Sólo una cuestión de tiempos es la que separa a los candidatos en la economía 

Entre la política de shock y el gradualismo

Los mercados recibieron ayer con euforia el inesperado desempeño del candidato opositor Mauricio Macri en las elecciones del domingo pasado en Argentina. El precio del dólar paralelo cayó 25 centavos y las cotizaciones de las acciones de empresas argentinas en Wall Street se dispararon más de un 20% impulsadas por mayores expectativas de una derrota del kirchnerismo en el ballotage del 22 de noviembre próximo.

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Los resultados expresan también el descontento con el manejo de la economía. Foto: Reuters

"Los resultados electorales, sobre todo la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, refuerzan la posibilidad de un triunfo de la oposición. Y si bien los discursos de Macri y de Daniel Scioli buscan escapar de los extremos, el candidato de la oposición representa una opción más amigable para el mercado y da más certezas acerca de que buscará solucionar a mayor velocidad los conflictos que muestra la macroeconomía, como la inflación, el cepo cambiario y la falta de crecimiento desde hace cuatro años", dijo a El País Ramiro Castiñeira, economista jefe de la consultora Econométrica.

Diferencias.

En el manejo de los tiempos parece residir la principal diferencia en materia económica entre los dos contendientes de la segunda vuelta electoral.

Los asesores de Macri y Scioli coinciden en que el actual esquema económico está agotado y el consenso se extiende, incluso, a algunas de las medidas a adoptar tras el cambio de gobierno: rebaja de retenciones a las exportaciones del campo y las economías regionales para darles mayor competitividad, quita de subsidios a las tarifas de electricidad y gas de los segmentos de ingresos altos para reducir el déficit fiscal, y acuerdo con los fondos buitre para acceder al financiamiento internacional a tasas razonables.

Sin embargo, mientras Macri plantea llevar adelante esos cambios a corto plazo, Scioli es partidario del gradualismo. Esas diferencias son evidentes en la política cambiaria.

Scioli promete una corrección paulatina de la paridad con la continuidad del cepo. Macri, en cambio, cree que es posible levantar de inmediato los controles y avanzar hacia un único tipo de cambio administrado por el gobierno sin un gran salto devaluatorio.

"Si bien ambas agendas son de ajuste para el 2016, el mercado festeja el crecimiento de las posibilidades de Macri, quien plantea medidas más de shock", señaló Castiñeira.

Más allá de la reacción favorable de los mercados, los problemas de fondo que registra la economía argentina persisten. De hecho, el actual contexto económico es uno los factores principales que explica el drenaje de votos del oficialismo desde el 54,11% alcanzado por Cristina Kirchner en 2011 al 36,86% obtenido por Scioli el domingo pasado.

Por ejemplo, la combinación de atraso cambiario con alta carga tributaria, que viene afectando a las economías regionales y a la producción agrícola, impactaron en los resultados de los candidatos oficialistas en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos.

"El esquema económico va crujiendo día a día y llega hasta el 10 de diciembre, no más. Si bien los niveles de consumo se mantienen, la gente entiende que hay problemas económicos cuando percibe que tanto tiempo con inflación alta no es sostenible", dijo a El País el economista Mariano Lamothe, de la consultora Abeceb.

Con un balotaje por delante con resultado incierto, el objetivo del gobierno de Cristina Kirchner es llegar al 22 de noviembre sin grandes turbulencias económicas. Para eso, el Banco Central seguirá sacrificando reservas: en los últimos tres meses lleva vendidos unos 6.000 millones de dólares para mantener anclado el valor del dólar oficial. "Los desafíos para el próximo gobierno serán inmensos, pero los resultados muestran que Macri puede llegar más sólido que lo previsto a un ballotage y los agentes económicos lo ven con mejores ojos que a Scioli. Entienden que no tiene un relato por romper: si, por ejemplo, acuerda con los fondos buitre, pagará un costo político menor que el candidato oficialista", señaló Lamothe.

El blue.

Luego de alcanzar máximos históricos la semana pasada y superar la barrera de los $16, el dólar paralelo retroció ayer con fuerza y bajó a $15,81 en su punta vendedora, 25 centavos menos que el último cierre, en una rueda en que el Banco Central se desprendió de 90 millones de dólares

El billete en el mercado marginal llegó incluso a bajar 50 centavos en las primeras operaciones del día, aunque luego recortó pérdidas. Con el nuevo retroceso el blue se ubica en niveles de un mes y medio atrás y la brecha cambiaria (oficial a $ 9,54) es del 63,3%.Argentina, elecciones, economía, mercados, dólar, expectativas

Ajuste cambiario pegará en Uruguay

Con el nuevo gobierno, habrá seguramente en Argentina un ajuste cambiario que si se procesa de manera muy brusca podría ser recesivo, coinciden en señalar los economistas uruguayos. Alfonso Capurro, de la consultora CPA, considera que Uruguay que ya ha perdido competitividad con Brasil, deberá acelerar su nivel de devaluación si Argentina deprecia su moneda para no quedar desalineado con los precios de la región.

"Se sabe poco porque los candidatos evitan hablar y lo que hay son conjeturas. Mauricio Macri ni siquiera ha dicho quién sería su ministro de Economía. La política económica que había hasta ahora en Argentina era transitoria e insostenible. Para nosotros en Uruguay la región ha recuperado su relevancia porque en 2012, 2013 y 2014 el país creció por el consumo y por proyectos de inversión que tuvieron que ver con la celulosa y con la matriz energética que ahora no los tenemos. La región, y sus precios sigue siendo importantes aunque no exista la dependencia comercial de los años 90", señaló Capurro.

Marcelo Sibille, de KPMG, dijo a El País que "es inevitable que se produzca una corrección cambiaria en Argentina luego de las elecciones, que el Banco Central argentino ya comenzó a convalidar en los últimos dos meses aunque en forma gradual e insuficiente para neutralizar la fuerte inflación en dólares que aún registra el país". "La incidencia en Uruguay será negativa aunque la magnitud podría no ser de consideración para la economía en su conjunto si se tiene en cuenta que el ajuste del sector exportador de bienes ya fue procesado y hoy Argentina es un mercado poco relevante que no supera el 5% de las ventas", dijo.

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