MEDIO ORIENTE

Polémica por posible traslado de embajada de EE.UU. a Jerusalén

Cumbre de 70 países en París para reactivar el moribundo proceso de paz.

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Abas fotografiado en la ventana de la embajada de Palestina en Roma. Foto: AFP.

Representantes de más de 70 países, entre ellos todos los integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU entre los que se encuentra Uruguay, se reunirán hoy domingo en París para tratar de relanzar el proceso de paz en Oriente Medio e insistir en que la solución de dos Estados, uno israelí y otro palestino, es la única salida pacífica a la crisis.

La cumbre, que no cuenta con el apoyo de Israel, coincide con una nueva polémica por la posibilidad de que Donald Trump traslade la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, una medida que es rechazada por los palestinos.

También coincide con el distanciamiento de Israel con la comunidad internacional por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condenó los asentamientos judíos en territorios palestinos y a pocos días de que se produzca el relevo en la presidencia de Estados Unidos.

La eclosión de otras crisis regionales, como la de Siria o la de Libia, ha podido hacer olvidar un tanto el conflicto israelo-palestino, pero los impulsores de la cumbre consideran que no hay que olvidar que sigue latente. Para el ministro francés de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, no hay que esperar a un nuevo rebrote de la violencia para impulsar el proceso de paz.

Al encuentro han sido invitados los ministros de Exteriores de más de 70 países, pero no los de Israel y Palestina. Esos dos países "serán bienvenidos" a conocer el resultado de la cumbre tras la misma. Esto provocó una nueva división entre estos países. Mientras el presidente palestino, Mahmud Abás, viajará a París tras su paso por el Vaticano, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó la cumbre de París de "impostura".

Embajada.

Ayer sábado, el papa Francisco recibió en audiencia privada a Abas, que inauguró la embajada palestina en la Santa Sede.

Abas reiteró su oposición al traslado de la embajada estadounidense en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. El presidente electo Donald Trump prometió en campaña electoral que reconocería Jerusalén como capital de Israel y trasladaría allí la embajada estadounidense, actualmente en Tel Aviv.

Esto rompería con la política histórica de Estados Unidos, que coincide con la de la gran mayoría de la comunidad internacional, para quien el estatus de Jerusalén, que los palestinos también reivindican como capital de su futuro Estado, debe fijarse a través de una negociación.

"Estamos esperando a ver qué pasa. Si lo hace, eso no ayudará a la paz y esperamos que no suceda", dijo Abbas después de su reunión con el papa Francisco.

En una entrevista al diario francés Le Figaro Abas fue más lejos: dijo que los palestinos podrían considerar "retirarle el reconocimiento" a Israel si Trump traslada la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. "Escribí al presidente Trump para pedirle que no lo hiciera. Este movimiento no sólo privaría a Estados Unidos de toda legitimidad en el papel que juega en la solución del conflicto, esto también destruiría la solución de los dos Estados", declaró Abas al rotativo.

"Retirar nuestro reconocimiento del Estado de Israel es una de ellas. Pero esperamos no llegar a ese punto, al contrario, podremos trabajar con la siguiente administración estadounidense", agregó.

Israel y Palestina se reconocen mutuamente desde los acuerdos de Oslo de 1993.

Cuarto encuentro de Abas con Francisco

Con la audiencia privada de ayer, ya son cuatro las veces que se reunieron el papa Francisco y el presidente palestino Mahmoud Abas: dos veces en 2014, una en los territorios ocupados y otra en el Vaticano, cuando el pontífice invitó a Abas y al expresidente Shimon Peres para una plegaria conjunta. El último encuentro se remonta a 2015, cuando Abas visitó la Santa Sede con motivo de la canonización de dos religiosas palestinas. Las relaciones entre el Vaticano y Palestina entraron en una nueva etapa en 2015 con la firma de un acuerdo, que condujo a la apertura de la embajada palestina en el Vaticano. El acuerdo, que se produjo dos años después de que el Vaticano reconociera Palestina como Estado, provocó ira en Israel, que tampoco apreció que el Papa calificara a Abas como "ángel de paz".

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