PAÍS VECINO

Nuevo coronavirus avanza sin freno en Brasil y se acerca a las 50.000 muertes

La pandemia se expande de ciudades al interior; la tragedia ya suma casi 50 mil muertos y los infectados llegan a 1,04 millones en Brasil.

Los sepultureros trabajan en el entierro de una persona, que murió por razones desconocidas durante el brote de la enfermedad por coronavirus, en Brasil. Foto: Reuters.
Los sepultureros trabajan en el entierro de una persona, que murió por razones desconocidas durante el brote de la enfermedad por coronavirus, en Brasil. Foto: Reuters.

Después de registrar más de 1.200 muertos diarios por cuatro jornadas consecutivas y superar el millón de casos, Brasil se acerca ahora a las 50.000 muertes, lo que ha encendido las alertas e hizo que diversas regiones volvieran a endurecer las medidas restrictivas para frenar la pandemia.

Según los datos divulgados ayer sábado por O Globo, junto con otros principales medios de comunicación del país, los infectados suman ya 1,04 millones, en tanto que la cifra de fallecidos asciende a 49.156.

A su vez, un conteo realizado por AFP, indica que Brasil ya tiene casi 49.000 muertos.

La situación resulta complicada porque no se conoce con exactitud cuándo se producirá el pico de la epidemia, y se estima que la proporción de casos es superior a la conocida. La mayor encuesta con muestreo de población para hacer exámenes y detectar la exposición al virus indica que 2,6% de la población ya estaba infectada en mayo. Eso significa que si se proyecta la misma proporción a la actualidad, Brasil tendría ahora cerca de seis millones de infectados.

“Si el número exacto es 4, 5, 6 o 10 millones, no tenemos como saberlo, porque nuestra pesquisa se realizó en 133 ciudades y no en todo Brasil”, afirma el infectólogo Pedro Hallal, de la Universidad Federal de Pelotas, que coordina el trabajo. “Pero, desde la primera fase de la encuesta, en mayo, ya informamos que el conteo de casos en Brasil estaba en torno de millones y no de miles”.

Pese a que los números confirman a Brasil como el segundo país más azotado por la pandemia en el mundo, el acelerado avance de la enfermedad, no impidió que la mayoría de los estados y ciudades empezaran a inicios de junio la reapertura gradual de la economía.

Sin embargo, tras una dura semana, varios gobernadores han anunciado el endurecimiento de las medidas de restricción y distanciamiento social en los próximos días.

Riesgos. 

En el estado de São Paulo, el más poblado de Brasil con unos 46 millones de habitantes y el más golpeado por la pandemia, los números volvieron a crecer y la región encadenó la semana pasada cuatro jornadas consecutivas con más de 300 fallecidos diarios, para un total de unos 12.500 muertos y 215.000 contagiados.

Así, el gobernador, Joao Doria, estableció que dos regiones del interior deberán retroceder en el plan de reapertura y volver a cerrar comercios y otros servicios no esenciales. “Siempre que sea necesario, tomaremos medidas más duras y avanzaremos en el plan solo si el Comité de Salud lo refrenda”, dijo Doria a la prensa, y añadió que “debido a la intensificación de la epidemia en algunas áreas hubo regresión y reclasificación” de dos regiones.

La ciudad de São Paulo, sin embargo, contrasta con el resto del estado. Ayer sábado, decenas de personas volvieron a ignorar las recomendaciones sanitarias y ocuparon las calles, los centros comerciales y los jardines externos de los parques -que siguen cerrados- de la mayor urbe de América.

Brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Río de Janeiro. Foto: Reuters.
Brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Río de Janeiro. Foto: Reuters.

El avance descontrolado del coronavirus igualmente preocupa en el estado de Minas Gerais, en el sudeste, donde ya se contabilizan 636 fallecidos y más de 27.300 casos confirmados, hizo que el gobernador Romeu Zema, determinara que más de un centenar de municipios retrocediera una fase en el plan de reapertura, por lo que solo podrán funcionar los servicios esenciales.

En el sur de Brasil, donde expertos advierten de que la fase más crítica de la pandemia todavía no ha llegado, diversos municipios han dado marcha atrás y volvieron a suspender algunas actividades.

En la capital regional de Curitiba, el alcalde, Rafael Greca, dictaminó el cierre de gimnasios, iglesias, parques y plazas y prohibió la práctica de deportes o la celebración de eventos, además de restringir los horarios de funcionamiento del comercio, de los centros comerciales y restaurantes.

Uno de los casos más extremos en el estado es el de Pato Branco, a unos 440 kilómetros de Curitiba y donde la Alcaldía decretó toque de queda entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana.

Amenaza. 

Medidas similares fueron adoptadas en varias ciudades de los estados de Río Grande del Sur, en el sur, y Ceará (nordeste), donde el gobernador, Camilo Santana, anunció ayer sábado que dos ciudades deberán permanecer en cuarentena por al menos siete días.

Pese a la reculada en varias zonas del país, el estado de Río de Janeiro, el segundo más azotado por la crisis sanitaria con cerca de 9.000 fallecidos y casi 100.000 infectados, es un caso aparte. Mientras algunas actividades siguen prohibidas, como la realización de eventos, las clases o las visitas a presidios, el Gobierno regional sí autorizó la reapertura de bares y restaurantes o la práctica de deportes al aire libre, lo que llevó a miles de personas a llenar las playas en Río de Janeiro.

De acuerdo con el Ministerio de Salud de Brasil, la curva de contagios confirma que, tras impactar en un primer momento las capitales y regiones metropolitanas, hay una tendencia de que el coronavirus se expanda hacia el interior del país, lo que amenaza los sistemas hospitalarios de las ciudades menores, ya que no suelen contar con los mismos recursos de los grandes centros urbanos.

Apenas figura en la agenda oficial

Pese al avance incesante del COVID-19 en Brasil, el presidente Jair Bolsonaro parece no tenerlo como un problema prioritario. En un momento de crecimiento del número de muertos, el tema desapareció de la agenda presidencial, ya que sus compromisos relacionados con la pandemia son cada vez menos frecuentes y solo representan 7,4% de la actividad del mandatario desde marzo. De un total de 632 actividades agendadas, solo 47 tenían relación directa con la pandemia, como encuentros con el Ministro de Salud y autoridades de instituciones del área sanitaria. Por ejemplo, el ministro de Salud interino, Eduardo Pazuello -en el cargo desde el 15 de mayo- solo fue recibido dos veces por Bolsonaro.

El presidente hizo dos viajes relacionados con el virus: visitó las obras de un hospital en Goiás y retornó para la inauguración. (Fuente: O Globo)

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados