TERRORISMO

Perfil del asesino: racista, narcisista y extremista

Se inspiró Breivik, autor de la masacre en Noruega en 2011.

Tarrant: expreparador físico y militante de ultraderecha. Foto: Reuters
Tarrant: expreparador físico y militante de ultraderecha. Foto: Reuters

El supremacista blanco que perpetró un baño de sangre en dos mezquitas, donde mató a balazos a 49 fieles, fue llevado ayer en la noche uruguayo (ya la mañana del sábado en Nueva Zelanda) ante un tribunal de la ciudad de Christchurch donde se lo inculpó por asesinato.

El australiano Brenton Tarrant, de 28 años, esposado y con una camiseta blanca de detenido, escuchó impasible la lectura de los cargos.

Tarrant, un expreparador físico y militante de extrema derecha, giraba de vez en cuando mirando hacia los medios de prensa presentes en la corte, durante la breve audiencia que se realizó a puerta cerrada por razones de seguridad. No solicitó fianza y permanecerá en prisión hasta su próxima comparecencia, prevista para el 5 de abril.

La primer ministra Jacinta Arden prometió reformas a las normas sobre acceso a las armas de fuego. “Puedo decir que nuestras leyes sobre las armas van a cambiar”, dijo.

Antes de desatar el horror en las mezquitas, Tarrant -que se presentó como un blanco de clase obrera con pocos recursos-, publicó en Twitter un manifiesto racista de 74 páginas titulado El gran reemplazo, según la cual los “pueblos europeos” son “reemplazados” por poblaciones no europeas inmigrantes. El documento detalla dos años de radicalización y preparativos.

La forma en que se produjo el atentado de Nueva Zelanda y sus motivaciones racistas parecen llevar la marca del ultraderechista noruego Anders Behring Breivik.

Una matanza cometida con un arma de fuego, víctimas que simbolizan el multiculturalismo, un “manifiesto” que pretende justificar la masacre en nombre de una ideología, inscripciones en las armas... La matanza de Christchurch tiene grandes similitudes con los atentados perpetrados ocho años antes por Breivik.

En el documento publicado en Twitter, el terrorista afirma que “se inspiró realmente en el Caballero Justiciero Breivik”.

“Tuve solo un breve contacto con el Caballero Justiciero Breivik, y recibí una bendición para mi misión después de haber contactado a sus hermanos caballeros”, escribe en una fraseología como la del noruego.

Breivik mató a 77 personas el 22 de julio de 2011 haciendo explotar una bomba cerca de la sede del gobierno en Oslo, y disparando después contra la multitud en un campamento de las Juventudes del Partido Laborista en la isla de Utøya. El extremista, de 40 años, también propagó un “manifiesto” de más de 1.500 páginas y llamó a seguir su ejemplo.

La matanza de Christchurch hizo revivir a Noruega el episodio más trágico de su historia reciente. “Trae recuerdos dolorosos”, declaró la primera ministra Erna Solberg.

Para Tore Bjørgo, director del Centro de Investigación sobre el Extremismo de la Universidad de Oslo, “hay claramente muchas de las mismas ideas detrás” de las dos tragedias. “La idea que la civilización europea está amenazada por la inmigración en general y la inmigración musulmana en particular, y que es legítimo recurrir a la violencia extrema para detener esto”, explicó.

“En el manifiesto hay indicaciones bastante precisas de que nos enfrentamos a un supremacista blanco”, señaló Jean-Yves Camus, especialista francés de los movimientos de extrema derecha.

Como Breivik, Tarrant se atreve a compararse con Nelson Mandela, diciendo incluso que también espera recibir un día el Premio Nobel de la Paz. Una rasgo característico de ambos es “ese narcisismo, esa idea grandiosa de sí mismo”, indica Magnus Ranstrop, investigador sueco sobre terrorismo.

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