Buenos Aires - El designado ministro jefe de gabinete argentino Sergio Massa aseguró hoy que buscará recomponer el diálogo con la oposición, los gobernadores provinciales y los agricultores que mantuvieron un duro conflicto con el gobierno por un impuesto a la exportación de granos, finalmente rechazado.
En diálogo con distintas radioemisoras y periódicos locales, Massa sostuvo que ``lo importante será tomar como desafío los temas de agenda pendientes y los que vayan surgiendo. Habrá mucho diálogo con los gobernadores, con los legisladores, con los intendentes, con los sectores sociales, con los empresarios´´.
Massa, que asumirá formalmente a las 18:00 hora local fue designado el miércoles tras la intempestiva renuncia del jefe de gabinete Alberto Fernández.
Fernández se mantenía en el cargo desde 2003, cuando asumió la presidencia Néstor Kirchner, esposo de la actual mandataria Cristina Fernández.
Su renuncia sobrevino a la derrota sufrida por el gobierno la semana pasada cuando el Senado --con el decisivo voto del vicepresidente de la nación Julio Cobos-- rechazó el proyecto oficial que buscaba ratificar el nuevo esquema de gravámenes a la venta exterior de granos, lo que desató cuatro huelgas agrarias y múltiples protestas que paralizaron al país.
El conflicto reveló las primeras fisuras en el frente oficialista: varios gobernadores del peronismo --partido que lidera Kirchner y al que pertenece la mandataria-- rechazaron públicamente las nuevas retenciones aplicadas por el gobierno en marzo al tiempo que otros tantos legisladores aliados votaron en contra del proyecto enviado el Congreso por la Presidenta en junio, en un intento por descomprimir el conflicto.
Massa aseguró que ``con el campo hay que ponerse a trabajar. Es una de las cuestiones que tenemos que tratar´´ y evito referirse a posibles nuevos cambios en el gabinete.
``El Poder Ejecutivo es unipersonal y la Presidenta tiene que tomar esa decisión´´, dijo.
En diálogo con radio 10, Alberto Fernández justificó su alejamiento diciendo que ``me voy convencido de haber hecho lo que tenía que hacer. Cuando uno está en un espacio de poder y es poco lo que aporta, está haciendo un mal uso del poder´´, señaló.
``Entendí que debía decirle a la Presidenta que este es un nuevo tiempo y que podía trabajar con libertad. Hay cosas que vemos distintas. Es un momento para ver las cosas que han pasado y cambiar´´, añadió.
Según analistas, con su dimisión Fernández buscó forzar a la Presidenta a realizar más cambios en el gabinete, como reclama la oposición.
Los funcionarios más cuestionados son el ministro de Planificación Federal e Infraestructura, Julio De Vido, y el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, las caras más representativas del ``ala dura´´ del gobierno y que vienen desde la gestión de Kirchner.
De Vido maneja el mayor presupuesto del gabinete, es responsable de las licitaciones de obras públicas y de los millonarios subsidios que otorga el Estado a las empresas de servicios públicos.
Moreno fue el principal defensor de los gravámenes y promotor de un rígido esquema de control de precios que hasta ahora no ha tenido éxito. También ha sido acusado de presionar a productores y asociaciones de consumidores y de intervenir directamente en el Instituto Nacional de Estadística y Censos para manipular el índice oficial de inflación, hasta tres veces menor al que estiman analistas y consultores privados.
AP