cOMBATE AL TERRORISMO

Patrullaje antiterrorista en Francia está bajo revisión

Polémica sobre operativo Sentinelle tras el último ataque.

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París: hubo seis ataques a soldados que patrullaban en dos años. Foto: Reuters

El atropello a un grupo de soldados el miércoles en Levallois Perret, en las afueras de París, ha levantado una polémica sobre la utilidad de la operación militar de vigilancia antiterrorista Sentinelle, puesta en marcha en 2015 y que ya ha sufrido seis ataques.

El sospechoso de esa última acción, identificado como Hamou Benlatrèche, un argelino de 36 años, fue detenido horas después del ataque y se encuentra hospitalizado, al recibir cinco disparos de la policía en el momento del arresto.

Benlatrèche no estaba fichado por radicalización islamista y su actuación ha sorprendido a su familia y vecinos.

Sentinelle cuenta con 7.000 efectivos desplegados en toda Francia y otros 3.000 en reserva. Su misión es con patrullas armadas apoyar a la policía, actuar como elemento disuasorio y dar seguridad a la población.

El nuevo ataque contra esos soldados (seis resultaron heridos) ha levantado críticas hacia el operativo, que, para muchos, no está adaptado para este tipo de misiones.

Así lo piensa el diputado conservador Georges Fenech, quien cree que "los soldados están para hacer la guerra, no para patrullar calles", al tiempo que señaló que Sentinelle "no ha evitado ningún atentado más allá de los que iban dirigidos contra ellos mismos". El parlamentario, experto en cuestiones de seguridad, recordó que Francia se ha visto obligada a abandonar misiones en el exterior por falta de efectivos.

En la misma línea se expresó el presidente de la Asociación de Defensa de los Derechos de los Militares, Jacques Bessy, quien denunció el trato poco respetuoso que reciben los miembros de esas patrullas, que en privado muestran su "fatiga" por tener que participar en esas misiones.

Sus familiares se han convertido en sus portavoces para denunciar las condiciones "degradantes" en las que son acogidos en las ciudades, indica la presidenta del movimiento Esposas de Militares en Cólera, Laetitia (mantiene su apellido en secreto). En declaraciones al diario Le Parisien, asegura que en algunas ciudades han sido albergados en casas abandonadas en las que ellos mismos han tenido que comprarse electrodomésticos. Además, la misión "no es más que un escaparate para dar seguridad a la gente", lo que los ha convertido "en dianas con uniforme". "Sentirse tan mal en tu propio país cuando eres soldado es algo inconcebible", añade.

Desde su creación en 2015, tras los atentados contra el semanario satírico Charlie Hebdo de enero de ese año, el operativo ha sufrido seis ataques, el último este miércoles en Levallois Perret. Apenas creada la "operación Sentinelle", tres militares que vigilaban un centro judío de Niza, en el sureste del país, fueron atacados por un individuo con un cuchillo y casi un año más tarde, en enero de 2016, un hombre trató de atropellar a cuatro soldados junto a una mezquita de Valence, en el sur. En febrero pasado, un egipcio de 39 años hirió con un machete a un soldado junto al parisiense Museo del Louvre y, mes y medio después, otro individuo trató de arrebatar el arma reglamentaria a una soldado en el aeropuerto de Orly.

El pasado sábado, un joven de 18 años que disfrutaba de un permiso en el psiquiátrico en el que estaba internado trató de entrar con un cuchillo en la Torre Eiffel.

La comisión parlamentaria que investigó los atentados en París de noviembre de 2015 ya se preguntaba sobre la eficacia del dispositivo en sus conclusiones, presentadas en julio del año pasado, y proponía "revisar a la baja el volumen de efectivos desplegados", para concentrarlos en "la única protección de determinados puntos estratégicos".

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