Polémica por el adelanto de hora

Argentina: Varias provincias se niegan a la medida

Buenos Aires | La decisión del gobierno de Cristina Fernández de adelantar una hora los relojes el próximo domingo, lo que igualaría la hora argentina con la uruguaya, no hace más que despertar confusión. No solo que no habrá un horario unificado en todas las provincias, sino que se producirán desbarajustes en ciertos hábitos sociales.

Mientras cinco provincias ya rechazaron la modificación, dos analizan sumarse a la "rebelión agraria"; mientras otra, La Pampa, decidió adherir a la posición del gobierno central, pero paralelamente cambiar los horarios de trabajo de los empleados públicos.

Mendoza, Salta, Catamarca, San Juan y San Luis confirmaron que mantendrán la hora actual. Mientras La Rioja y Jujuy, provincias recostadas al igual que las otras a la cordillera de los Andes, todavía no tomaron la decisión.

Los principales argumentos de las provincias para oponerse a la Casa Rosada son diversos: desde trastornos en las salud por la disminución de las horas de sueño, hasta desfasajes en la logística diaria como levantarse para ir a trabajar cuando aún es de noche, cenar cuando todavía no oscureció, las complicaciones para los horarios de transportes y los prejuicios para los comercios, que se ven obligados a mantener sus puertas abiertas hasta más tarde.

El gobierno advierte que el cambio de horario servirá para aumentar la cantidad de tiempo productivo en las horas de luz diurna, de modo de lograr un ahorro de energía eléctrica en todo el país.

Mientras la Casa Rosada advierte que el cambio, que durará hasta el 15 de marzo de 2009, permitirá un ahorro del 6%, las provincias dicen que esta cifra es del 1,5%.

En términos técnicos, el adelantamiento de hora implica que durante los meses de verano la Argentina adopte huso horario de dos horas al oeste de Greenwich (UTC-2), en lugar de UTC-3 que rige durante el resto del año. Expertos advirtieron que la problemática se da porque desde hace dos décadas Argentina está desfasada un huso horario.

En las provincias cordilleranas la diferencia es aún mayor, puesto que las recorre el UTC-5. Así, los estados occidentales argentinos estarán corridos tres horas de su huso real.

El año pasado Mar del Plata fue uno de los balnearios más críticos con el cambio de hora. La gente se quedaba en playa hasta las 21 horas y los teatros y restaurantes sufrían la falta de clientes. LA NACIÓN/GDA

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