ISRAEL

La era de Netanyahu puede llegar a su fin tras acusación del fiscal

Corrupción, fraude y abuso de confianza en tres casos diferentes: Benjamin Netanyahu encara el peor de los escenarios posibles desde que la justicia empezó a investigarlo.

El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que actuará conforme al Estado de derecho. Foto: AFP
El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que actuará conforme al Estado de derecho. Foto: AFP

¿Se acerca el fin de la era Benjamin Netanyahu? La acusación por corrupción contra el primer ministro de Israel en el mismo momento en que los diputados tienen que decidir sobre su próximo jefe de gobierno podría acelerar el fin de la era del “rey Bibi”.

Corrupción, fraude y abuso de confianza en tres casos diferentes: Netanyahu encara el peor de los escenarios posibles desde que la justicia empezó a investigarlo.

Algunos pensaban que el fiscal general Avichai Mandelblit iba a abandonar los cargos, incluso el dosier contra Netanyahu, el primer ministro israelí que más tiempo ha estado en el poder, que desempeña desde hace 10 años de manera initerrumpida. Pero el fiscal general lo inculpó el jueves de todos los cargos posibles.

A corto plazo, lo que se ha puesto en cuestión es el poder de Netanyahu, jefe del partido de derecha Likud.

Fracaso político.

Netanyahu no consiguió reunir a los 61 diputados necesarios para obtener la mayoría parlamentaria y formar gobierno tras las elecciones anticipadas en abril, ni tras las de septiembre.

Su rival, el centrista del partido Azul y Blanco, Benny Gantz, también fracasó en su intento y el presidente Reuven Rivlin encargó el jueves al Parlamento encontrar un primer ministro. Durante las tres próximas semanas, los diputados israelíes tienen que escoger entre apoyar una personalidad apta para dirigir un futuro ejecutivo o abocar el país a unas terceras elecciones en menos de un año.

“Sin tener en cuenta las cuestiones morales y legales, la situación política del primer ministro es dolorosamente clara: sus posibilidades de llegar a los 61 escaños son casi inexistentes, y estas son también sus posibilidades de formar un quinto gobierno”, resume Amit Segal, comentarista en el diario Yediot Aharonot.

Gantz pidió la dimisión de su rival tras la inculpación.

Beny Gantz anuncia que no formará gobierno. Foto: Reuters
Beny Gantz anuncia que no formará gobierno. Foto: Reuters

Por su parte, algunos de los principales aliados del primer ministro aseguraron que seguían apoyándolo, destacando que todavía no había sido declarado culpable. Entre ellos, el ministro de Educación, Rafi Peretz, del partido de derecha Hogar Judío, y el ministro de Relaciones Exteriores, Israel Katz, y la ministra de Cultura, Miri Regev, militantes del Likud.

El primer ministro, de 70 años, prometió “no abandonar” y denunció un “golpe de Estado” contra él. Llamó asimismo a “investigar a los investigadores” del caso contra él y pidió a sus partidarios que se movilicen a su favor.

Aún así, el viernes por la tarde se declaró dispuesto a aceptar el fallo de la justicia, en un video publicado en línea.

“Aceptaremos las decisiones del tribunal, que no quepa duda”, declaró Netanyahu, reiterando que “actuaremos conforme al Estado de derecho”.

Pero el golpe final se lo podrían asestar en su propio campo, el partido Likud, que tiene que decidir si lo apoya contra viento y marea o si lo abandona para presentar a otro candidato al puesto de primer ministro.

El jueves, poco antes de la inculpación, un peso pesado de su partido, Gideon Saar, instó ya a celebrar unas elecciones primarias en el Likud, afirmando que en caso de unos terceros comicios, “no era razonable pensar” que Netanyahu pudiera obtener una mayoría.

“Creo que yo sería capaz de formar un gobierno y de unir el país y la nación”, declaró Saar, adversario de Netanyahu dentro de la formación.

Tres casos de ilícitos en los que es sospechoso

Avichai Mandelblit centró su acusación en tres casos.

En el llamado “caso 4000”, Netanyahu es sospechoso de haber otorgado favores gubernamentales que pudieron aportar millones de dólares al jefe de la sociedad de telecomunicaciones Bezeq, a cambio de una cobertura mediática favorable por parte de uno de los órganos del grupo, el sitio Walla.

En el “expediente 1000”, se lo acusa de haber recibido más de 700.000 séqueles (185.000 euros) de regalos de parte de riquísimas personalidades, en especial del productor Arnon Milchan y del millonario australiano James Packer, a cambio de favores financieros o personales.

En el “caso 2000”, surge como sospechoso de haber tratado de lograr una cobertura favorable en el mayor diario de Israel, el Yediot Aharonot.

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