Un avión bajo la lupa

El piloto hizo pedido desesperado

Investigan la similitud de dos tragedias aéreas que causaron 346 muertos.

Expertos forenses realizan la búsqueda de los restos de pasajeros y tripulantes de vuelo. Foto: AFP
Expertos forenses realizan la búsqueda de los restos de pasajeros y tripulantes de vuelo. Foto: AFP

Mientras los expertos en Francia comienzan a analizar los registros de las cajas negras del Boeing 737 MAX 8 de Ethiopian Airways, que cayó hace una semana en las cercanías de la capital de Etiopía, causando la muerte de 157 personas, se conocieron dramáticos detalles de los momentos finales del vuelo y del desesperado intento del comandante de la aeronave por impedir el desastre, al parecer, al no poder controlar el avión.

El nuevo accidente disparó las alarmas porque presenta determinadas características similares a la tragedia ocurrida en octubre de 2018 cuando otro Boeing 737 MAX -era de Lion Air- se precipitó a tierra poco después de levantar vuelo de la ciudad de Jakarta, en Indonesia. Esa vez, el accidente derivó en el fallecimiento de 189 personas.

Las sospechas por las causas de los dos siniestros recaen en en el sistema de estabilización en vuelo, llamado MCAS.

Según el registro de datos del vuelo 610 de Lion Air, de octubre, los pilotos lucharon por controlar la aeronave cuando el MCAS presionó repetidamente la nariz hacia abajo después del despegue.

Desesperado.

The New York Times reveló algunos detalles del nuevo accidente ocurrido el domingo pasado. El diario relató que el piloto del vuelo de Ethiopian -fue identificado por la empresa como Yared Mulugeta Getachew- informó de problemas de control de vuelo inmediatamente después del despegue, y pidió con voz de pánico regresar al aeropuerto cuando el avión comenzó a acelerar a una velocidad anormal.

“Break, break, solicito vuelta a casa”, dijo el comandante a los controladores de tráfico áereo de Adis Abeba que intentaron desviar otros dos vuelos que se aproximaban al aeropuerto, según relató una persona que tuvo acceso al intercambio entre la tripulación y los controladores.

El término”break, break”, se utiliza para dar prioridad a un mensaje, lo que significa que la triuplación se enfrenta a una situación de emergencia que los pilotos no pueden manejar. “Solicito orientación para aterrizar. Solicito vector para aterrizar”, reclamó el comandante, cuya voz expresaba la situación de pánico en la que estaban.

El CEO de Etiopian, Teowolde Gebre Mariam, indicó que el capitán Getachew, de 29 años, era un aviador con experiencia, debido a que tenía más de 8.000 horas de vuelo.

Análisis.

Diez expertos de BEA -la oficina de análisis para la seguridad de la aviación civil de Francia- estudian las grabaciones del avión, que solo tenía cuatro meses de uso, e intentan recuperar la información de los registros de voz y datos de la cabina de vuelo. Los registros fueron llevados a París, debido que Eriopía no dispone del equipamiento necesario para realizar el análisis.
Por ahora, no se ha filtrado nada sobre el contenido de las cajas negras, que quedaron dañadas. Una de ellas, la FDR, contiene los parámetros de vuelo, y la otra, la CVR, las conversaciones y alarmas de la cabina. Fabricadas por la estadounidense L3 Technologies, las cajas contienen tecnología nueva.

BEA difundió fotos de la caja FDR en las que se veía notablemente dañada, aunque estos dispositivos son conocidos por soportar fuertes impactos.

La NTSB -el organismo de Estados Unidos encargado de la seguridad del transporte- envió a tres investigadores a Francia para participar de las pesquisas, una práctica habitual puesto que el avión fue construido por Boeing, una empresa estadounidense.

El presidente Donald Trump ofreció, el viernes, al primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, la ayuda necesaria para esclarecer las causas del accidente.

Ciertas similitudes entre el accidente de octubre de 2018 en Indonesia y la tragedia del pasado domingo en Etiopía, concitan la atención de los expertos. Su acción está enfocada en el sistema MCAS, destinado a evitar la desestabilización del avión y al que se apunta como posible causante de los dos desastres. Se espera que en diez días, Boeing modifique ese sistema. Sus especialistas ya comenzaron a trabajar en una solución después del accidente del año pasado, explicó a AFP una fuente próxima a la investigación. La modificación está cerca de finalizarse y solo se necesitarían dos horas por nave para introducirla.

Contactada por AFP, Boeing rechazó comentar esta información.

Boeing realizó una conferencia telefónica, el jueves, con tres aerolíneas que compraron unidades del 737 MAX y les presentó la solución, indicó otra fuente. La empresa informaría a otros clientes esta semana.

A su vez, nuevos datos satelitales entregados por Canadá muestran similitudes entre los dos accidentes de este modelo.

Tecnología y factor humano

Hay un alto nivel de seguridad

¿Los aviones se han vuelto “demasiado complejos” como lo lamenta el presidente Donald Trump? Los accidentes de dos Boeing 737 MAX, en apenas cinco meses, en circunstancias aparentemente similares han hecho resurgir el debate sobre la automatización de la cabina, aunque haya reducido indiscutiblemente el riesgo aéreo.

Trump lamentó en Twitter que los aviones se hayan vuelto “demasiado complejos de pilotar”, que había que ser “informático del MIT”, el Massachusetts Institute of Technology, para volar actualmente. Sin embargo, el transporte aéreo cuenta con uno de los niveles más altos de seguridad vinculado a una actividad humana, y 2017 fue por ejemplo un año de “cero muertes” para los aviones comerciales de más de 20 asientos.

Esta proeza fue posible gracias a la acumulación sucesiva, desde el inicio de la aviación comercial, de normativas, tecnologías, infraestructuras, pero también a la formación de los pilotos.

La cuarta generación de aviones

El cambio llegó en los años 1980, con la incorporación de las cabinas inteligentes, que permitieron reducir de manera considerable los accidentes, pero que en apariencia desplazaron la responsabilidad última hacia los pilotos.

Las cabinas están actualmente equipadas con una pantalla como tablero de mandos en lugar de los antiguos indicadores con agujas, con el objetivo de visualizar claramente las informaciones principales del vuelo: velocidad, altitud, línea del horizonte, etc.

Los aviones actuales, llamados “de cuarta generación de seguridad aérea”, están diseñados para evitar ponerse en situación peligrosa pero los pilotos pueden en todo momento retomar el control “a la antigua”.

Desde los años 2000, la formación está orientada a la identificación y la gestión de los riesgos por parte de la tripulación. La idea es que el ser humano es más la solución que el problema”.

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