Brexit

Parlamento británico juzga pacto de May

En un último esfuerzo por salvar su acuerdo de Brexit, la primera ministra británica Theresa May anunció que la UE quiere evitar la aplicación de su punto más conflictivo, aunque esto no parece que vaya a librarla de una estrepitosa derrota hoy martes en el parlamento.

Theresa May. Foto: Pixabay
Theresa May. Foto: Pixabay

Su gobierno publicó ayer lunes una carta de los responsables europeos destinada a calmar las inquietudes de los diputados sobre su aspecto más conflictivo: el denominado backstop, un mecanismo ideado para evitar una frontera dura en la isla de Irlanda.

El bloque "no desea que el backstop entre en vigor", afirmaron el presidente de la UE, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

"Estas conclusiones tienen fuerza legal", aseguró May por la tarde ante los diputados británicos, que hoy martes deben votar el documento de 585 páginas, fruto de 17 meses de difíciles negociaciones, que detalla las condiciones de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, prevista para el próximo 29 de marzo.

Es una de las legislaciones más importantes presentadas al país en el último medio siglo y todo parece indicar que será estrepitosamente rechazada: el texto desagrada tanto a los euroescépticos, para quienes hace demasiadas concesiones a la UE, como a los proeuropeos, que quieren frenar el proceso y permanecer en el bloque.

Las nuevas garantías de Bruselas parece que tendrán un impacto muy limitado.

El pequeño partido norirlandés DUP, aliado clave de cuyos 10 diputados depende la corta mayoría parlamentaria de May, advirtió de que esas garantías no bastarían para vencer el rechazo al acuerdo.

"No se equivoquen, esta carta no cambia nada. Las cálidas palabras de la UE, que sin duda utilizará la primera ministra para intentar que los diputados apoyen su acuerdo de Brexit, no contribuyen en nada a resolver el problema de la frontera irlandesa", afirmó por su parte Tom Brake, portavoz del centrista Partido Liberaldemócrata.

La carta "sé que no va tan lejos como algunos diputados querrían", reconoció May ante los trabajadores de una fábrica en Stoke-on-Trent, una ciudad del centro de Inglaterra.

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