LA PANDEMIA DEL COVID-19

Occidente y China: relaciones tensas en medio de sospechas

El ciberataque a Australia, que los medios de ese país manejan que puede ser obra de China, es la última perla del collar de conflictos con la potencia asiática.

China publicó ayer viernes los datos de la secuenciación del genoma del coronavirus de muestras tomadas en Pekín. Foto: AFP
China publicó ayer viernes los datos de la secuenciación del genoma del coronavirus de muestras tomadas en Pekín. Foto: AFP

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Las relaciones de China con los países occidentales no están pasando por su mejor momento. Ya sea por las tensiones comerciales con Estados Unidos, la disputa por el control de la tecnología 5G, la situación de los derechos humanos en China, o la pandemia del coronavirus, lo cierto es que tanto la administración de Donald Trump como la Unión Europea se están replanteando sus relaciones con la potencia asiática.

Ayer viernes se agregó un nuevo elemento de tensión: un gran ciberataque a Australia, que los medios de ese país manejan que puede ser obra de China. “Varias organizaciones australianas son actualmente objeto de un ciberataque de un actor estatal sofisticado”, dijo el primer ministro australiano, Scott Morrison.

Según él, “esta actividad tiene por objetivo organizaciones australianas en toda una gama de sectores, a todos los niveles del gobierno, de la economía, de las organizaciones políticas, de los servicios de sanidad y de otros operadores de infraestructuras estratégicas”. “No hay demasiados actores estatales que tengan esas capacidades”, se limitó a decir Morrison al ser interpelado sobre el posible país autor de los ataques.

De acuerdo con los medios australianos, la lista de los sospechosos es muy reducida e incluye a los Estados con competencia en este campo, es decir (si se excluyen los países occidentales) China, Corea del Norte, Irán y Rusia.

Pero apuntan en concreto a China, que en mayo impuso aranceles punitivos a algunos productos australianos.

Según la agencia australiana responsable de la información y la seguridad electrónica, este ataque fue pensado para no poder detectar su origen.

El gobierno de Morrison hizo enfadar a China cuando pidió una investigación internacional independiente sobre los orígenes de la pandemia de coronavirus y denunció una diplomacia china agresiva y deshonesta. China replicó desaconsejando a sus ciudadanos que vayan a Australia y amenazó con represalias. Además, condenó a muerte a un australiano por tráfico de drogas.

China ya fue el blanco de las sospechas por el ciberataque al Parlamento australiano en febrero de 2019, antes de las elecciones generales de Australia, y a otras instituciones. El exjefe del contraespionaje australiano, Duncan Lewis, que dimitió en septiembre, acusó a China de querer “tomar el control” del mundo político a través “del espionaje y la injerencia”.

Australia forma parte de la alianza de información llamada “Five Eyes” junto a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda, lo que la convierte en un objetivo de sus adversarios.

Cortar los puentes.

El ciberataque denunciado por Australia llega en la misma semana en que el presidente Donald Trump advirtiera que Estados Unidos podría “cortar todos los puentes” con China.

“Estados Unidos por supuesto mantiene una opción política, bajo diversas condiciones, para cortar todos los puentes con China”, dijo Trump el jueves en Twitter. Respondió así a declaraciones de su representante de Comercio, Robert Lighthizer, quien encabeza las negociaciones comerciales con Pekín. Lighthizer dijo el miércoles ante un comité del Congreso que China estaba cumpliendo un acuerdo que alivió la disputa comercial entre ambos países y añadió que ahora era imposible “desacoplar” a los dos gigantes económicos.

Ayer viernes, un portavoz de la diplomacia china, Zhao Lijian, consideró “ni sabio ni realista” una ruptura entre las dos mayores potencias económicas. “Eso no ayudará a resolver los problemas de Estados Unidos y no hará sino causar problemas a los estadounidenses”, estimó.

En enero, Trump firmó la primera fase de un acuerdo destinado a poner fin a una guerra comercial en la que ha impuesto aranceles a productos chinos equivalentes a miles de millones de dólares.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo que un alto funcionario chino también le confirmó el compromiso de Pekín con la primera fase del acuerdo, que implica que China intensifique las compras de productos estadounidenses. Pompeo se reunió el miércoles en Hawái con Yang Jiechi, un veterano de la política exterior china, para discutir las tensiones.

La tecnología en Uruguay. Foto: Reuters
Foto: Reuters.

Advertencia a Europa.

Pero al mismo tiempo que habla con China, Pompeo advierte a sus socios europeos de que no se peguen mucho a la potencia asiática. Ayer viernes, dos días después de su reunión con Yang Jiechi, Pompeo dijo a los europeos que abandonarían sus valores si abrazan a China, y que el régimen de Pekín es un “actor deshonesto”, empeñado en alcanzar la dominación mundial.

“El partido comunista chino quiere obligarnos a escoger” entre Estados Unidos y China, dijo durante en una cumbre sobre la democracia en Copenhague. “No podemos abarcar esas alternativas sin abandonar lo que somos. Las democracias que dependen de autoritarismos no son dignas de su nombre”, dijo Pompeo en Dinamarca por videoconferencia.

En la misma línea, aseguró que le dijo a Yang Jiechi que Estados Unidos estaba vigilando de cerca las acciones de China, incluyendo su reciente y mortal choque fronterizo con India.

“Estados Unidos se está involucrando en una respuesta a la agresión del Partido Comunista Chino de una manera que no lo ha hecho en los últimos 20 años”, dijo Pompeo.

Mike Pompeo, secretario de Estado de EE.UU. Foto: AFP
Mike Pompeo, secretario de Estado de EE.UU. Foto: AFP

El secretario de Estado reiteró los llamamientos a los europeos para que eviten al gigante chino de telecomunicaciones Huawei, al que consideró un brazo del “estado de vigilancia” comunista.

La advertencia de Pompeo llega antes de la reunión del próximo lunes entre China y los 27 ministros de Asuntos Exteriores de la UE. Los europeos han tenido una reacción mixta a los llamamientos de Estados Unidos a tomar una postura más dura ante China.

Canadienses acusados de espionaje

China acusó de espionaje a dos canadienses detenidos en diciembre de 2018, una decisión que Canadá ve como represalia por el arresto de una de las principales ejecutivas de Huawei. Los acusados son el ex diplomático Michael Kovrig y empresario Michael Spavor. La detención de los dos canadienses tuvo lugar unos días después de que hubiera sido arrestada en Canadá, a instancias de la justicia estadounidense, Meng Wanzhou, directora financiera del gigante chino de las telecomunicaciones Huawei.

Europa pide liberación de presos.

La Unión Europea (UE) pidió ayer viernes a China la liberación del abogado defensor de derechos humanos Yu Wensheng, condenado a cuatro años de prisión, y de otros detenidos. “Pedimos la liberación inmediata de Yu Wensheng”, declaró la portavoz de la diplomacia europea, Virginie Battu. “Sus derechos no se respetaron”. El llamado llega antes de una cumbre el lunes entre líderes de las instituciones europeas y dirigentes chinos. La cuestión de los derechos humanos es uno de los numerosos contenciosos entre ambas potencias.

El G7 en defensa de Hong Kong

Los ministros de Relaciones Exteriores del G7 emitieron un comunicado el miércoles pidiendo a China que no siga adelante con los planes de imponer una ley de seguridad nacional en Hong Kong. “La ley de seguridad nacional propuesta tiene el riesgo de socavar gravemente el principio de ‘Un país, dos sistemas’ y el alto grado de autonomía del territorio”, dijeron en la declaración los cancilleres de Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y el Alto Representante de la UE.

Rumania, la “nueva normalidad” de desconfianza.

El nuevo contexto geopolítico global surgido a raíz de la pandemia y marcado por la creciente desconfianza de Occidente hacia China es un escenario que ya ha empezado a perfilarse, y que en Rumania se puede ver una de sus primeras consecuencias concretas.

Desde que se desató la pandemia, el Gobierno rumano ha expresado su voluntad de reducir la dependencia económica de China. En ese marco, Rumania ha rescindido este mes el acuerdo que firmó en 2015 con la Corporación General Nuclear de China (CGN). El acuerdo iba a servir para que CGN construyera dos nuevos reactores en la central nuclear de Cernavoda, la única del país balcánico, situada junto al Mar Negro.

“Estoy convencido de que encontraremos un socio también en la Unión Europea y en Estados Unidos”, dijo el ministro de Economía rumano, Virgil Popescu, que también mencionó a Canadá.

“Una decisión así no se habría tomado sin la bendición de los estadounidenses”, dijo a EFE el analista y experto en geopolítica Mihai Isac. Como recuerda Isac, Estados Unidos expresó el año pasado su inquietud ante la posibilidad de que China construyera una central nuclear a pocos kilómetros de la base militar rumana de la OTAN, que acoge a militares estadounidense.

La vicepresidenta del Instituto Rumano para el Estudio de la región Asia-Pacífico (Risap), Andreea Brinza, dijo que la decisión rumana “desencadenará un efecto dominó sobre el resto de proyectos nucleares (con participación China), sobre todo en Europa”.

La investigadora cita como ejemplo el caso del proyecto para construir la central nuclear Hinkley Point C en el Reino Unido, en la que CGN participa junto al gigante nuclear francés EDF.

Virus europeo

China publicó ayer viernes los datos de la secuenciación del genoma del coronavirus de muestras tomadas en Pekín, y dijo que ha identificado una cepa europea basada en estudios preliminares. “El virus es de Europa, pero es diferente del virus que se está propagando actualmente en Europa”, dijo Zhang Yong, del CDC chino.

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