En la celebración del Domingo de Ramos Francisco habló a los jóvenes

El Papa hizo un llamado a la humildad en su misa

En una plaza San Pedro soleada y adornada con olivos y flores, ante unos 70 mil fieles, el Papa Francisco presidió ayer la procesión y la bendición de las Palmas y celebró la Misa del Domingo de Ramos, durante la cual dijo que "humillarse es el estilo de Dios" y que los cristianos deben ser humildes y rechazar "la vanidad, el orgullo y el éxito".

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Asistieron a la Plaza San Pedro a presencia la misa del Domingo de Ramos. Foto: Reuters

Ante miles de peregrinos, en coincidencia con la 30 Jornada Mundial de la Juventud que este año se celebra a nivel diocesano, Jorge Bergoglio afirmó en su homilía que en el centro de esta celebración está la palabra escuchada precedentemente en el himno de la Carta a los Filipenses, en que leemos que Jesús "se humilló a sí mismo".

Palabra que, como dijo Francisco, nos muestra el estilo de Dios y del cristiano: "La humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde".

Tras explicar que humillarse es ante todo el estilo de Dios, porque Dios se humilla para caminar con su pueblo y soportar sus infidelidades, el Pontífice subrayó que en esta Semana Santa, que nos conduce a la Pascua, "seguiremos este camino de la humillación de Jesús, puesto que sólo así será santa también para nosotros".

Francisco, vestido con paramentos rojos para recordar la sangre derramada por Cristo, encabezó la procesión en la plaza de San Pedro para rememorar el ingreso triunfal de Jesús a Jerusalén y su pasión, en la celebración del domingo de Ramos.

El Papa remarcó que "la humildad es un estilo de sorprendernos y ponernos en crisis".

"La humildad quiere decir dejar espacio a Dios, despojándose de sí mismos, vaciándose. Esta es la humillación más grande", manifestó.

El Pontífice confió "a la Virgen a las víctimas de la catástrofe aérea del martes martes pasado, entre los cuales había un grupo de estudiantes alemanes", al terminar la recitación del Angelus que concluyó la celebración.

En el sermón de la misa el Papa dijo que veremos el "desprecio de los jefes del pueblo y sus engaños para acabar con él. Asistiremos a la traición de Judas, uno de los Doce, que lo venderá por treinta dineros. Veremos al Señor arrestado y llevado como un delincuente, abandonado por los discípulos y arrastrado al sinedrio, condenado a muerte, golpeado y ultrajado. Sentiremos que Pedro, la roca de los discípulos, lo renegará tres veces".

"Oiremos los gritos de la muchedumbre pidiendo que Barrabás quede libre y que a él lo crucifiquen. Veremos cómo los soldados se burlarán de él, vestido con un manto color púrpura y coronado de espinas. Y después, a lo largo de la vía dolorosa y a los pies de la cruz, sentiremos los insultos de la gente y de los jefes, que se ríen de su condición de Rey e Hijo de Dios", dijo Bergoglio.

"Esta es la vía de Dios —afirmó Francisco— el camino de la humildad. Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación".

El Pontífice también saludó a los jóvenes presentes en plaza San Pedro para la Jornada Mundial de la Juventud diocesana y los invitó a "dejarse llenar por la ternura del Padre".

Lo dijo durante el Angelus, pronunciado desde la explanada de San Pedro al finalizar la Misa del domingo de Ramos.

"Al término de esta celebración, saludo con afecto a todos ustedes aquí presentes, en particular a los jóvenes", dijo.

"Queridos jóvenes, los exhorto a proseguir su camino tanto en las diócesis como en el peregrinaje a través de los continentes que los llevará en 2016 a Cracovia, patria de san Pablo II, iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud", agregó. El tema de ese gran encuentro, "Beatos los misericordiosos porque encontrarán misericordia", se entona "bien con el Año Santo de la Misericordia. Déjense llegar por la ternura del Padre, para difundirla en torno a ustedes", sostuvo.

Beatificación.

Decenas de religiosos e inmigrantes salvadoreños se congregaron ayer en el Parque Douglas MacArthur, en el centro de Los Ángeles (California, EE.UU.), para honrar al asesinado arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero (1917-1980), quien será beatificado por el Vaticano el próximo mes de mayo.

"Todos en las diferentes denominaciones que profesamos la fe en Jesús, su compasión y amor por los pobres y oprimidos, somos inspirados por Oscar Romero", dijo David Farley, pastor Metodista que participó en uno de los actos finales de una semana que celebró el legado del salvadoreño. Congregado junto a religiosos de diferentes credos en la Plaza Monseñor Romero, Farley señaló que la próxima beatificación del arzobispo "es un energizador poderoso para los que somos devotos y compartimos ese sentido de misión".

Por su parte, Alexander Salazar, obispo auxiliar católico de Los Ángeles, dijo que "monseñor Romero es un mártir que murió por su fe y dio la vida por su gente, y habló de temas con los que todos los líderes espirituales nos identificamos, como el amor al prójimo y la solidaridad con los pobres".

Walter Contreras, vicepresidente de la Coalición Nacional Evangélica Latina, dijo que el rito católico que propiciará que Romero sea el primer santo salvadoreño "es un honor que se merece y mucho más".

"La Iglesia católica ha decidido que él es uno de sus candidatos y nosotros como pastores apoyamos su legado, su vida, todo lo que él ha hecho y queremos aprender de él", remarcó. "Monseñor Romero es el salvadoreño más querido y respetado del mundo, a pesar de que en El Salvador hay sectores atrasados que siempre se opusieron a su canonización", declaró por su parte Carlos Vaquerano, director ejecutivo del Fondo Educativo para el Liderazgo Salvadoreño Americano.

El arzobispo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un francotirador mientras oficiaba misa en la capital de El Salvador.

Paraguay se prepara para visita papal


La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) llamó a 50.000 voluntarios para colaborar como "servidores" del papa Francisco durante su visita del 10 al 12 de julio a Asunción, informaron fuentes eclesiásticas el sábado. Los interesados podrán inscribirse en todas las parroquias del país, señalaron portavoces de la Iglesia Católica local.

En mayo de 1988, unos 25.000 voluntarios participaron durante la visita a Paraguay del papa Juan Pablo II, pero los responsables de la Iglesia estimaron que Francisco congregará a mucha más gente.

Pese a que el Vaticano aún no oficializó las fechas de la presencia del Papa, ya se iniciaron los preparativos. El Arzobispado de Asunción señaló que se necesitarán 50.000 servidores para asistir al Sumo Pontífice, cuya visita ya se anuncia en camisetas, calcomanías, carteles, pancartas, instaladas tanto en centros comerciales y autobuses públicos. AFP

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