UN PAÍS DIVIDIDO

Odebrecht dejó a Perú dividido en medio de grave crisis política

Tenso debate en el Congreso sobre el cese del presidente Kuczynski “incapacidad moral”.

El abogado defensor de Kuczynski denunció un golpe de Estado en Perú. Foto: EFE
El abogado defensor de Kuczynski denunció un golpe de Estado en Perú. Foto: EFE

Pablo Kuczynski luchaba esta madrugada contrarreloj por evitar que el Congreso lo destituyera de la presidencia de Perú, bajo acusaciones de "incapacidad moral" por sus lazos con la empresa constructora brasileña Odebrecht.

"El daño no me lo harán a mí, se lo harán al Perú", dijo el mandatario al cerrar su defensa ante el plenario del Congreso. Luego los legisladores se embarcaron en una maratónica sesión que seguía esta madrugada revelando un país políticamente dividido.

De un total de 130 legisladores del Congreso unicameral peruano, se necesitaban 87 votos para destituir al presidente.

Dominado por la oposición fujimorista, el Congreso abrió un proceso de "vacancia" presidencial por "permanente incapacidad moral", días después de que Odebrecht revelara que pagó casi 4,8 millones de dólares por asesorías a empresas ligadas a Kuczynski, mientras él era ministro.

"No soy corrupto y no he mentido, jamás he favorecido a ninguna empresa, siempre he actuado de acuerdo a ley y a la ética profesional", indicó el presidente, agregando que mientras era ministro la empresa que prestó asesorías a Odebrecht era gestionada por su exsocio, el chileno Gerardo Sepúlveda.

El partido fujimorista, Fuerza Popular, ha mantenido contra las cuerdas a Kuczynski desde que comenzó su mandato. Pero el fantasma de Odebrecht también persigue a Keiko Fujimori, hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori, quien es investigada por supuestos pagos recibidos de la empresa.

Los analistas anticipaban anoche que Kuczynski iba a ser cesado, pero de manera reservada el gobierno realizó en los últimos días esfuerzos para tratar de convencer a legisladores opositores de que voten contra la "vacancia".

Esas negociaciones seguían anoche en medio de la maratónica sesión. En ese marco, el congresista Kenji Fujimori, hijo menor del ex presidente, anunció que se abstendrá en la votación que el Congreso. En un video publicado en redes sociales, Fujimori anticipó que no apoyará la postura de la bancada del partido fujimorista Fuerza Popular. "Daremos prioridad al fortalecimiento de la gestión de un presidente antes que encaminar al país hacia la incertidumbre", dijo Fujimori en la grabación, filmada en medio del debate en el Congreso.

Huyendo de los nazis.

Kuczynski, un economista de 79 años e hijo de un médico alemán que emigró a Perú con su familia en 1936 huyendo de la Alemania nazi, cuando asumió la presidencia, en julio de 2016, había prometido, entre bromas, que éste sería su último trabajo, alegando que por su edad estaba más cerca de una jubilación que de buscar perpetuarse en el poder.

Exbanquero de Wall Street y empresario, Kuczynski es conocido como "el gringo", por su marcado acento anglosajón heredado de una educación en Estados Unidos y Gran Bretaña. Se graduó en política, filosofía y economía en Oxford y en administración pública en la Universidad de Princeton.

El hecho de contar, además, con la nacionalidad estadounidense —a la que debió renunciar para postular a la presidencia— le ha dado un aura de extranjero en su propio país. En Perú, se lo conoce popularmente como PPK, por las iniciales de su nombre, una fórmula sencilla para un apellido impronunciable para la mayoría de sus compatriotas.

Casado dos veces, ambas con estadounidenses, Kuczynski es padre de cuatro hijos. Desde 1997 su esposa es Nancy Lange.

Favorable al libre mercado, Kuczynski asumió pronto un perfil regional de severo crítico del proteccionismo comercial, que enarbola Donald Trump. Sin embargo, coincidió con el inquilino de la Casa Blanca en sus condenas al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Ha sido uno de los promotores del Grupo de Lima, que reúne a una docena de países críticos del régimen venezolano. De hecho, Perú es considerado un aliado de Estados Unidos.

Paradójicamente, Kuczynski proyectó mejor imagen hacia fuera de Perú que dentro de su país. Como PPK integró en el pasado directorios de varias empresas, sus detractores habían expresado temores de que desde la presidencia defendería intereses particulares. "Esas son tonterías. Mis manos están limpias", respondió Kuczynski.

"Yo no soy político, soy un economista que quiere hacer algo por su país", dijo Kuczynski, que también fue concertista de flauta traversa del Royal College of Music. Su afición a las artes se la inculcó su madre, Madeleine Godard, de origen franco-suizo y tía del cineasta Jean-Luc Godard.

En su biografía oficial, hay un especial capítulo dedicado a su padre Max Kuczynski, un reputado médico que cuando escapó de la Alemania nazi estuvo a cargo del leprosario de Iquitos, en la Amazonia peruana, en momentos en que la lepra era temida como una maldición.

Nacido en Lima el 3 de octubre de 1938, en ese ambiente el presidente pasó gran parte de su infancia. Ahí forjó su fortaleza de carácter y resistencia a la adversidad, acostumbraba a recordar. Habrá que ver que le queda de esa estirpe.

FUJIMORI

Oportuno pedido de indulto presidencial.

Mientras en el Congreso se debatía la destitución del presidente Pedro Pablo Kuczynski, se conoció ayer que el exmandatario Alberto Fujimori había presentado un pedido de "conmutación de pena" a la dirección de gracias presidenciales.

La solicitud del exmandatario, quien ya cumplió 12 años de cárcel de una condena de 25 años por violaciones a los derechos humanos, fue presentado por el legislador Guillermo Bocangel del partido de la hija del exmandatario, Keiko Fujimori, informó el portavoz del ministerio Marco Sánchez. "El pedido fue presentado el 15 de diciembre y está a la espera de una respuesta de la comisión de gracias presidenciales que se reuniría antes de Navidad", agregó. Por su parte, el exabogado y amigo de Fujimori, William Paco Castillo, afirmó que el mismo expresidente firmó la solicitud de conmutación de la condena y espera que pueda salir en libertad para Navidad si Kuczynski acepta el pedido. Por su parte, el gobierno peruano dijo ayer jueves que no negocia indultos frente a reportes de que habría un acuerdo con la bancada del partido de la hija de Fujimori para la liberación de su padre a cambio de que el presidente Kuczynski no sea destituido de su cargo. "El gobierno peruano no negocia indultos, eso no es una tema de negociación", dijo la primera ministra Mercedes Aráoz a periodistas. REUTERS

EN PROBLEMAS POR ODEBRECHT

Perú.

El escándalo provocado por la constructora brasileña Odebrecht ha puesto en jaque a varios líderes latinoamericanos, además del caso del peruano Pedro Pablo Kuczynski. El caso Odebrecht ha sido particularmente removedor en Perú. El expresidente Ollanta Humala (2011-2016) y su esposa están en prisión preventiva acusados de recibir 3 millones de dólares para su campaña, y sobre el exmandatario Alejandro Toledo (2001-2006) hay una orden de captura y pedido de extradición desde Estados Unidos por beneficiarse supuestamente de 20 millones.

Ecuador.

El vicepresidente Jorge Glas fue sentenciado el miércoles 13 a seis años de prisión por asociación ilícita tras recibir 13,5 millones de dólares en sobornos. Su condena "marca una ruptura con el ocultamiento de la corrupción que hubo durante el gobierno de Rafael Correa" (2007-2017), según el politólogo Simón Pachano, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Quito.

Brasil.

El expresidente de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) está con la soga al cuello. La justicia investiga si Odebrecht le pagó un terreno para su instituto en San Pablo. En el marco de Lava Jato, Lula ha sido condenado a nueve años y medio de cárcel por recibir un lujoso tríplex en un balneario. Si la segunda instancia confirma la condena, puede ir a prisión y quedar fuera de las presidenciales de 2018. El presidente Michel Temer también peligró por las denuncias sobre la aportación de Odebrecht a la campaña electoral de la fórmula Dilma Rousseff-Temer.

Venezuela.

Las garras de la constructora brasileña también apuntaron a Venezuela, donde dijo haber desembolsado 98 millones de dólares. El presidente Nicolás Maduro se vio envuelto en la polémica, pero la justicia, que en Venezuela está controlada por el régimen, descartó investigarlo.

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