VATICANO

El Papa aceptó la renuncia del Gran Maestre de la Orden de Malta

La dimisión deMatthew Festing puso fin a un insólito conflicto entre la milenaria congregación y el Vaticano.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Francisco durante un encuentro con Matthew Festing. Foto: Reuters

El papa Francisco aceptó este miércoles la renuncia del Gran Maestre de la Orden de Malta, Matthew Festing, con lo que puso fin a un insólito conflicto entre la milenaria congregación y el Vaticano.

"Ayer (martes) durante la audiencia con el Santo Padre su alteza Matthew Festing entregó su renuncia como Gran Maestre de la Soberana Orden de Malta. El papa la aceptó hoy (miércoles) y le expresó su aprecio y reconocimiento por los sentimientos de lealtad y devoción", informa en un comunicado el Vaticano.

"El gobierno de la orden será asumido en forma interina por el Gran Comendador (el alemán Ludwig Hoffmann von Rumerstein) hasta que sea designado un delegado pontificio", precisa la nota.

Fuentes religiosas explicaron que el delegado pontificio, es una suerte de interventor y su figura ha sido utilizada en pocos casos, entre ellos por el papa Benedicto XVI en 2010 para la renovación de los Legionarios de Cristo tras el escándalo de su fundador, Marcial Maciel, condenado por abusos sexuales contra seminaristas, haber tenido hijos con diferentes mujeres y ser consumidor de drogas.

La Orden de Malta, cuyos orígenes remontan a las Cruzadas, está presente en más de 120 países y administra hospitales y dispensarios, con 12.500 miembros y 100.000 empleados y voluntarios.

La salida de Festing, británico de 68 años, al frente de la Orden desde 2008, es un gesto muy inusual ya que el cargo es vitalicio.

"El martes por la tarde el papa recibió al gran maestre y le pidió que dimitiera. Él aceptó", había anunciado pocas horas antes la orden en un comunicado.

La renuncia tiene lugar tras un mes de forcejeo, considerado como una prueba a la autoridad del papa, cuyas reformas son contrastadas por el ala más conservadora de la Iglesia.

El conflicto comenzó con la salida forzada, el 6 de diciembre, del número tres de la Orden, el alemán Albrecht von Boeselager.

Según medios católicos, Festing y el cardenal Patrono de la Orden, Raymond Burke, conocido por sus críticas al papa argentino, acusaron a von Boeselager de haber permitido la distribución de condones en países del tercer mundo.

Von Boeselager rechazó las acusaciones y considera que se trata de un montaje de Festing y Burke.

El Vaticano nombró una comisión en diciembre para investigar las circunstancias del cese de von Boeselager, lo que provocó la ira de Festing, quien la percibió como una violación de la soberanía de la Orden.

En un desafío inédito a la autoridad del Papa, Festing tildó de ilegítima la comisión y pidió a los miembros de la congregación que no colaboraran.

La guerra de Burke.

Más que una pelea por el reparto de condones, algo prohibido por la iglesia católica pero que tolera en algunos países se Africa azotados por el sida, se trataría de un paso más de la guerra abierta lanzada por el cardenal ultraconservador estadounidense Burke contra Francisco.

Burke es considerado entre los mayores críticos del papa argentino y fue alejado elegantemente de la Curia Romana al ser nombrado como representante del papa en la Orden de Malta.

El purpurado forma parte del grupo de cuatro cardenales que le pidieron a Francisco que corrija sus "errores doctrinales".

Según fuentes religiosas, el purpurado "tiene sus días contados" en la Orden de Malta.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados