SECUESTRO DE AVIÓN LIBIO

Partidarios de Gadafi secuestran un avión y se entregan en Malta

Los piratas son dos activistas libios que buscaban promover un partido político identificado con el dictador.

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Militares suben al avión libio secuestrado por simpatizantes de Gadafi. Foto: EFE

Muamar Gadafi volvió a escena, cinco años después de su muerte. Lo hizo a través de dos piratas aéreos que armados con granadas y una pistola desviaron ayer viernes un avión de línea libio hacia Malta, donde liberaron sanas y salvas a las 116 personas con las que viajaban a bordo antes de entregarse.

"Los últimos miembros de la tripulación abandonan el avión con los piratas", anunció el primer ministro maltés, Joseph Muscat, en la red social Twitter. "Los piratas aéreos se han entregado, han sido cacheados y detenidos".

Los dos individuos son partidarios del dictador libio Muamar Gadafi, ejecutado en octubre de 2011 en medio de una revuelta contra su régimen, que reclaman asilo político en Malta y quieren anunciar la creación de un partido proGadafi, indicó el ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Unión Nacional (GNA) libio, Taher Siala.

Según imágenes de televisión, uno de los piratas salió unos instantes del avión enarbolando la bandera verde de Libia durante la época de Gadafi, que gobernó el país africano con mano dura entre 1969 y 2011.

El piloto del avión, Ali Milad, dijo a la televisión Libya Channel que los piratas tenían granadas y una pistola.

El aparato, un Airbus A320 de la compañía Afriqiyah Airways, había despegado de Sabha, en el sur de Libia, y debía dirigirse a Trípoli, con 111 pasajeros y siete miembros de la tripulación.

Pero los piratas obligaron al piloto a poner rumbo hacia Malta, unos 350 kilómetros al norte.

El avión aterrizó en el aeropuerto internacional Luqa donde los militares lo rodearon rápidamente.

Las negociaciones llevadas a cabo por el jefe del ejército maltés permitieron la liberación progresiva de los pasajeros a primera hora de la tarde, primero de un grupo de mujeres y un bebé, y luego de los hombres, según contó Muscat.

País en caos.

Libia está sumida en el caos desde la caída de Gadafi, y varias milicias se disputan el control del territorio, a pesar de la instauración del GNA, respaldado por la comunidad internacional.

El jefe de ese gobierno, Fayez al Sarraj, anunció oficialmente el sábado pasado la liberación de Sirte, bastión del grupo yihadista Estado Islámico.

La organización se había adueñado de la ciudad natal de Gadafi en junio de 2015 y la defendió ferozmente durante más de un año, utilizando tácticas de guerrilla urbana, escudos humanos y minas antipersonas.

La pérdida de Sirte es una grave derrota para el Estado Islámico, pero sigue habiendo yihadistas en Libia, como demostró un atentado suicida del pasado domingo en Bengasi.

El GNA, instalado en Trípoli desde finales de marzo, espera salir reforzado de la batalla de Sirte, en un momento en que sigue luchando por asentar su autoridad en un país devastado por los conflictos desde 2011.

Sólo compañías locales, que no tienen acceso al espacio aéreo europeo, operan vuelos en Libia con algunas conexiones hacia Túnez, El Cairo, Amán, Estambul y Jartum.

El episodio de ayer viernes recordó los años de la década de 1970, cuando los secuestros de aviones con motivaciones políticas provocados por contrarrevolucionarios cubanos y por diversas facciones de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) eran frecuentes.

Deterioro de un país que tuvo mayor PBI de África.

Cinco años después del derrocamiento de Muamar el Gadafi, la comunidad internacional observa impotente cómo se diluye el Gobierno de Unidad Nacional que propició la ONU en diciembre de 2015. Cada año salen de las costas libias más de 150.000 inmigrantes dispuestos a rifarse la vida en el Mediterráneo. La fragilidad actual de Libia convierte su economía en una de las más volátiles del planeta. Las divisiones en el poder, el aumento de la violencia y la delincuencia, y la falta de seguridad para los inversores extranjeros, han provocado descensos muy drásticos en el PIB. En 2011, Libia era el país africano con el PIB per cápita más alto de todo el continente. Hoy, el PIB se ha desplomado a niveles de 2003. La producción de petróleo sigue siendo la mayor fuente de ingresos.

¿Qué buscaban los secuestradores?

El objetivo del secuestro del avión libio era aparentemente promover el partido político Fateh al Jadid, alineada con Muamar Gadafi, el dictador que fue asesinado en medio de una guerra civil en 2011 después de haber gobernado Libia con mano de hierro durante más de cuatro décadas. De hecho, el nombre del partido es el mismo que utilizó Gadafi para rebautizar el mes de septiembre, pues fue en esta fecha en 1969 en la que dio el golpe de Estado que lo llevó al poder.

Pero esa no habría sido la única demanda de los secuestradores del avión. Ayer algunos medios en Malta barajaban que los secuestradores del avión pretendían la liberación de Seif al Islam, hijo de Gadafi y condenado a muerte por su vinculación con la represión que siguió al levantamiento popular armado en febrero de 2011, que desembocó en la caída del régimen de su padre en octubre de ese año.

Más de cinco años después del final de su guerra civil, Libia continúa inmerso en un caos político, escindido en dos gobiernos y dos coaliciones militares paralelas, una basada en el este del país y la otra en el oeste. El hecho de que las diversas milicias y facciones políticas no hayan sido todavía capaces de pactar una transición, y aún menos un proceso de reconciliación nacional, explica el sentimiento de alienación que experimenta el sector de la sociedad libia que apoyó a Gadafi.

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