ISRAEL

Netanyahu desafiante en juicio: acusación “ridícula”

Netanyahu negó las acusaciones de corrupción, abuso de confianza y malversación que pesan contra él, tachándolas de “ridículas”. La próxima sesión, sin el primer ministro, será el 19 de julio

Benjamin Netanyahu. Foto: Reuters.
Benjamin Netanyahu. Foto: Reuters.

Benjamin Netanyahu calificó ayer domingo de “ridículas” las acusaciones en su contra en el primer día de su juicio por corrupción en Jerusalén. Durante la audiencia de una hora, los abogados del primer ministro pidieron varios meses para estudiar los elementos de prueba, mientras que la fiscalía pidió que los testigos sean escuchados rápidamente. Los tres jueces aplazaron al 19 de julio la sesión.

Al llegar al tribunal de Jerusalén rodeado de varios ministros del Likud, su partido, Netanyahu negó una vez más las acusaciones de corrupción, abuso de confianza y malversación que pesan contra él, tachándolas de “ridículas”.

“Me presento ante ustedes con la espalda erguida y la cabeza alta”, declaró. “He pedido que todo sea retransmitido en directo para que el público pueda oírlo todo y no a través del filtro de los periodistas del fiscal general”, añadió, acusando de parcialidad a una parte de la prensa israelí.

“Queríais grabarme en la corte como parte de vuestra propaganda, pero yo quiero que la gente vea la imagen completa, que conozca todo”, afirmó sobre la retransmisión del juicio en directo.

Antes de comenzar el proceso, seguidores suyos se congregaron en los alrededores del tribunal.

Netanyahu, de 70 años, está acusado de haber recibido puros, champán y joyas por valor de 700.000 séqueles (197.000 dólares) de personas adineradas a cambio de favores financieros o personales.

Según los investigadores, también intentó obtener una cobertura mediática favorable en el diario Yediot Aharonot.

Pero la justicia sospecha que concedió favores gubernamentales que podrían haber hecho ganar millones de dólares al jefe de la compañía israelí de telecomunicaciones Bezeq a cambio de una cobertura mediática favorable en uno de los medios de comunicación del grupo, el sitio web Walla.

De los tres casos por los que es juzgado, este último es el más explosivo y quizá también el más complejo.

La ley contempla hasta diez años por delito de cohecho y hasta tres por fraude y abuso de confianza.

El fiscal general Avichai Mandelblit acusó a Netanyahu en noviembre de 2019, lo que sus detractores consideraron una “sentencia de muerte política”. Pero “Bibi”, como le llaman los israelíes, logró mantenerse a la cabeza del partido, terminar primero en las últimas elecciones legislativas, negociar un acuerdo de reparto de poder con su rival Benny Gantz y, así, seguir siendo primer ministro.

Su juicio debía comenzar a mediados de marzo, pero la crisis de la COVID-19 lo aplazó hasta ayer 24 de mayo.

En Israel, el primer ministro carece de inmunidad judicial, pero a diferencia de otros funcionarios, no tiene que dimitir o retirarse durante el juicio.

Netanyahu se declara inocente y denuncia un complot urdido por la justicia contra él pero podría, en cualquier momento antes del veredicto, “negociar una pena” con el fiscal, como autoriza la legislación israelí.

MÁS

Los tres casos contra el primer ministro

1) Bezeq: El “caso 4.000” se presenta como el más peligroso para Netanyahu, en el que el primer ministro está acusado de corrupción, fraude y abuso de confianza. Los investigadores sospechan que intentó garantizarse una cobertura favorable en el medio de comunicación digital Walla. A cambio, habría concedido favores que habrían supuesto millones de dólares de beneficios a Shaul Elovitch, entonces jefe del principal grupo de telecomunicaciones israelí Bezeq y también de Walla.

2) Cigarros y champán: En el “caso 1000”, Netanyahu y miembros de su familia son sospechosos de haber recibido sobornos de varias personas, entre ellos Arnon Milchan, un productor israelí de Hollywood, y de James Packer, un millonario australiano. Él asegura que lo único que hizo fue aceptar regalos de sus amigos, sin haberlos pedido.

3) Mediagate: En el “caso 2000”, la policía sospecha que Netanyahu intentó llegar a un acuerdo con el propietario del diario Yediot Aharonot, Arnon Moses, para obtener una cobertura más favorable de este gran rotativo israelí, a menudo acusado por el primer ministro de estar en su contra.

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