Cambio de gobierno

Nueva era en México: “Terminar la corrupción”

López Obrador ya gobierna en México, anuncia cambio de la política económica.

López Obrador pronuncia su primer discurso como presidente de México. Foto: Reuters
López Obrador pronuncia su primer discurso como presidente de México. Foto: Reuters

México inició ayer sábado una nueva era bajo el mando de Andrés Manuel López Obrador. El político, de 65 años, asume la presidencia del país hispanohablante más grande del mundo después de las elecciones del 1 de julio, donde logró una abrumadora victoria, con más de 30 millones de votos, el 53%.

La denominada cuarta transformación ha puesto en marcha su reloj. López Obrador se convirtió en presidente, en una ceremonia de traspaso de poderes que culminó un largo camino que el político de izquierda comenzó en julio de 2005 y que incluyó dos intentos fallidos de hacerse con el poder. Más de 13 años después, y al fin con la banda tricolor sobre el pecho, el líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) dibujó en su primer discurso un proyecto que pretende enterrar décadas de neoliberalismo. “La crisis de México se originó no solo por el fracaso del modelo neoliberal aplicado en 36 años, sino también por el predominio de la más inmunda corrupción pública y privada… Lo digo con realismo y sin prejuicios, la política económica ha sido un desastre, una calamidad para la vida pública”.

El primer mensaje del político, desde la tribuna de la Cámara de Diputados de San Lázaro, en el centro de la capital mexicana, fijó su hoja de ruta para un gobierno de seis años. Fue un largo discurso que abarcó desde su programa social hasta la promesa de poner fin al fracking y a los transgénicos.

No obstante, en el centro del mensaje está la promesa de poner fin a la corrupción y dar un cambio ejemplar en el reflejo que el poder da a la ciudadanía en un país acostumbrado a ver a sus políticos rodeados de opulencia y riqueza. “Nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes y la minoría que ha lucrado con el influyentismo”, afirmó el mandatario. Minutos después agregó: “¡No tengo derecho a fallarle al pueblo de México! Nada material me interesa y no me atrae la parafernalia del poder. Soy consciente de la gran expectativa que tienen los mexicanos”.

“No inicia un cambio de gobierno, es un cambio de régimen político. Una transformación política y ordenada, pero al mismo tiempo pacífica y radical”, siguió.

López Obrador se autoproclamó protagonista de un momento estelar de la historia de México. Este momento seguiría, según el nuevo presidente a la Independencia de México (1810-1821) “que luchó por abolir la esclavitud y alcanzar la soberanía”; la Reforma (1858-1866) “en la que predominó el poder civil y restauró la república”; y la Revolución (1910-1921) “donde se luchó por la justicia y la democracia”.

López Obrador prometió convertir la honestidad y fraternidad en forma de vida y gobierno. Arrancó su discurso con un breve agradecimiento a Enrique Peña Nieto por no haber intervenido “como hicieron otros presidentes” en las elecciones. “Hemos padecido ese atropello antidemocrático”.

Morena, el partido del presidente, domina con holgura ambas cámaras con la ayuda de sus aliados (tiene 314 diputados de 500 en Diputados y 70 de 128 senadores).

El mayor gesto que el nuevo mandatario tuvo con su antecesor Peña Nieto, quien deja la presidencia con una aprobación de 20%, fue prometer inmunidad para su gestión, marcada por los escándalos de corrupción en su gabinete y en algunos exgobernadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI). “Esta nueva etapa la vamos a iniciar sin perseguir a nadie porque no apostamos al circo ni a la simulación. Si abrimos expedientes, nos dedicaríamos a buscar chivos expiatorios: tendríamos que empezar por los de mero arriba en el sector público y privado. No habría juzgados ni cárceles suficientes. Meteríamos al país en una dinámica de fractura”, dijo el presidente, quien pidió a la ciudadanía poner punto final y comenzar una nueva historia.

ESCENARIO

Aplausos a Felipe VI y los elogios a Trump

(Fuente: EFE)

Manuel López Obrador fue arropado por la mayor representación extranjera en una toma de posesión en la historia de México, compuesta por una veintena de jefes de Estado.

La asesora de la Casa Blanca Ivanka Trump, hija del presidente estadounidense Donald Trump, fue una de las grandes protagonistas de la jornada en el Congreso al sentarse durante la ceremonia junto con la esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller.

“Quiero destacar que desde el día de mi elección (el 1 de julio) he recibido un trato respetuoso del presidente Donald Trump, a quien agradezco que en plan de amistad haya enviado a esta ceremonia a su hija Ivanka”, dijo López Obrador.

Tras estas palabras, Ivanka Trump, que vestía un elegante traje blanco de dos piezas, se puso de pie sonriente, saludó con la mano e hizo un tímido gesto con los hombros mientras parte del hemiciclo la aplaudía.

Previamente, López Obrador había celebrado la asistencia del vicepresidente estadounidense Mike Pence y de su esposa, Karen Pence.

El Rey Felipe VI, que representó a España en la ceremonia. fue uno de los dignatarios más aplaudidos.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llegó con retraso y acudió directamente al Palacio Nacional a un encuentro de López Obrador con gobernantes extranjeros. 

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