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Negociación comercial con Trump de lomo duro

EE.UU. advirtió a Canadá y México que no se trata de un “retoque” del acuerdo de libre comercio.

Los tres socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) abrieron ayer miércoles formalmente las negociaciones para un nuevo acuerdo, y desde el primer minuto Estados Unidos marcó el tono que tendrán. En buen romance les dijo a Canadá y México que esto no va de retoques, sino de barajar y dar de nuevo.

"El Tlcan ha fallado a muchos estadounidenses y necesita importantes mejorías", indicó Robert Lighthizer, representante de Comercio Exterior de Estados Unidos al abrir la primera ronda de conversaciones.

El nuevo acuerdo debería firmarse a comienzos de 2018.

"No podemos ignorar los enormes déficits comerciales, los empleos manufactureros perdidos, los negocios que han cerrado o se han trasladado por los incentivos del actual acuerdo", dijo Lighthizer.

El déficit comercial, especialmente con México, ha sido uno de los ejes de las críticas del presidente Donald Trump a un acuerdo que ha descrito como un "desastre". Trump hizo del tema un mantra de su campaña electoral: "Haremos grandes cambios o nos libraremos del Tlcan para siempre", ha reiterado incluso desde la Casa Blanca.

Washington cuestiona el déficit de su balanza comercial con México, que desde la firma del pacto en 1994 pasó de un excedente de 1.300 millones de dólares a un déficit de 64.000 millones. Además, critica la pérdida de empleos de calidad por el cierre de fábricas que se instalaron en México.

Para México, en cambio, este acuerdo es clave. Desde su vigencia multiplicó exponencialmente sus ventas a Estados Unidos, adonde envía el 80% de sus exportaciones, en particular bienes manufacturados y productos agrícolas.

"México y Estados Unidos son como un huevo revuelto: ya no hay cómo separar la clara de la yema", subrayó en una reciente conferencia Duncan Wood, director del Instituto México en el Wilson Center, citando a un empresario mexicano que resumió así la interdependencia entre ambas economías.

Sin embargo, el riesgo de que Estados Unidos abandone el Tlcan es real, recordó en la misma conferencia Fred Bergsten, director emérito del Instituto Peterson de Economía Internacional.

En este contexto, Lighthizer recordó que Washington ha pedido reiteradamente que haya más piezas estadounidenses en autos producidos en la región, la mayor fuente de un déficit comercial de 64.000 millones de dólares de bienes de Estados Unidos con México el año pasado. Añadió que también insistirá en las fuertes disposiciones que rigen las prácticas laborales y monetarias.

Por eso dejó claro que no se trata que el Tlcan sea "retocado", al hablar junto al secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, y la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland.

Guajardo y Freeland mantuvieron un tono más diplomático, y evitaron la confrontación. Igualmente fueron firmes en sus posiciones.

El ministro mexicano dejó claro que para que "sea exitoso", el nuevo Tlcan "tiene que funcionar para todas las partes involucradas, de otro modo no es un acuerdo".

En la misma línea, se expresó la ministra canadiense al afirmar que su país "no ve los déficits o superávits como una medida fundamental" para ver si una relación comercial funciona. "No concebimos el comercio como un juego de suma cero", agregó Freeland, que ve la oportunidad para hacer el pacto "más progresista" en materia laboral y medioambiental.

Para los expertos, el sorprendente contraste entre las declaraciones iniciales no augura un futuro prometedor.

"Si estas visiones descarnadamente opuestas persisten, creo que estamos marcando el terreno para un proceso largo y extenso que inevitablemente chocará con un muro en las elecciones presidenciales de México de julio de 2018 y las de medio mandato en Estados Unidos", explicó Monica de Bolle, investigadora del centro de estudios Peterson Institute for International Economics.

Entre el sector privado de la delegación mexicana, la lectura fue algo más cauta.

Sobre la obsesión estadounidense con el déficit, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de México, Juan Pablo Castañón, apuntó que "responde a las diferencias de las economías: si elevamos las cadenas de valor, disminuirá el déficit", por lo que instó "a mejorar las condiciones de inversión en los tres países".

Trump mantiene amenaza de abandonar el TLCAN. Foto: Reuters
Trump mantiene amenaza de abandonar el TLCAN. Foto: Reuters

La guitarra que le pone música al Tlcan.

Usada por Jimi Hendrix, Buddy Holly o Eric Clapton, la famosa guitarra estadounidense Stratocaster es uno de los productos que se fabrica hoy en día en México, blanco de Donald Trump en la renegociación del acuerdo de libre comercio Tlcan. Su caso ilustra las dificultades que enfrentan los negociadores de Estados Unidos, Canadá y México para abordar los lazos comerciales entre los tres países. Frente a las enormes sumas de la industria automotriz, uno de los principales puntos de conflicto en la renegociación, las de las guitarras representan apenas 540 millones de dólares en la economía de Estados Unidos. Pero los fabricantes estadounidenses como Fender, CF Martin&Co y Taylor han trasladado parte de su producción a México, donde la mano de obra es más barata. Fender Music Instruments Corporation, primer fabricante de guitarras de Estados Unidos en términos de cuota de mercado, se instaló en Ensenada en 1987, siete años antes de la entrada en vigor del Tlcan. Desde su creación en 1954, Leo Fender quería que la Stratocaster fuera producida en serie, con muchas piezas intercambiables. AFP

PUNTOS CLAVE A NEGOCIAR.

Normas de origen.

El Tlcan dice que para que un bien transite sin aranceles, debe tener un porcentaje de contenido norteamericano. Por ejemplo, los vehículos deben tener al menos un 62,5% de partes estadounidenses, canadienses o mexicanas.

Resolución de disputa.

EE.UU. busca eliminar el Capítulo 19, que establece que tribunales binacionales revisen las quejas sobre dumping. EE.UU. ha perdido frecuentemente dichos casos desde que el Tlcan entró en vigor en 1994.

Gestión de suministro.

El Tlcan asigna cuotas a varias materias primas agrícolas, incluidos los lácteos y el azúcar. Washington busca eliminar las barreras no arancelarias a las exportaciones agrícolas estadounidenses, en particular con Canadá.

Tipo de Cambio.

EE.UU. busca una provisión para disuadir la manipulación cambiaria. Sus críticos dicen que es un intento por incluir el tema en un acuerdo global para sentar un precedente en otros tratados, incluidos los de China.

Compras estatales.

Washington busca que Canadá y México abran sus procesos de licitación a productos hechos en Estados Unidos, pero al mismo tiempo defiende las leyes de "compre estadounidense", contra productos de Canadá y México.

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