ELECCIONES REGIONALES EN ESPAÑA

Partido Popular gana en Galicia y los nacionalistas en el País Vasco

En ambas regiones los actuales gobiernos confirmaron sus mayorías.

Feijóo: el líder gallego obtuvo su cuarto mandato consecutivo, igualando al histórico Manuel Fraga Iribarne. Foto: EFE
Feijóo: el líder gallego obtuvo su cuarto mandato consecutivo, igualando al histórico Manuel Fraga Iribarne. Foto: EFE

En tiempos de pandemia, estabilidad política. Las primeras elecciones del coronavirus en España, que llevaron ayer domingo a las urnas a gallegos y vascos, lanzaron un mensaje muy claro.

El gallego Alberto Núñez Feijóo confirmó su cuarta mayoría absoluta con otro triunfo arrollador sobre la izquierda, un éxito al que no se puede acercar ni de lejos cualquier otro dirigente territorial del Partido Popular (PP). En Euskadi, el lehendakari Iñigo Urkullu llevó al Partido Nacionalista Vasco (PNV) a su mejor resultado desde 1984, con cerca del 40% de los votos.

Para los dos partidos en el Gobierno de España -el PSOE y Podemos-, la jornada fue más aciaga, sobre todo para Podemos, que saló zarandeado: quedó fuera del Parlamento gallego y perdió la mitad de su representación en Euskadi. Los socialistas se estancan en las dos comunidades.

La lenta recuperación de una cierta normalidad social en España ha pasado una nueva prueba sin grandes sobresaltos. No se confirmaron los temores a una deserción masiva de las urnas como hace dos semanas en las municipales francesas, que batieron todas las marcas de abstención (casi el 60%) desde que se fundó la V República en 1958. Es verdad que la participación cayó, siete puntos en el País Vasco y cinco en Galicia, pero aun así llegó a casi el 63% en esta última comunidad y a cerca del 53% en la de Euskadi.

La jornada, a pesar de la situación extraordinaria, acabó siendo tan normal que los resultados apenas contradijeron las encuestas de las dos últimas semanas. Los Gobiernos gallego y vasco superaron con nota el examen de la gestión de la crisis del coronavirus. En tiempos revueltos, los electorados vasco y gallego se decantaron por las opciones más tradicionales, el PNV y el PP.

Feijóo había dicho en campaña que necesitaba un triunfo “estratosférico” y los ciudadanos le acompañaron. El líder del PP gallego iguala a Manuel Fraga con su cuarta mayoría absoluta consecutiva y rompe su propio techo electoral, al superar el 48% y sumar un escaño más hasta alcanzar 41 de los 75 del Parlamento autónomo.

La proeza de Feijóo, quien se ha esforzado en cuidar una imagen moderada y centrista aun a costa de importunar a la dirección nacional de su partido, se presta a importantes lecturas internas para los populares. Con su discurso más medido, Feijóo también consiguió mantener a raya a Vox, que vuelve a quedarse fuera del Parlamento gallego, al igual que Ciudadanos, que no llega ni al 1%.

El triunfo de Urkullu no resultó tan resonante, pero el mapa político vasco siempre ha estado mucho más fragmentado que el gallego. El lehendakari brindó al PNV su mayor triunfo en 36 años. Se asegura además la mayoría absoluta que no tenía en la pasada legislatura con sus socios del PSE.

Los resultados de los socialistas, en el País Vasco, sin embargo, fueron más modestos, un leve ascenso en votos que les reportó un escaño más.

La noche vasca trajo grandes noticias para la izquierda ‘abertzale’. EH Bildu consolidó su segunda plaza con gran fortaleza: cinco escaños y seis puntos porcentuales más, hasta situarse en el 27%. Entre las dos grandes fuerzas nacionalistas, sumaron el 67% de los votos. 

Derrota de la estrategia de Casado en el País Vasco

El Partido Popular (PP) mantuvo su mayoría absoluta en Galicia, pero en el País Vasco continuó su tendencia descendente, al pasar de 9 a 5 escaños. Esto se puede interpretar como una derrota del presidente nacional del PP y líder de la oposición en Madrid, Pablo Casado, quien mantiene una estrategia política muy agresiva contra el Gobierno nacional del PSOE, distinta de la del más templado presidente gallego Alberto Núñez Feijóo.

En esta línea, Casado forzó un cambio del candidato en el País Vasco, al sustituir a un moderado por un perfil mucho más duro, una maniobra que resultó en fracaso.

EFE

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