Ola violenta vuelve a golpear Egipto

Furia en El Cairo. A dos años de la caída de Mubarak, una multitud fue contra Morsi. El caos terminó con 6 personas muertas y 252 heridos. Quemaron locales de los Hermanos Musulmanes

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Seis personas murieron ayer en el marco de las movilizaciones por el segundo aniversario de la Revolución que derrocó a Hosni Mubarak, en una jornada marcada por la furia con Hermanos Musulmanes y su líder, el presidente Mohamed Morsi.

En la capital egipcia, El Cairo, así como en otras ciudades importantes del país como Alejandría, Suez y Port Said se vio la ira de los manifestantes, que apuntaron a instituciones públicas y sedes de Hermanos Musulmanes, el partido de Morsi.

Las autoridades respondieron con gases lacrimógenos y hubo 252 heridos, algunos en condiciones "críticas", según fuentes del Ministerio de Salud. Las seis víctimas mortales fueron consecuencia de los enfrentamientos en Suez, según informaron las autoridades.

De acuerdo con testigos, la Policía también disparó contra manifestantes que intentaron asaltar la sede de gobierno en la que trabaja Morsi.

Los inconformes también bloquearon estaciones de trenes, del metro y puentes.

En plaza Tahrir, símbolo de la revuelta egipcia a principios de 2011, miles de personas se reunieron ayer mientras, a pocos metros de ahí, manifestantes muy jóvenes lanzaban piedras contra uno de los muros de cemento levantados para evitar que la protesta llegue al Ministerio del Interior y al Parlamento.

Los manifestantes también lanzaron piedras contra un edificio que alberga los locales del sitio Internet de los Hermanos Musulmanes.

El Ismailía (noreste), manifestantes atacaron la sede local del Partido de la Libertad y de la Justicia (PLJ), la organización política de los Hermanos Musulmanes, y la incendiaron.

POR LA CAÍDA. Entre eslóganes y tensión, tres jóvenes estudiantes, Ali, Hisham y Mohamed, contaron a la prensa que su presencia en la plaza tenía que ver con el deseo de que caiga un régimen "que no nos tiene en cuenta".

"Nuestro futuro es oscuro, no tenemos trabajo y los precios aumentan. ¿Dónde quedaron las promesas de los Hermanos Musulmanes y de su presidente? Ya Egipto es un país hambriento y empobrecido, ¿qué más tenemos que esperar?", dijeron.

Otro asistente a la plaza, un hombre casado y con una hija de once años, aseguró que se manifestaba porque quiere que "su familia tenga un país decente donde vivir".

"Este régimen es más criminal que el de Mubarak. Si no se va, resistiremos y seguiremos resistiendo hasta que Morsi se vaya. No tenemos elección. Nosotros mantendremos el carácter pacífico de nuestras protestas, pero la sangre de los hermanos tendrá su precio", declaró un adolescente de 17 años, vestido con camiseta negra y un pasamontañas.

A juicio del adolescente, "el poder debe entender que podemos cometer algunos actos de violencia, pero no queremos hacerlo porque no queremos demoler al país. No nos deben forzar a ese camino, porque todos serán perdedores".

Desde que el islamista Morsi llegó al poder, hace apenas seis meses, se generó una polarización política entre islamistas y laicos. Esa división se agudizó a finales de noviembre, cuando el mandatario aprobó un decreto que inmunizaba sus decisiones ante el Poder Judicial -luego revocado- y cuando se aprobó la Constitución que tiene a la ley musulmana (sharia) como principal fuente de legislación.

MÁS SANGRE. En tanto, en Siria, donde la Primavera Árabe terminó en una brutal guerra civil, al menos 54 personas murieron ayer, entre ellas dos niños y cuatro mujeres. Mientras, cerca de 300 prisioneros fueron liberados por los rebeldes que luchan contra Bashar Asad, según los opositores Comités de Coordinación Local (LCC).

Las víctimas se registraron en Daraa y Damasco (16 muertos en cada caso), además de once en Homs, cuatro en Idlib, tres en Hama, dos en Dayr az Zawr (este), una en Aleppo y otra en la región de Hasake.

Por otra parte, los prisioneros liberados eran en su mayor parte disidentes encarcelados desde 2011 en la prisión central de Idlib, noroeste de Siria. Fue tras la toma de la sede penitenciaria por los rebeldes sirios, dijeron los LCC.

A su vez, cuatro coroneles sirios desertores cruzaron ayer la frontera rumbo a Turquía con sus familias, informó la agencia de noticias turca Anadolu. Según la ONU, en las últimas semanas un número "récord" de 30.000 civiles se refugiaron en la vecina Jordania.

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