El Congreso interviene en el acuerdo nuclear con Irán

Obama enfrenta límites de su poder

Al afirmar su poder ejecutivo para avanzar en su programa en tiempos de estancamiento político, el presidente Barack Obama ha estado, en gran medida, en la ofensiva. 

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Realidad. Barack Obamma optó por aceptar el proyecto aprobado por los senadores

The New York Times / Washington

La decisión abrupta de Obama de firmar una versión de compromiso para que el Congreso apruebe o rechace el acuerdo nuclear con Irán, que anteriormente había prometido vetar, fue un lacerante retroceso en su campaña más amplia para actuar sin que el Congreso se interponga en su camino. De cualquier manera, las visiones partidarias permitieron un consenso infrecuente en el ámbito parlamentario: los dos partidos coincidieron en que se equivocó al querer excluirlos de un acuerdo nuclear con Irán.

La Casa Blanca intentó obtener lo mejor de ese retroceso, argumentando que una ley con apoyo del Partido Demócrata y del Partido Republicano sería menos objetable que la versión original. Pero, la concesión del presidente, a la luz de mayorías a prueba de veto, subrayó que hasta sus compañeros demócratas creyeron que se había excedido al intentar operar por su cuenta. Asimismo, el hecho sugirió que puede estar llegando a los límites extremos de su autoridad cuando le quedan 21 meses de mandato.

La lucha respecto de si el Congreso debe poder bloquear un acuerdo nuclear con Irán fue un capítulo más de una lucha fundamental entre las ramas ejecutiva y legislativa desde el comienzo de la república. A lo largo de dos siglos, los presidentes, de manera creciente, jugaron un papel más grande en la definición de los asuntos nacionales y externos.

Bill Clinton llevó a Estados Unidos a la guerra en Kosovo sin la aprobación explícita del Congreso. George W. Bush negoció un acuerdo para que las tropas permanecieran en Irak, sin que hubiera una votación de los legisladores.

Diferencias.

En el caso de Obama, el uso del poder que tiene desde el Ejecutivo ha definido sus años finales en el cargo, ahora que, en varias instancias, desistió de trabajar con los que considera los republicanos recalcitrantes que conquistaron la mayoría en la Cámara de Representantes, en 2010 y en el Senado, en 2014. Los republicanos argumentan que él ha abusado del poder y ven la ley referida a Irán como una victoria para equilibrar la balanza.

"Este es quizás el punto más alto de desafío a la postura indiscutida de la Casa Blanca en estos temas", dijo Thomas Karako, miembro del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. "Esta es solo la última muestra de una lucha de varias décadas entre el presidente y el Congreso".

Sin embargo, el proyecto aprobado no tiene más posibilidades de frenar el acuerdo nuclear con Irán que la versión original. Según la nueva versión, el Congreso puede aprobar una resolución rechazando el acuerdo con Irán, pero Obama puede vetarla, aunque para ello debe contar con los votos a su favor de 34 senadores demócratas o 146 miembros de la Cámara de Representantes para impedir que se levante el veto.

El Congreso intenta entrar en la negociación, en la que no tuvo un papel directo. Los negociadores de seis potencias mundiales —Estados Unidos, Reino Unido, China, Rusia, Francia y Alemania— llegaron a un acuerdo marco con Irán para frenar su programa nuclear a cambio del alivio a las sanciones internacionales impuestas a ese país.

Posturas.

Pero, detalles clave, incluyendo cuándo se levantarán las sanciones, siguen en disputa, a medida que se intenta llevar el acuerdo al papel con plazo al 30 de junio.

Obama lo enmarca como un acuerdo ejecutivo no vinculante, en lugar de un tratado que requeriría la aprobación del Senado. La mayoría de los acuerdos con otros países en décadas recientes se negociaron de esa manera. Sin embargo, los legisladores argumentan que este acuerdo es demasiado importante para que ellos no se involucren. En su calidad de presidente, Obama puede levantar las sanciones que impuso bajo su propia autoridad y suspender otras sanciones impuestas por el Congreso. Si las sanciones aprobadas por el Congreso fueran levantadas de manera permanente en alguna etapa, entonces se necesitaría la aprobación de ese cuerpo.

Al no estar dispuestos a esperar por esa votación, los legisladores de los dos partidos dieron forma al proyecto para requerir al presidente, desde el comienzo, que presente el acuerdo al Congreso para ser objeto de revisión e impedirle temporariamente que suspenda las sanciones mientras los legisladores deciden si bloquean el acuerdo. Obama objetó con énfasis, y prometió vetar un proyecto que se entromete en las prerrogativas tradicionales del presidente.

Abordan los temas más difíciles para intentar un acuerdo definitivo

La próxima ronda de conversaciones sobre temas nucleares entre las potencias mundiales e Irán está programada para esta semana, en Viena, Austria, en la que las dos partes comenzarán a abordar los temas que dejaron sin resolver, el mes pasado en Lausana, Suiza, con la finalidad de intentar concluir un acuerdo completo para fines de junio.

La Unión Europea, que es anfitriona de las conversaciones, en las que participan Estados, Unidos, Canadá, Reino Unido, China, Rusia y Alemania, indicó en una declaración, que su principal negociadora, Helga Schmid, se reunirá con el subsecretario de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi para buscar un acuerdo que restringirá a Irán a realizar investigaciones con fines pacíficos en el ámbito nuclear, a cambio de que se levanten por etapas las sanciones económicas.

Después que las partes llegaron a un acuerdo marco, el líder supremo de Irán, ayatola Ali Khamenei, complicó la situación al insistir que todas las sanciones deberán ser derogadas de inmediato y que los sitios militares quedarán fuera del alcance de los inspectores.

El presidente Hassan Rouhani reconoció, el jueves, los problemas, pero indicó que se mantiene optimista de que los negociadores llegarán a un acuerdo. "Hay un camino difícil frente a nosotros hacia el acuerdo final", dijo a los periodistas, en el norte de Irán, pero "la voluntad y decisión es continuar las negociaciones hasta que se llegue a un acuerdo final".

Suoerado por decisión de senadores

La Casa Blanca cedió, el pasado martes, y el presidente Barack Obama dijo que promulgará un proyecto de ley que da al Congreso una voz en el acuerdo nuclear con Irán, después de que la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, en una inusual muestra de coincidencia, aprobó el texto y lo pasó al plenario del Senado para que sea votado.

Un alianza infrecuente de republicanos opuestos al acuerdo nuclear y algunos de los demócratas que apoyan a Obama con más firmeza, reclamó un papel para el Congreso, mientras los negociadores internacionales trabajan para convertir el acuerdo marco nuclear en un acuerdo final para el 30 de junio. Funcionarios de la Casa Blanca insistieron que habían obtenido concesiones cruciales de último momento. Los republicanos y algunos demócratas, dijeron que el presidente simplemente fue superado.

El proyecto indica que el Congreso tendrá la oportunidad de votar un acuerdo final con Irán — pero de una manera que le resultaría muy difícil perder a Obama, ya que permite que el secretario de Estado, John Kerry, le diga a su contraparte iraní de que el riesgo de derogar el acuerdo por parte del Congreso es limitado.

Debido a que el Congreso consideraría el acuerdo en un cronograma estrecho, esencialmente podría votar para poner fin a las sanciones y después abordar el texto, dependiendo de si Irán cumplió con sus obligaciones. En caso de que rechace el acuerdo, Obama podría vetar el proyecto y necesitaría solo de 34 senadores para confirmar el veto, lo que significa que podría perder a una docena de senadores de su partido, y prevalecer.

El proyecto requiere que el gobierno presente el texto del acuerdo final, junto con material reservado, al Congreso no bien sea completado. Asimismo, levantar las sanciones dependerá de un periodo de 30 días de revisión por el Congreso y culminaría en una posible votación para permitir o prohibir la derogación de las sanciones a cambio de que se desmantele gran parte de la infraestructura nuclear.

El vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest dijo que Obama no está particularmente emocionado por el proyecto, pero puntualizó que la nueva propuesta tiene suficientes cambios como para hacerla aceptable.

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