UN PAÍS DESTRUIDO

Ocho años de sangre y muerte en Siria

El régimen de Asad domina un país en ruinas; la guerra ha causado 350.000 muertos.

Un herido en la ciudad de Hazeh espera su traslado a un hospital. Foto: AFP
Un herido en la ciudad de Hazeh espera su traslado a un hospital. Foto: AFP

Siria, en ruinas y fragmentada, entró el jueves pasado en su octavo año de guerra con el Estado Islámico (EI) derrotado pero ensangrentada por la lucha de influencia entre potencias extranjeras y la ofensiva de reconquista del régimen de Bashar al Asad.

"Hoy el régimen controla más de la mitad del territorio, domina las grandes ciudades, (...) está claro que ganó", declara, categórico, el experto en Siria Fabrice Balanche.

En los siete años de guerra que causaron más de 350.000 muertos se cometieron atrocidades como el uso de armas químicas o matanzas de civiles. También hay acusaciones de crímenes de guerra. Y el baño de sangre continúa a diario ante la impotencia de la comunidad internacional.

En marzo de 2011, en la estela de la Primavera Árabe, se celebraron manifestaciones prodemocracia duramente reprimidas por el régimen. El movimiento se transformó en insurrección armada con la aparición de facciones rebeldes.

La guerra se complicó con la implicación de países como Rusia, Turquía y Estados Unidos en varios frentes que fragmentan al país.

Es el caso del enclave kurdo de Afrin (noroeste), blanco desde el 20 de enero de una ofensiva de Turquía contra una milicia kurda considerada "terrorista" por Ankara pero aliada de Washington y que desempeñó un papel muy importante en la lucha antiyihadista.

El séptimo aniversario de la guerra también está marcado por el declive de los yihadistas del EI que habían conquistado zonas extensas del país durante una ofensiva relámpago en 2014.

El grupo ultrarradical, responsable de múltiples atentados dentro y fuera del país, fue derrotado en Irak y en Siria se encuentra arrinconado y acorralado en los escasos focos de resistencia que le quedan.

La ciudad de Raqa, su capital de hecho en el norte, fue conquistada en octubre por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza de combatientes kurdos y árabes respaldada por Washington.

División.

Será "muy difícil para el EI ponerse en pie de nuevo", estima Joshua Landis, especialista de Siria y profesor de la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos).

El final de las grandes batallas contra los yihadistas permite a las potencias internacionales y regionales centrarse en ampliar su esfera de influencia en Siria.

"La tendencia principal será la división de Siria", considera Landis, haciendo referencia a Estados Unidos (que respalda a las fuerzas kurdas) y a Turquía, que apoya a los rebeldes.

En el nordeste se encuentran los territorios semiautónomos kurdos, donde Washington tiene tropas. En el noroeste, Ankara ayuda a los insurgentes en la provincia de Idlib y Alepo y lleva a cabo una ofensiva con rebeldes sirios contra la región kurda de Afrin.

"La influencia turca y estadounidense en el terreno en Siria seguirá extendiéndose", confirma Nicholas Heras, experto del Center for a New American Security en Washington.

Esto no impide que el régimen sirio se esfuerce por reconquistar todo el territorio. Empezó la guerra debilitado pero las cosas cambiaron con el apoyo militar de Rusia, su aliado que intervino en el conflicto a finales de 2015.

El régimen ya recuperó más de la mitad del país y multiplica las victorias frente a los rebeldes y a los yihadistas.

A finales de 2016, la captura total de Alepo (norte), segunda ciudad de Siria y expulmón económico del país, supuso un giro.

"Como Asad recuperó Alepo y controla Damasco, la gente se piensa que la revolución está acabada, que él ganó la guerra. Psicológicamente tiene un impacto fuerte", resume Balanche, analista de la Institución Hoover de la universidad de Stanford.

Habitantes huyen de la ciudad de Jisreen, que está destruida. Foto: AFP
Habitantes huyen de la ciudad de Jisreen, que está destruida. Foto: AFP

El régimen confía en "acelerar el ritmo y reconquistar toda Siria" pero Rusia opina, por el contrario, que en 2018 "la fragmentación de Siria se va a consolidar", estima Heras.

La contienda bélica forzó la huida de una gran parte de la población: más de cinco millones de refugiados se fueron al extranjero y al menos seis millones de personas tuvieron que desplazarse en el interior del país.

El alto comisionado de la ONU para los refugiados Filippo Grandi llama a detener el baño de sangre. "Estos siete años de guerra dejan una tragedia humana de dimensiones colosales. Para salvar vidas es hora de poner fin a este conflicto devastador".

Putin logra su objetivo de salvar a Asad

Rusia ha desempeñado un papel clave en el conflicto de Siria en apoyo del régimen de Bashar al Asad.

El 30 de septiembre de 2015, Rusia emprendió una campaña de bombardeos aéreos en apoyo a las tropas gubernamentales, que estaban en dificultades frente a los rebeldes y los yihadistas.

El apoyo decisivo de Rusia ayudó al régimen y permitió que este recuperara totalmente Alepo (norte) a fin de diciembre de 2016. En enero de 2017, Rusia patrocinó junto a Irán y Turquía —apoyo de los rebeldes— conversaciones en Astaná (Kazajistán), sin la implicación de Estados Unidos, entre representantes del régimen y grupos rebeldes.

Terroristas.

En enero de 2014, El grupo yihadista Estado Islámico (EI) también es protagonista del conflicto, aunque ha perdido la gran mayoría de los territorios que llegó a controlar para crear un Califato. Por ejemplo, conquistó Raqa (norte), que se convirtió en su principal bastión. En septiembre de 2014, una coalición internacional dirigida por Estados Unidos lanzó los primeros bombardeos aéreos contra el EI en Si

Ofensiva turca.

Turquía también es uno de los países que juega fuerte en la guerra de Siria. El 20 de enero de 2018, lanzó junto a rebeldes sirios una ofensiva contra el enclave de Afrin (noroeste) con el objetivo de expulsar a la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG), espina dorsal de las FDS.

Ankara, que teme la formación de un principio de estado kurdo en su frontera, considera a estas milicias como la rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que lleva a cabo una rebelión en el sureste de Turquía desde hace más de 30 años.

Drama: de la protesta a las armas químicas

El 15 de marzo de 2011, en el marco de la Primavera Árabe estalló un movimiento de protesta en Siria, gobernada con mano de hierro desde hacía 40 años por la familia Asad. Bashar, el hijo, había sucedido en 2000 a su padre, Hafez.

En Damasco se organizaron manifestaciones pequeñas, violentamente reprimidas. Pero fue en Deraa (sur) donde el movimiento cobró fuerza. El régimen denunció una "rebelión armada de grupos salafistas". En julio, un coronel refugiado en Turquía creó el Ejército Sirio Libre (ESL), con civiles y desertores del ejército.

Bombardeos:

En marzo de 2012, el ejército retomó el control del bastión rebelde de Homs (centro), tras un mes de bombardeos. Llevó también a cabo operaciones sangrientas, especialmente en Hama (centro), tras masivas manifestaciones antirrégimen. En julio, los rebeldes lanzaron la batalla de Damasco. El gobierno conservó el control de la capital.

Hezbolá e Irán:

En abril de 2013, el movimiento islamista chiita libanés Hezbolá reconoció que intervenía en Siria para ayudar a Asad, miembro de la minoría alauita, una rama del chiismo. Por su parte, el Irán chiita ayudó política, financiera y militarmente al régimen.

Línea roja:

El 21 de agosto de 2013, un ataque químico imputado al régimen contra dos zonas rebeldes cerca de Damasco dejó más de 1.400 muertos.

El entonces presidente estadounidense Barack Obama, que había trazado una línea roja, renunció en el último momento a realizar ataques de castigo y firmó un acuerdo con Rusia para desmantelar el arsenal químico sirio. El régimen, que desmiente el ataque, fue acusado desde entonces en varias ocasiones de haber utilizado armas químicas.

En abril de 2017, un ataque con gas sarín (más de 80 muertos) en la ciudad rebelde de Jan Sheijun llevó a Donald Trump a ordenar que se atacase una base aérea del régimen sirio.

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