LA BITÁCORA

El Papa y la jugada de Maduro

El chavismo fue corriendo el arco y, finalmente, lo sacó. Por eso, lo único que puede justificar un "diálogo" entre gobierno y oposición es el cumplimiento de la Constitución. Dialogar es acordar la pronta realización del referéndum revocatorio. Hablar de otra cosa es lo mismo que no hablar.

¿Lo tendrá en claro el papa Francisco? ¿Sabrá que si Nicolás Maduro buscó su mediación es porque necesita ganar tiempo?

La Iglesia venezolana sabe que el país tiene un gobierno inepto, corrupto y autoritario. Esa "ineptocracia" cleptómana se está descomponiendo y juega la carta del "diálogo" para ganar tiempo. La oposición cumplimentó largamente los requisitos para el referéndum, pero cada vez que lo hizo, el Poder Electoral le corrió el arco, cambiando las exigencias por otras más difíciles.

La última exigencia fue establecer, arbitrariamente, que el 20% de firmas debe conseguirse, no en un distrito único como dice la Ley, sino en cada Estado de la federación. Resignada, la oposición se había puesto manos a la obra, cuando el chavismo esta vez no corrió el arco, sino que lo sacó.

Los mediadores, Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Ernesto Samper, no han efectuado una verdadera mediación. Lo que han hecho es facilitar la estrategia chavista de ganar tiempo.

A esta atura, lo único que tiene sentido es que negocien directamente los dos poderes enfrentados: el gobierno y Asamblea Nacional. El aporte que puede hacer el Papa es lograr que el gobierno cumpla la regla; eso implica realizar cuanto antes el referéndum revocatorio.

La oposición lleva tiempo dividida. El ala dura propugna derribar al chavismo con movilizaciones, por entender que jamás cumplirá la ley si ésta pone en riesgo su monopolio del poder. Y el ala moderada propone cumplir con los tiempos y requerimientos constitucionales para poner fin al chavismo. En el ala dura están Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledesma, mientras que al ala moderada la lidera Enrique Capriles. Si el grueso de la disidencia no hubiera aceptado la vía institucionalista, Venezuela habría estallado hace tiempo.

El revocatorio es la última válvula que libera presión impidiendo el estallido. Cada vez que el gobierno corrió el arco, agregando exigencias para el referéndum, la tensión creció. Ahora que suspendió la recolección de firmas, el chavismo invalida la vía institucionalista, dando la razón a la oposición dura. Una mediación papal tiene sentido si impone a Maduro cumplir la regla. Se pueden negociar condiciones para el cambio de poder, pero no el cumplimiento de la ley. ¿Lo entenderá el Papa?

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