TERRORISMO

Al menos 31 personas murieron en una boda tras ataque del ISIS

La zona en que se celebraba el matrimonio es controlada por las milicias kurdas, que pelean contra los yihadistas, y el gobierno sirio. Rusia denunció un ataque a su embajada en Damasco.

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Una boda fue atacada por el Estado Islámico. Murieron más de 30 personas. Foto: AFP.

Al menos 31 personas murieron y otras 80 resultaron heridas en un ataque contra una fiesta de bodas en Hassaka, noreste de Siria, reivindicado hoy por el Estado Islámico, en una región bajo control de milicias kurdas y fuerzas gubernamentales sirias.

El Observatorio Nacional por los Derechos Humanos sirio confirmó el ataque y agregó que entre los muertos hay al menos cinco niños.

Por otra parte, el lunes la embajada de Rusia en Damasco fue atacada con disparos de mortero lanzados desde la periferia de la capital siria controlada por los grupos Jabhat Fatah ash Sham (ex Al Nusra) y Failak ar Rakhman.

Así lo hizo saber el ministerio de Relaciones Exteriores ruso en Moscú en una nota, en donde informa que un proyectil explotó en el terreno de la delegación diplomática sin causar víctimas, pero sí "daños materiales".

"Consideramos el bombardeo de la embajada rusa en Damasco, consecuencia de las acciones de aquellos que, como Estados Unidos y algunos de sus aliados, provocan la continuación del conflicto sangriento en Siria apoyando a milicianos y extremistas de toda clase", se lee en la comunicación diplomática rusa.

El canciller ruso, Serguiei Lavrov, acusó hoy de estos hechos a los responsables del fracaso de los acuerdos entre Rusia y Estados Unidos para Siria, quienes "prefieren el recurso de la fuerza", reportó la agencia rusa Tass.

"Desafortunadamente desde el principio en la administración estadounidense hubo personas que intentaban frustrar los acuerdos", que recientemente apenas pudieron sostener una débil tregua en el conflicto por menos de una semana, dijo Lavrov.

Según el canciller ruso se trata de las mismas personas que están "tramando planes para escenarios militares".

Por último el arzobispo maronita de Aleppo, Joseph Tobji, pidió hoy por el destino de la ciudad del noroeste sirio, que posee una tradición "de más de diez mil años" de historia y que tenía cuatro millones de habitantes, población ahora reducida a un tercio de dicha cifra.

Aleppo "es la ciudad más destruida después de Hiroshima", dijo el religioso.

"Vivimos con la muerte, no sabemos si seremos alcanzados por un cohete, morteros o balazos. Los terroristas le disparan a todo. Y todos los habitantes de la parte occidental de Aleppo están en la mira", denunció Tobji.

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