Crisis en Nicaragua

Ortega, bajo presión, da el sí a aplicar las garantías

Accede a liberar a los presos políticos, pero la oposición duda que vaya a cumplir.

Ortega junto a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo. Foto: EFE
Daniel Ortega. Foto: EFE

Las negociaciones entre el régimen que lidera el sandinista Daniel Ortega y la opositora Alianza Cívica lograron el viernes un avance que puede calificarse de histórico en una Nicaragua agobiada por los desmanes y sumida en una crisis solo comparable a los momentos peores de la dictadura somocista o la guerra civil de los ochenta.

La oposición -unida en un bloque variopinto que incluye desde empresarios hasta sus antagónicos estudiantes universitarios- logró arrancarle a un Ortega cada vez más aislado el compromiso de respetar las garantías establecidas en la Constitución, entre ellas las libertades civiles, cesar la represión, permitir las manifestaciones pacíficas, desarmar a sus grupos parapoliciales, liberar a todos los presos políticos y hacer reformas electorales de cara a un posible adelanto de elecciones, un tema espinoso que Ortega se había negado a discutir.

El Acuerdo para Fortalecer Derechos y Garantías Ciudadanas, firmado en Managua, establece la liberación definitiva y el cierre de todos los expedientes judiciales de los detenidos en el marco de la represión desatada contra las manifestaciones que exigen el fin de 12 años de gobierno. Hasta ahora, Ortega había liberado a 160 detenidos -de más de 600-, considerados presos políticos. En realidad, se trató de una excarcelación, dado que no han sido levantados los cargos en su contra. La mayoría fue detenida de forma arbitraria en las manifestaciones o tras ser espiada por la Policía controlada por Ortega y condenada por crímenes de terrorismo en procesos legales considerados espurios por organizaciones de derechos humanos. Varios familiares de los detenidos han denunciado que sufren maltratos y “torturas”. Una comisión de europarlamentarios, que visitó Nicaragua a finales de enero, constató la situación de los encarcelados y exigió al régimen su liberación. Lo acordado establece que será la Cruz Roja Internacional la encargada de coordinar la libertad de los detenidos.

Ortega -aislado internacionalmente, con sanciones contra su régimen y funcionarios cercanos, incluida su esposa- intenta encontrar una salida a la crisis política aceptando cesar la represión en Nicaragua, permitir las manifestaciones pacíficas que él mismo había ilegalizado, desarmar a los grupos parapoliciales que sembraron el terror desde junio, cuando se desató la llamada “Operación limpieza” y las denominadas “caravanas de la muerte” que dejaron un reguero de cadáveres en el país.

El tema que genera anticuerpos en Ortega es el adelanto de elecciones. El mandatario lo rechaza, aunque se ha comprometido a discutir reformas para “fortalecer” los procesos electorales. Él controla el Tribunal Electoral.

Ya surgieron dudas sobre el cumplimiento del acuerdo. La Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN) mostró su escepticismo sobre los acuerdos y advirtió que no cambiará de posición hasta ver los hechos concretos.La AUN teme que se repitan las escenasde mayo y junio pasado, cuando se comprometió con la Alianza Cívica y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a no utilizar métodos violentos de represión, pero de inmediato sus fuerzas combinadas atacaron a la población civil.

El sector estudiantil, en especial de nivel universitario, está entre los más afectados por la crisis, ya que cientos de ellos murieron, fueron detenidos, huyeron al exilio o debieron abandonar sus estudios, después de participar de protestas.

A su vez, la asesora de la Alianza Cívica, Azahalea Solís estimó que Ortega cumplirá los acuerdos solo si la oposición mantiene la resistencia ciudadana. “Ortega es un mentiroso. No ha dejado de serlo. Es la resistencia ciudadana la que lo colocó como paria internacional Solo la resistencia es garantía de cambio”, enfatizó.

ESCENARIO

Nuncio y el uruguayo Rosadilla, los garantes

La Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, serán los garantes de la liberación de los manifestantes detenidos por protestar contra el gobierno de Daniel Ortega, informó la mesa de negociación.

Los delegados del Gobierno y de la opositora Alianza Cívica acordaron durante la décima octava sesión de negociación invitar al nuncio apostólico y al exministro de Defensa de Uruguay Luis Ángel Rosadilla, quien participa como testigo y acompañante del proceso en representación de la Secretaría General de la OEA, ser los garantes de la liberación de los considerados “presos políticos”.

“La Secretaría General de la OEA y la Secretaría de Estado de la Santa Sede han aceptado oficialmente la invitación”, señalaron las partes en un comunicado conjunto.

Asimismo, la Secretaría General de OEA designó al experto electoral Cristpobal Fernández como coordinador de los trabajos en materia electoral en Nicaragua. Fernández se desempeña como jefe de la Sección de Cooperación Técnica Electroal del Departamento para Cooperación y Observación Electoral.

Sommertag, Rosadilla y Fernández tendrán una difícil misión debido a la crisis sociopolítica y económica que golpea a Nicaragua.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)