EL DRAMA DE LA MIGRACIÓN

Ocean Viking, otro barco a la deriva con 356 inmigrantes al que no dejan llegar a puerto

El gobierno italiano no respondió a ninguna de las peticiones de desembarco del Ocean Viking, la última embarcación humanitaria en el Mediterráneo.

Barco de ayuda humanitaria, Ocean Viking. Foto: AFP
Entre los migrantes rescatados en el Mediterráneo, hay 103 menores de edad que viajan sin acompañantes. Foto: AFP

Tras el desembarco del Open Arms en Lampedusa, ahora es el turno del Ocean Viking, con 356 inmigrantes a bordo, que ayer miércoles seguía a la espera de que las autoridades italianas le permitan atracar. Entre esos 356 inmigrantes hay 103 menores, la mayoría no acompañados.

El gobierno italiano no respondió a ninguna de las peticiones de desembarco del Ocean Viking, la última embarcación humanitaria en el Mediterráneo, aseguró a AFP Frédéric Penard, director de operaciones de SOS Méditerrannée, que opera con este barco junto con Médicos sin Fronteras.

Por décimo día consecutivo, el Ocean Viking se encuentra prácticamente detenido en el canal de Sicilia, entre Malta y Lampedusa. Después de que las autoridades maltesas le prohibieran en el último momento abastecerse con agua y combustible, la tripulación debe dosificar sus recursos.

Ante jóvenes africanos que vivieron una dura odisea antes de ser rescatados en el Mediterráneo, los responsables del Ocean Viking se cuidaron de explicarles la situación crítica en el Open Arms que llevó a algunos de sus tripulantes a lanzarse al agua e intentar llegar a las costas de Lampedusa nadando.

“Como está previsto en el derecho marítimo, pedimos los primeros auxilios el 9 de agosto a los centros de coordinación de rescates en el mar de Italia y Malta para que designaran un puerto en el que poder desembarcar a las personas rescatadas. Por ahora, no obtuvimos ninguna respuesta de Italia y otra más bien negativa de Malta”, explicó Penard.

Según este responsable de la oenegé, “varios estados europeos quieren terminar con estas resoluciones caso a caso y establecer un sistema” europeo de acogida de inmigrantes. “Es esto lo que pedimos, pero estas personas deben desembarcar de inmediato. No puede ser que las negociaciones europeas tengan lugar al mismo tiempo que trescientas personas se encuentran bloqueadas en el mar en difíciles condiciones”, añade.

Ninguno de los inmigrantes a bordo siguió la crisis política en Roma, con la dimisión del primer ministro italiano Giuseppe Conte, pero sí la noticia del desembarco del Open Arms, tras 19 días en el Mediterráneo.

Barco de ayuda humanitaria, Ocean Viking. Foto: AFP
Barco de ayuda humanitaria, Ocean Viking. Foto: AFP

“¡Qué Dios nos escuche!”, pide Hanil, un sudanés de 22 años, presente en el Ocean Viking junto con su hermano pequeño Adam con el que abandonó su país hace cinco años.

Los 85 inmigrantes que la embarcación de SOS Méditerrannée rescató en primer lugar el 9 de agosto ya llevan trece días a bordo. “¿Saben dónde vamos? ¿Saben cuándo llegaremos?”, preguntan a menudo estos inmigrantes.

Preguntas que desembocan en la exasperación, lo que favorece que, en contadas ocasiones, se hayan producido algunas peleas a bordo fruto de la inactividad, la falta de higiene y, sobre todo, la incertidumbre.

Sam Turner, responsable de la misión de Médicos sin Fronteras en Libia, aseguró a AFP que “no solo se está alargando el sufrimiento de estas personas, sino que otros morirán ya que nos impiden realizar nuestras operaciones de rescate”.

Turner recordó que, según los guardacostas libios, cerca de la mitad de las pateras de inmigrantes que zarpan de Libia suelen naufragar, haciendo que “centenares de personas desaparezcan sin dejar rastro”.

“El capitán (del Ocean Viking) hizo su trabajo al asistir a personas en peligro en alta mar y le corresponde ahora a los Estados hacer el suyo y encontrar una solución, que debe ser rápida”, dijo Penard a EFE.

Recorrido del barco de ayuda humanitaria Ocean Viking. Foto: AFP
Recorrido del barco de ayuda humanitaria Ocean Viking. Foto: AFP

“No serviría de nada que nos fuéramos a otro país”, añadió Penard, que pidió la puesta en marcha “urgentemente de un sistema solidario” entre países europeos.

“No entienden la situación. Nosotros somos muy transparentes, pero tenemos muy poca información que compartir. El barco tiene un límite de 300 personas. Podemos gestionarlo, pero fue concebido como una solución de urgencia para ir cuanto antes a un puerto”, expresó Penard.

La petición del Ocean Viking llegó acompañada en Twitter del dibujo de un corazón, que el barco trazó con su trayectoria en aguas del Mediterráneo.

“Es para que no se olvide que hay seres humanos que necesitan ser atendidos. Es un mensaje a Europa para que no olvide sus promesas”, declaró Penard.

“Esta situación nos recuerda la importancia de tener un mecanismo de gestión de cuestiones migratorias que se haga a escala europea”, dijo por su lado ayer miércoles la portavoz del gobierno francés, Sibeth Ndiaye.

Los migrantes del Open Arms están en tierra y esperan ser distribuidos

El centenar de migrantes del buque humanitario español Open Arms desembarcaron la noche del martes en la isla italiana de Lampedusa, cumpliendo una orden judicial. Varados a unos cientos de metros de la costa, los migrantes no habían podido desembarcar ante la negativa del gobierno italiano, pese a existir un acuerdo de seis países (España, Francia, Alemania, Portugal, Luxemburgo y Rumania) para acogerlos. Socorridos en el Mediterráneo, algunos de los migrantes llevaban hasta 19 días a bordo del barco, igualando el récord que marcaron las 32 personas rescatadas por el SeaWatch3 y desembarcadas finalmente en Malta el pasado enero. Tras una inspección con dos médicos, el fiscal de Agrigento (Sicilia), Luigi Patronaggio, decidió que los rescatados debían ser desembarcados, habida cuenta de la tensa situación a bordo, a pesar de que el gobierno español había decidido enviar un navío militar para recogerlos. El fiscal ordenó además la incautación del barco. Ahora los migrantes esperan conocer su futuro, mientras el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, pide a España que se haga cargo y acelere el mecanismo de distribución.

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