Nobel de la Paz

El Nobel que llega en el momento justo para salvar acuerdo de paz

El premio es un fuerte espaldarazo a las negociaciones de Santos con Uribe y las FARC.

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Juan Manuel Santos. Foto: Reuters

El presidente Juan Manuel Santos perdió el plebiscito que convocó para ratificar el acuerdo de paz firmado con la guerrilla de las FARC, pero ayer ganó otra elección, en el comité que elige el Nobel de la Paz. El galardón viene a ser un fuerte espaldarazo en el momento justo, cuando el propio Santos intenta encausar las negociaciones para un nuevo acuerdo de paz, esta vez incluyendo a la oposición política colombiana.

El Comité del Nobel Noruego dijo que Santos llevó uno de los conflictos más largos de la historia moderna significativamente más cerca de una solución pacífica, pero advirtió que todavía hay riesgos de que el proceso de paz colapse.

El premio excluyó al líder de las FARC, Rodrigo Londoño —más conocido por su nombre de guerra "Timochenko"—, quien firmó el acuerdo con Santos el 26 de septiembre en Cartagena.

Según el texto del Comité Nobel, "existe un peligro real de que el proceso de paz se interrumpa y de que la guerra civil se reanude", lo que hace "todavía más urgente el respeto del alto el fuego por las partes, encabezadas por el presidente Santos y el jefe de la guerrilla de las FARC Rodrigo Londoño".

"El hecho de que una mayoría de votantes dijera No al acuerdo de paz no significa necesariamente que el proceso de paz esté muerto", argumentó el comité. "El referéndum no era una votación a favor o en contra de la paz", agregó.

"El pueblo de Colombia no ha dicho no a la paz, ha dicho no a este acuerdo particular", aseguró el comité al explicar que la distinción es "un homenaje al pueblo colombiano que, a pesar de todos los abusos sufridos, no ha perdido la esperanza de lograr una paz justa".

Santos quedó en una encrucijada después de que los colombianos, por un estrecho margen, rechazaron en un plebiscito el acuerdo de paz con las FARC, un resultado que le impide implementar el pacto que contemplaba que unos 7.000 combatientes dejarían las armas para conformar un partido político.

"El premio es de ustedes".

El traspié lo llevó a buscar consensos con el jefe de la oposición, el expresidente Álvaro Uribe, quien exige que los líderes guerrilleros paguen cárcel por los crímenes que cometieron en medio del conflicto y se opone a que ocupen cargos políticos de elección popular.

El premio a Santos podría poner presión a Uribe para ayudar destrabar el acuerdo en momentos en que sus exigencias parecen exageradas para ser aceptadas por las FARC, que habían negociado penas privativas de la libertad de hasta ocho años pero no cárcel, además de 10 escaños en el Congreso a partir del 2018.

Después del anuncio del Nobel, el Gobierno de Colombia y las FARC se declararon abiertos a discutir ajustes y precisiones al acuerdo de paz. "Recibo este reconocimiento con gran humildad y como un mandato para seguir trabajando sin descanso por la paz de los colombianos. A esta causa dedicaré todos mis esfuerzos por el resto de mis días", dijo Santos.

"Agradezco infinitamente y de todo corazón esta honrosa distinción. La recibo, no a nombre mío, sino a nombre de todos los colombianos, en especial a las millones de víctimas que ha dejado este conflicto que hemos sufrido a lo largo de más de 50 años. Colombianos, este premio es de ustedes", precisó.

El jefe máximo de las FARC, desde La Habana, felicitó al mandatario colombiano. "Felicito al presidente Juan Manuel Santos, a garantes Cuba y Noruega, acompañantes Venezuela y Chile sin los cuales sería imposible la paz", escribió Timochenko en su cuenta de Twitter.

Aunque Uribe también congratuló a Santos, con quien se reunió esta semana, insistió en la necesidad de cambiar el acuerdo de paz al considerarlo "dañino" para la democracia.

El conflicto armado en Colombia ha dejado 220.000 muertos y millones de desplazados. Santos también mantiene contactos para iniciar una negociación de paz con el Ejército de Liberación Nacional, la segunda fuerza guerrillera del país.

Santos es el segundo colombiano en ganar un Nobel luego de que el escritor Gabriel García Márquez recibiera el premio de Literatura en 1982.

La oficina de derechos humanos de Naciones Unidas, que no suele comentar los premios Nobel de la Paz, dijo que el galardón demostraba cuán relevante es el conflicto en Colombia, mientras que los gobiernos de América Latina y Europa felicitaron a Santos y lo invitaron a continuar en la búsqueda de la paz.

El premio Nobel de la Paz, que entrega 8 millones de coronas suecas (930.000 dólares) será entregado en Oslo el 10 de diciembre.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sostuvo ayer viernes que la decisión de otorgar el premio Nobel de la Paz a Santos fue una "decisión correcta". Colombia, añadió Obama, "puede continuar contando con Estados Unidos como un aliado".

Conforme a la tradición, el Comité no quiso explicar por qué no habían sido copremiadas las FARC. Preguntada sobre esta cuestión, Kullman Five no quiso contestar y alegó: "Nunca hacemos comentarios sobre otros candidatos u otras posibilidades".

La exsenadora y exrehén de la guerrilla Ingrid Betancourt opinó en cambio que el grupo armado "merecía también haber recibido el Nobel de la Paz", en una entrevista a un canal de noticias francés I-Télé.

"Un premio a las FARC habría probablemente sido mal percibido por quienes son escépticos sobre el acuerdo de paz", explicó el director del Instituto de investigación sobre la paz de Oslo (Prio), Kristian Berg Harpviken.

ECOS DEL NOBEL A SANTOS.

Mantienen el alto al fuego.

Las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos acordaron ayer viernes mantener el alto al fuego en Colombia, y discutir "propuestas de ajuste" al acuerdo de paz que fue rechazado en el plebiscito del domingo. Pese al resultado electoral, las partes reunidas en Cuba se mostraron resueltas a persistir en una salida negociada al último conflicto armado del continente. "Reiteramos el compromiso asumido" por las partes "de mantener el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo decretado el pasado 29 de agosto", según un comunicado conjunto leído en La Habana, sede de las negociaciones de paz. Las partes anunciaron un "protocolo" para "prevenir cualquier incidente" sobre el terreno.

El sexto Nobel de la paz latino.

El presidente Juan Manuel Santos es el sexto latinoamericano en obtener el premio Nobel de la Paz. Son los cinco anteriores son:

-Carlos Saavedra Lamas, de Argentina, en 1936, mediador para concluir la Guerra del Chaco (1932-1935).

-Adolfo Pérez Esquivel, de Argentina, en 1980, por sus denuncias contra la dictadura.

-Alfonso García Robles, de México, en 1982, por su campaña contra las armas nucleares.

-Oscar Arias Sánchez, dos veces presidente de Costa Rica, en 1987, por su papel en apaciguar las guerras civiles de América Central.

-Rigoberta Menchú, dirigente indígena de Guatemala, en 1992, por su defensa de los pueblos indígenas de su país.

Vaticano: premio al diálogo.

El diario del Vaticano, LOsservatore Romano, sostiene ayer viernes que con el premio Nobel de la Paz a Juan Manuel Santos, "se ha querido premiar la voluntad de diálogo sobre cualquier cosa". Se trató de la primera reacción oficial del Vaticano tras el anuncio en Oslo de la asignación del Nobel de la Paz al mandatario colombiano. En un breve artículo en primera página, el diario de la Santa Sede, cuya edición es vespertina, recalcó que los miembros del Comité noruego quisieron premiar al "principal artífice" de los acuerdos firmados con las FARC. Santos "siempre ha buscado, a través del diálogo, poner fin a una de las más largas guerrillas de la historia contemporánea".

OTROS PROCESOS DE PAZ PREMIADOS.

La salida de Vietnam / 1973.

El premio recayó en el secretario de Estado, Henry Kissinger, y en el jefe del Partido Comunista de Vietnam del Norte, Le Duc Tho, por los acuerdos de paz de París entre el país asiático y Estados Unidos.

Después de Camp David / 1978.

El presidente egipcio Anuar al Sadat y el primer ministro israelí Menahem Begin, firmantes de los acuerdos de Camp David, que derivaron en un tratado de paz entre ambos países.

El fin del apartheid en Sudáfrica / 1993.

Nelson Mandela recibió el Nobel de la Paz, conjuntamente con Frederik de Klerk, excarcelero de "Madiba", por sus esfuerzos de reconciliación tras décadas de apartheid en Sudáfrica.

Los acuerdos de Oslo / 1994.

El jefe de la OLP, Yaser Arafat, el primer ministro israelí, Yitzhak Rabin y su ministro de Exteriores, Shimon Peres, fueron recompensados "por sus esfuerzos para lograr la paz en Medio Oriente".

La paz en Timor Oriental / 1996.

Destacó los esfuerzos de dos figuras a favor del reconocimiento de la autodeterminación de Timor Oriental, el obispo Carlos Ximenes y el portavoz de la resistencia timorense, José Ramos-Horta.

Acuerdo de Paz en el Ulster / 1998.

Dos arquitectos de la reconciliación en Irlanda del Norte, el protestante David Trimble, dirigente del Partido Unionista del Ulster, y el líder católico nacionalista John Hume, fueron galardonados.

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