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El Papa emocionó al Capitolio

El papa Francisco emocionó ayer a los legisladores estadounidenses durante su discurso en el Congreso, lo que fue visto por todos cuando el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, pudo contener a duras penas las lágrimas. Haciendo suya la "regla de oro" de "no hagas a los demás lo que no quisieras para ti mismo",

Francisco se dirigió ayer al Congreso de un modo "claro y conciso" para abordar asuntos claves en el país como la situación de los inmigrantes, la pena de muerte o la pobreza. La histórica intervención del pontífice, la primera de un santo padre ante el legislativo estadounidense, no tomó partido explícito por las políticas de unos u otros, demócratas o republicanos, pero sí fue firme en la posición de la Iglesia acerca de asuntos que en Estados Unidos resultan muy divisivos.

En este sentido, Brian Porter-Szücs, experto en catolicismo romano de la Universidad de Michigan, explicó que ejemplo de ello fue la alusión implícita del pontífice al aborto cuando habló de la protección a la vida, momento que aprovechó para virar su argumento de manera "sorprendente" y pedir la abolición de la pena de muerte, una práctica aún activa en EE.UU.

"Mientras escuchaba el discurso del Papa ante la sesión conjunta del Congreso me llamó la atención el contraste con otros discursos pronunciados por los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI en ocasiones similares", dijo el experto. Según Porter-Szücs, los papas anteriores adoptaron un "estilo retórico" que les permitió estar por encima de los debates políticos mundanos para que la Iglesia "pudiera conservar una postura distante, no partidista", sin embargo es innegable que "Francisco tiene un enfoque diferente". "Habla directamente y, a menudo, específicamente sobre los asuntos que le conciernen. En realidad no difiere de sus predecesores sobre las cuestiones fundamentales, pero las trae a tierra de una manera que no hemos visto antes", insistió.

Para Daniel Ramírez, profesor asistente de cultura estadounidense en la misma universidad, uno de los asuntos en los que el pontífice fue más claro fue la inmigración, presentándose a sí mismo como "hijo de inmigrantes" y recordando a los congresistas que todos ellos, sin excepción, también lo son.

"Cambió la discusión: ¿Qué hacer con los inmigrantes? Nos recordó que la mayoría de los pueblos de las Américas vinieron del extranjero y que en nuestro tratamiento hacia el extranjero desobedecemos la regla de oro (...) y que esa regla se aplica también a los humanos en todas las etapas del desarrollo", afirmó.

Los mensajes.

El Papa sostuvo "la abolición global de la pena de muerte convencido de que este sea el camino mejor" porque "cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una inalienable dignidad, y la sociedad solo puede beneficiarse de la rehabilitación de aquellos que fueron condenados por crímenes". Francisco apoyó la exhortación de los obispos estadounidenses para abolir la pena capital y ofreció "sostén a todos aquellos que están convencidos que un justo y necesario castigo no debe nunca excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación", sostuvo.

Francisco evocó a Abraham Lincoln "por su empeño por la libertad", Martin Luther King por "el pluralismo y la no exclusión", Dorothy Day por "la justicia social y los derechos de las personas" y Thomas Merton, monje cisterciense de "capacidad de diálogo y de apertura a Dios".

Lincoln, "el guardián de la libertad", Martin Luther King "cuyo sueño sigue inspirando", Day y Merton son "cuatro representantes del pueblo estadounidense", que "han dado forma a los valores fundamentales del espíritu en este país", afirmó. Los primeros dos no necesitan presentación, menos conocidos son Day y Merton. Dorothy Day, fundadora del Movimiento de los Trabajadores Católicos, murió en 1980 después de trabajar incansablemente para ayudar a los pobres y sin hogar. Merton, un hombre de oración, un místico y un pensador, también fue un ciudadano de diálogo y un "sembrador de paz" entre los pueblos y las religiones.

Muchos legisladores estadounidenses no pudieron contener las lágrimas ante el discurso. Foto: AFP.
Muchos legisladores estadounidenses no pudieron contener las lágrimas ante el discurso. Foto: AFP.

"Recen por mí", pidió el Papa.

El papa Francisco saludó a la multitud de fieles reunida fuera del Congreso. "Recen por mí. Si entre ustedes hay algunos que no creen o no pueden rezar, pido que me deseen cosas buenas", dijo el pontífice. Tras saludar con un clásico "buenos días" a las miles de personas en Capitol Hill, el Papa dijo en español: "Estoy feliz por vuestra presencia aquí. Sobre todo y por lo más importante, por los niños; le pido a Dios que los bendiga".

Dieta frugal y austeridad para el sumo pontífice.

El menú del papa Francisco durante su visita a Nueva York, escribió The New York Times, no prevé recepciones ni cenas preparadas por los principales chefs de la ciudad, como ocurrió en 2008 con la visita de Benedicto XVI, sino cenas a base de ingredientes simples como pescado y arroz. En su habitación, además, solo pidió bananas y agua natural. La dieta del Papa —subrayó el diario— no es solo una cuestión de estilo de vida simple, sino también una exigencia de salud: los médicos que lo siguen le aconsejaron perder peso para no empeorar sus problemas de ciática. En Filadelfia el Papa dormirá en un lugar más bien pequeño y sin lujos, el seminario de San Carlos Borromeo.

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