JORNADA DE ELECCIONES

Dos opciones dividen a Paraguay

La presidencia se define hoy entre el colorado Abdo Benítez y el liberal Efraín Alegre.

Trabajadores preparan los materiales de votación para la jornada. Foto: AFP
Trabajadores preparan los materiales de votación para la jornada. Foto: AFP

Paraguay elegirá hoy domingo a su presidente para los próximos cinco años. Mario Abdo Benítez, del gobernante partido Colorado, es el favorito de las encuestas, sin que parezca afectarle los vínculos de su familia con el exdictador Alfredo Stroessner. "Marito", como se le conoce popularmente, enfrentará al liberal Efraín Alegre, a quien apoya una coalición de centro izquierda. Los principales sondeos dan hasta 20 puntos de ventaja a Abdo Benítez sobre Alegre.

Pero una encuesta de la firma Ati Sneard y Asociados de último momento arroja un empate técnico e indica que el triunfo de Abdo Benítez, de 46 años, depende de una participación menor al 70%.

"Si pierde Abdo Benítez sería por un voto castigo a Cartes, que tuvo un gobierno muy excluyente. Hay una reacción de hastío", comentó Sneard.

Horacio Cartes, un empresario de la industria tabacalera, mantuvo durante su gobierno el importante crecimiento económico del país, de alrededor de 4% anual, apoyado en las exportaciones agrícolas y de electricidad. Sin embargo, Paraguay registra un índice de pobreza de 26,4% y está clasificado entre los países con mayor corrupción por Transparencia Internacional, que lo ubicó en el puesto 135 en una lista de 180 en 2017.

"Marito" propone mantener la política económica de Cartes, pero también pretende llevar a cabo una reforma del Poder Judicial, que considera corrupto.

Alegre intenta por segunda vez acceder a la presidencia. En las pasadas elecciones de 2013, en las que solamente tuvo el apoyo de su partido Liberal, perdió frente al actual mandatario por 8 puntos.

Esta vez logró reeditar la coalición del 2008 con el Frente Guasú (Frente Amplio) y otras agrupaciones de izquierda que dieron el triunfo a Fernando Lugo, el único gobernante no colorado desde 1947, pero que no pudo terminar su mandato al ser destituido en un juicio político en 2012.

Alegre propone garantizar salud gratuita para los más pobres y abaratar las tarifas de energía para incentivar las inversiones y promover el empleo, una tarea pendiente en Paraguay que exhibe altas tasas de informalidad.

En este país mayoritariamente católico, ambos candidatos rechazan tanto la despenalización del aborto como el matrimonio igualitario.

El expresidente de la Cámara de Diputados Hugo Velázquez acompaña a Abdo Benítez en la fórmula presidencial colorada, en tanto el periodista radial Leonardo Rubín completa el binomio encabezado por Alegre.

Los comicios, para los que están inscritos 4,2 millones de ciudadanos (sobre 7 millones de habitantes), serán supervisados por misiones de observación de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos.

La elección se realiza a una sola vuelta. Los centros electorales deben abrir a las 7 hora de Paraguay (las 8 en Uruguay) y cerrar a las 16 (las 17 de Uruguay).

Además de presidente, los paraguayos elegirán un nuevo Congreso y gobernadores para los 17 departamentos en los que se halla dividido políticamente el país.

Cartes es candidato al Senado en las elecciones, al igual que Nicanor Duarte, también del Partido Colorado y presidente del país entre 2003 y 2008. Otro expresidente en carrera electoral es Lugo, del Frente Guasú, que busca repetir escaño en el Senado.

Las promesas.

La guerra a la corrupción y a la impunidad fueron parte de las promesas realizadas por Abdo Benítez, en el acto que cerró su campaña electoral.

"Vamos a fortalecer nuestras instituciones y luchar contra uno de los mayores vicios que tiene la democracia paraguaya, que es la corrupción y la impunidad. En mi gobierno no voy a permitir que nadie toque la plata del pueblo, que nadie se enriquezca con la plata del pueblo", dijo,

"La política no sirve de nada si no tiene valores y sirve a unos pocos", agregó, intercalando el español y el guaraní.

Abdo Benítez mencionó también que como presidente hará énfasis en la inclusión y el desarrollo de las mujeres y que estás estarán presentes en su gobierno. "La garantía de un buen gobierno es tener a mujeres como compañeras de trabajo en los próximos cinco años", dijo el candidato oficialista.

Por su parte, Alegre, en su acto de cierre, dijo que "no va a ser el presidente de los ricos", sino de las clases populares. "Voy a ser presidente del pueblo paraguayo. Presidente de los obreros y de los trabajadores, de la clase media, del agricultor... Pero no voy a ser el presidente de los ricos, ellos no necesitan presidente", dijo en un mitin en una cancha de fútbol en la ciudad de Capiatá, a unos 20 kilómetros de Asunción.

Añadió que en las elecciones de este domingo se decide "entre la mafia y la patria, la corrupción y la patria".

El presidente del Partido Liberal, la piedra angular de la alianza opositora, dijo que sus promesas "no se las va a llevar el viento" y destacó que ese discurso es "el último aviso para la mafia", como ha ido refiriéndose durante la campaña al actual gobierno de Cartes, del partido Colorado.

Recordó además sus propuestas de rebajar la tarifa de la electricidad, de ofrecer medicamentos sin IVA o de eliminar a la Fuerza de Tarea Conjunta, un cuerpo mixto de militares y policías creado por Cartes para combatir a la guerrilla Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Habló también de una de las propuestas de su rival Abdo Benítez, quien se ha mostrado favorable a que los jóvenes hagan el servicio militar obligatorio.

"La educación va a ser gratuita, secundaria, primaria y también universitaria para que todos los paraguayos, los hijos de los obreros y campesinos, puedan acceder a la educación. No a los cuarteles, nosotros decimos que les vamos a llevar a la universidad", indicó.

También trató el tema de la igualdad y recordó su promesa de tener un gabinete repartido al 50% entre hombres y mujeres, y cedió el micrófono a su esposa. "El domingo vas a ser presidente y dentro de 5 años van a recordarte como un gran presidente", expresó su esposa.

MARIO ABDO BENÍTEZ
"Marito", el favorito que lucha contra su pasado
Mario Abdo Benítez. Foto: Reuters

Marcado por su origen en una familia muy cercana al exdictador Alfredo Stroessner, el candidato oficialista Mario Abdo Benítez, del Partido Colorado, se esfuerza por mostrar sus credenciales democráticas y republicanas. De 46 años, graduado en mercadeo en Estados Unidos, "Marito", como se le conoce popularmente, es el favorito de las encuestas, con hasta 20 puntos de ventaja sobre Efraín Alegre, de la coalición de centro izquierda Alianza Ganar.

"Me enorgullece que víctimas que sufrieron maltratos y torturas en esa época (la dictadura de Stroessner, 1954-89) hoy trabajan conmigo. Esta es otra era. Si hubiera tenido rechazo no estarían conmigo", asevera.

Su padre fue el secretario privado de Stroessner. Entre ellos había un parentesco por parte de las abuelas.

"Lo que a mí me cuentan es que muchas veces Stroessner antes de que sea presidente, cuando venía a Asunción (desde el interior) para estudiar en el Colegio Militar se quedaba en la casa de mi abuela, porque había un parentesco lejano entre mi abuela y la mamá del general Stroessner", explica el candidato.

Pero ese pasado ha quedado al margen de su carrera política y de la campaña electoral. "Los que tienen menos de 40 años ya no se acuerdan de esa dictadura. Por eso no está en la discusión en esta campaña", explica el analista político Francisco Capli.

Divorciado de Fátima María Díaz Benza, con quien tuvo dos hijos, Abdo se volvió a casar con Silvana López Moreira Bo, hija de una familia de la alta sociedad de Asunción.

Tiene una sola hermana y siete hermanastros.

Asegura haber construido una identidad propia a pesar de su origen. Estudió en el exclusivo Colegio San Andrés de Asunción donde los nietos de Stroessner fueron sus compañeros de aula. "La crítica de mi liderazgo pegado al stronismo lo vengo asimilando desde que me introduje a la política (en 1992)", dice. "Yo lamento la parte negra de nuestra historia, pero como muchos paraguayos pienso que no debe ser una excusa para mantener una división entre compatriotas. Yo tenía 16 años cuando cayó Stroessner", afirma.

Ingresó a la militancia política dentro del movimiento Paz y Progreso, el lema de la dictadura. Asistió a los funerales de Stroessner en su exilio de Brasilia en 2006 y propuso que el partido Colorado le rindiera tributo. En 2013 fue elegido senador y ungido presidente del Congreso en 2015, año que marcó el punto de inflexión y de ruptura en sus relaciones con el presidente Cartes.

A un paso del sillón presidencial, se acuerda de su padre: "Era un hombre noble", asegura. "He defendido nuestro sistema de República", señala con convicción. "Ojalá le pueda demostrar al pueblo que yo soy Marito del siglo XXI y que con mi conducta se puedan con el tiempo sentir tranquilos", remarca. AFP

EFRAÍN ALEGRE
El opositor liberal que busca un golpe de timón
Efraín Alegre. Foto: Reuters

Abogado y militante del partido Liberal desde muy joven, el candidato opositor Efraín Alegre, de 55 años, aspira a romper la hegemonía del oficialista partido Colorado al frente de una coalición de centro izquierda.

Católico practicante, contrario al aborto y al matrimonio igualitario, en contradicción con varios partidos que lo apoyan en su Alianza Ganar, Alegre se presenta a la elección por segunda vez en cinco años.

En 2013 cayó derrotado por el actual presidente Horacio Cartes, en unos comicios donde su partido se presentó sin alianzas.

Hijo de un hacendado y comerciante del departamento de Misiones, es el octavo de doce hermanos. Tiene cuatro hijos y está casado con Mirian Irún desde hace 26 años.

Contrajo matrimonio con los primeros vientos de democracia tras el fin de la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-89), contra la cual Alegre fue activo militante juvenil.

"Para mí, estudiar Derecho significaba una rebeldía juvenil y me pareció que era un instrumento importante para luchar contra la dictadura", puntualizó el candidato opositor a la AFP.

En Misiones, región ganadera (250 km al sureste de Asunción), los habitantes están acostumbrados a desayunar, almorzar y cenar carne. "Yo soy cocinero pero de parrilla", observa, para destacar sus habilidades con la carne asada y el pescado de río.

Alegre propugna reducir al mínimo las tarifas de la electricidad y ofrece salud gratuita a favor de los indigentes. El oficialismo no dudó en lanzarle toda su artillería: "Alegre representa a los invasores de propiedades que son enemigos del trabajo", dijo en un mitin el presidente Cartes.

Egresado de la Universidad Católica, máster en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional, posgrado en Derecho Comunitario por la Universidad de Salamanca (España), exministro de Obras, expresidente tanto de la Cámara de Diputados como de la de Senadores, además presidente de su partido, Alegre tiene un perfil político completo.

Pero carece de la aceitada estructura con que cuenta el partido Colorado. Por ello insta a votar contra la hegemonía colorada, a la que atribuye responsabilidad en la pobreza estimada en 26,4% (global 2017, que vive con menos de 100 dólares mensuales) y una pobreza extrema de 4,41% (que vive con menos de 50 dólares).

"La macroeconomía no le da de comer a la gente", argumenta al refutar la propaganda oficial que destaca las buenas cifras de crecimiento del PIB: 4,5% en 2017, entre los más altos de la región.

Alegre remarca que los últimos 70 años de gobierno colorado —salvo el período de cuatro años que gobernó su actual aliado Fernando Lugo (2008-2012)— han sido sinónimo de "inestabilidad, pobreza, despilfarro y corrupción". AFP

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