sus propias manos entre 250 y 300 personas trabajando para Escobar. Foto: Archivo
Jhon jairo Velászquez reconoció que había matado con sus propias manos entre 250 y 300 personas trabajando para Escobar. Foto: Archivo

Fue de los peores criminales de la historia de Colombia. Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, jefe de sicarios del narco Pablo Escobar, murió ayer jueves a los 57 años después de pasar dos décadas en la cárcel. Falleció custodiado por agentes carcelarios en el Instituto Nacional Cancerológico en Bogotá, en el que estaba desde el 31 de diciembre por un cáncer de esófago.

El personaje que creó Netflix basado en su autobiografía Sobreviviendo a Pablo Escobar, mató de dos tiros a un hombre maniatado en el suelo antes de subir a un avión cargado de cocaína. Ficción y realidad se mezclaron en la vida de este criminal.

Nacido en el pueblo de Yarumal en 1962, de padre comerciante, Popeye aseguraba haber crecido en un “entorno violento”, “fascinado con el olor a sangre”. Según contó en sus memorias, hizo cursos en la Marina y la Policía antes de convertirse en matón de Escobar.

El nombre de Popeye está vinculado con los numerosos asesinatos de jueces, periodistas, magistrados, políticos, policías y ciudadanos comunes que estremecieron a Colombia en los años 80 y 90, la época del terror de Escobar.

En una entrevista con la AFP en 2015, Velásquez se jactó de haber asesinado con sus propias manos a “por lo menos 250 personas, quizás 300”, además de ayudar a planificar otros 3.000 homicidios. Pasó solo 23 años de cárcel.

Entre los asesinatos en los que participó están los del director del diario El Espectador, Guillermo Cano (1986); del exprocurador general Carlos Mauro Hoyos (1998); del excandidato presidencial Luis Carlos Galán, del gobernador de Antioquia Antonio Roldán Betancur y del comandante de la Policía de ese departamento Valdemar Franklin Quintero (los tres en 1989), así como de la periodista Diana Turbay (1991).

En su carrera criminal, Velásquez también participó en numerosos atentados terroristas que dejaron centenares de muertos, como el del 27 de noviembre de 1989 cuando una bomba derribó en pleno vuelo un avión de Avianca que acababa de despegar de Bogotá con destino a Cali, causando la muerte a sus 107 ocupantes y tres personas más en tierra.

También se le procesó por el autobús cargado de dinamita que solo nueve días después mató a 63 personas al explotar la sede central del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), antigua policía secreta, desmantelada en 2011 por espiar a magistrados, periodistas y políticos.

Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias "Popeye". Foto: archivo.
Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias "Popeye". Foto: archivo.

El terror del secuestro lo vivieron muchos colombianos, entre ellos los entonces periodistas Andrés Pastrana (1988) y Francisco Santos (1990), quienes años después llegarían a los más altos cargos del Estado, el primero como presidente de Colombia (1998-2002) y el segundo como vicepresidente (2002-2010).

Menos suerte tuvieron el exprocurador Hoyos y la periodista Turbay, hija del expresidente Julio César Turbay, o la empresaria Marina Montoya, asesinados en cautiverio.

Su carrera criminal terminó el 9 de octubre de 1992 cuando, acosado por la persecución de la Policía colombiana con el apoyo de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) y por las sentencias de muerte de un grupo armado denominado Perseguidos por Pablo Escobar (Pepes), Velásquez se entregó a la justicia.

Tan solo catorce meses después, Pablo Escobar, que había huido de una prisión construida a su antojo, fue abatido a tiros en el tejado de una casa en Medellín durante una operación policial.

En entrevistas que dio en la cárcel, Popeye se regodeaba al contar detalles escabrosos de sus crímenes, de los que no se salvó ni una de sus novias.

En sus declaraciones siempre manifestó lealtad y admiración por Escobar, a quien consideraba “un líder”, y su vocación criminal la grabó en su piel al tatuarse en los antebrazos el título de “el general de la mafia” que exhibía orgulloso.

Llegó a sostener que Raúl Castro era el contacto de Escobar en Cuba; y que su jefe financió la toma del palacio de justicia por la extinta guerrilla del M-19, en 1985, donde murió casi un centenar de rebeldes, jueces y civiles.

Popeye recuperó la libertad en agosto de 2014 y regresó a Medellín donde siguió haciendo confesiones en las redes sociales sobre su pasado criminal e incluso se convirtió en “youtuber” (tenía más de 1,2 millones de seguidores).

Sin embargo, en mayo de 2018 fue detenido nuevamente por amenazar en redes sociales a seguidores del candidato presidencial Gustavo Petro.

La escritora Maritza Wills, quien relató la vida del sicario, dijo a la revista Soho que la mentira fue “la base de su personalidad”. Incluso el hermano del jefe del cartel de Medellín, Roberto Escobar, aseguró que Popeye no era más que “un chofer cualquiera que nunca fue la mano derecha de Pablo”. (En base a AFP, EFE y El Tiempo de Bogotá)

Los crímenes más notorios de Popeye

Luis Carlos Galán
El magnicidio de Luis Carlos Galán (18 de agosto de 1989). Foto: archivo.
Tiroteo

Asesinado el 18 de agosto de 1989 poco antes de comenzar su discurso en un acto electoral en el municipio de Soacha, Cundinamarca. Galán era candidato presidencial por el Partido Liberal Colombiano.

Avianca
Atentado al avión de Avianca en Colombia. Foto: Archivo El País
Bomba

El del 27 de noviembre de 1989 una bomba derribó en pleno vuelo un avión de Avianca que acababa de despegar de Bogotá con destino a Cali, causando la muerte a sus 107 ocupantes y tres personas más en tierra.

SEDE DEL DAS
La bomba del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Bogotá (6 de diciembre de 1989). Foto: archivo.
Cocha bomba

El 6 de diciembre de 1989 un autobús cargado de dinamita mató a 63 personas al explotar la sede central del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), antigua policía secreta, desmantelada en 2011.

gUILLERMO CANO
Asesinato de Guillermo Cano. Foto: Archivo El País
Tiroteo

Director del diario El Espectador, asesinado el 17 de diciembre de 1986 por sicarios a órdenes de “Los Priscos”, un grupo de criminales del cartel de Medellín. Uno de los sicarios le disparó en ocho veces al pecho con una ametralladora.

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