Alcanzó el estatus de república en 2008; domina el maoísmo

Un país pobre y lleno de conflictos internos

Nepal es uno de los países más pobres del mundo ahogado en un eterno proceso de transición política tras el fin de la monarquía en 2008, que marcó el inicio de un proceso que desde entonces no ha sido capaz de definir un modelo de Estado ni aprobar una Constitución.

Encajonados entre la India y China, los 28 millones de nepalíes han sido testigos en la última década de la firma de un acuerdo de paz entre la insurgencia maoísta y el Estado, una Constitución interina, cinco Gobiernos, la elección de dos Asambleas Constituyentes y la abolición de la monarquía.

El pequeño país asiático sufrió un movimiento insurgente maoísta que causó 15.000 muertos entre 1996 y 2006 y forzó la renuncia del rey absolutista Gyanendra, en el poder desde 2001. El país llegó a la democracia en 2008 con la abolición de la monarquía y la creación de una Asamblea Constituyente, que sin embargo fue disuelta en 2012 tras fracasar en su intento.

En noviembre de 2013 se celebraron elecciones para componer una nueva Asamblea Constituyente, que se dio un año de plazo para consensuar la Carta Magna y de nuevo fracasó en enero pasado.

Las diferencias entre los partidos tradicionales Congreso Nepalí y el Partido Comunista de Nepal Unificado Marxista-Leninista (UML) de un lado, que gobiernan en coalición, y de otro los opositores Partido Comunista Unificado de Nepal (maoísta) y las agrupaciones regionales han hecho imposible que se pongan de acuerdo en una carta magna. Los partidos han negociado diversas soluciones de consenso, aunque la forma administrativa federal del Estado sigue sin resolverse.

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